Cultura

En La Habana todo se mezcla, hay caos, pero se tiene cierto orden: Rubén Gallo

Entrevista. El ensayista habla de su reciente libro Teoría y práctica de La Habana, del cual, dice, sigue la estructura del libro Tres tristes tigres, de Guillermo Cabrera Infante, es decir, inicia con crónicas de bares tituladas Ése bailaba reggaetón, para después retomar algunas noticias del periódico oficial Granma que introducen a los temas de los ocho capítulos

Una de las cosas que me gustan mucho de Cuba es que los libros todavía tienen un gran valor, dice Rubén Gallo.

“La Habana es el lugar donde todo se mezcla, donde todo es caótico pero tiene cierto orden. Ahí es difícil establecer una diferencia entre la cultura popular y la alta cultura”, señala el ensayista Rubén Gallo, autor de la novela Teoría y práctica de La Habana, quien narra la alegría de los cubanos por el restablecimiento de relaciones con Estados Unidos, los libros prohibidos que resguarda la librería de Eliezer y la historia de Ubre Blanca, la vaca que durante 10 años produjo leche para todos los habitantes de la isla.

En esta novedad editorial de Jus, Gallo sigue la estructura del libro Tres tristes tigres, de Guillermo Cabrera Infante, es decir, inicia con crónicas de bares tituladas Ése bailaba reggaetón, para después retomar algunas noticias del periódico oficial Granma que introducen a los temas de los ocho capítulos.

“Uno de los libros que quise seguir fue el de Cabrera Infante: Tres tristes tigres, que es la gran novela sobre la noche cubana de los años 50, del periodo anterior a la Revolución y es una novela sobre el lenguaje cubano. Intenté que los capítulos Ése bailaba reggaetón fueran parecidos a los de Cabrera Infante porque él tituló esos pasajes de la noche, bares y cabarets: Ella bailaba boleros”, señala.

Sobre el resto de los capítulos, añade, buscó jugar con la idea de que la teoría de La Habana se encuentra en los artículos del Granma, el diario oficial del Partido Comunista de Cuba, donde la escritura es solmene, sin sentido del humor y muy propagandístico, “entonces me interesó pensar cómo se ve la realidad retratada en el Granma y después plasmar esa realidad desde mi experiencia en la calle”.

 Una de esas realidades fue la poca distribución de libros que llegan a la isla, pero que hace que cada ejemplar adquiera el valor de una joya.

“Una de las cosas que me gustan mucho de Cuba es que los libros todavía tienen un gran valor, al ser difícil conseguirlos y como no llega Amazon, hay pocas librerías independientes. Entonces cuando llega un libro, sobre todo si es publicado fuera, en España o México, se crea una red de lectura informal: la persona que lo consigue, su familia le pide el libro y éste es leído por unas 20 personas.”, indica.

En la novela, Gallo narra sus visitas a la librería de Eliezer, quien no tiene libreros ni estantes, los libros están en apilados para que el gobierno no encuentre los títulos prohibidos, y por ende, no lo puedan encarcelar.

“Me acordaba mucho a la Biblioteca de Babel de Borges porque es un mundo caótico en donde hay montañas de libros pero no hay un sólo estante. Después, Eliezer se dedicó a recoger perros de la calle y ahora tiene 40, además de que da empleo a los guajiros en su librería. Eso refleja mucho la realidad de La Habana en donde todo se mezcla, todo es caótico pero tiene cierto orden, es difícil establecer una diferencia entre la cultura popular y la alta cultura”.

Otra anécdota que narra Gallo es el periplo que hizo para conseguir leche fresca, pues en los ganados de Cuba hay todo menos vacas. En ese camino, el autor y un amigo se enteraron que de 1972 a 1981 existió la vaca modificada genéticamente llamada Ubre Blanca, que llegó a producir 109.9 litros en un día.

“Los experimentos de Fidel Castro con la leche es un retrato importante para plasmar a alguien que quería controlar cada detalle, Fidel no sabía delegar. Cuando triunfó la Revolución, como si no tuviera suficientes problemas con la enemistad de Estados Unidos, desarrolló una raza de vaca que solucionó los problemas de la isla en cuanto a producción de leche”, detalla.

FIN DEL BLOQUEO. El tema que no podía faltar en la novela de Rubén Gallo es el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos.

“El 17 de septiembre de 2014 fue cuando Raúl Castro y Obama anunciaron el restablecimiento de relaciones, entonces el libro empieza con la manera en que el Granma dio la noticia: un lenguaje burocrático, oficial y rimbombante, y después narro la manera en que se vivió ese anuncio en la calle, que fue más de fiesta y carnaval”, indica.

El también académico de la Universidad de Princenton plasma que ese festejo tuvo diferentes motivos, ya que algunos cubanos celebraron el fin de la condena por espionaje de tres héroes (Gerardo, Ramón y Antonio) que estaban presos en Miami, otros festejaron que sus familiares volverían a Cuba y unos más, el fin del embargo.

“En eso México y Cuba se parecen mucho, son dos países que comparten una frontera con Estados Unidos, la terrestre y marítima. Eso demuestra que en el imaginario cubano, Estados Unidos está muy presente, es el lugar a dónde se puede emigrar, hay una relación de amor odio muy parecida a la que tenemos en México”.

 Gallo también habla en su novela de los tres tabúes que hoy existen en Cuba: pedofilia,  disidentes y drogas.

“Una de las grandes diferencias con Cuba es que ahí no hay drogas en los niveles que existen en México. El libro trata de reflejar eso, el aspecto de una realidad más sana. Cuando la gente sale y se divierte en la noche, hay tres elementos: el ron, el baile y el lenguaje; a partir de ésos se crea un mundo delirante, divertido y en donde las drogas no tienen cabida”, señala.

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