Ciudad

Edificio Centauro: Decisión de vida o muerte

► Colonos, divididos; un grupo está a favor del derrumbe, el otro pide rehabilitación ► La indecisión persiste y lo días pasan, abriendo la puerta a ladrones e invasores

  • cronica.com.mx
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El edificio Centauro ubicado en la colonia Doctores es uno de los inmuebles que mayor daño presentó tras el sismo del 19 de septiembre; hasta hoy es incierto su futuro, pues los inquilinos no saben si demolerlo o rehabilitarlo. Están divididos y el riesgo es inminente, además de que el robo de sus pertenencias ya comenzó.

Hace unas semanas, los habitantes del edificio acusaron que las autoridades de la ciudad no les habían entregado estudios de mecánica de suelo ni dictámenes de riesgo, por lo que tuvieron que consultar con expertos estructuralistas sobre el daño y éstos les aseguraron que su torre se puede reparar sin necesidad de someterse a un proceso de demolición y reconstrucción.

Ante la situación, el jefe de Gobierno, José Ramón Amieva, negó que el Gobierno central haya decidido demoler el inmueble, por lo que reiteró que se está en espera que los dueños del inmueble tomen una decisión.

Los vecinos están divididos; algunos piden que se haga la demolición y que, posteriormente se vuelva a construir por cuestiones de seguridad, aún cuando la demolición les costaría, basados en la de la Osa Mayor que se encuentra frente a su edificación, 30 millones de pesos, lo cual se dividiría en el número de departamentos.

Mientras que, por otro lado, los vecinos que piden únicamente la rehabilitación sostienen su propuesta basándose en que la reparación costaría menos que la demolición, por lo que la mayoría de sus dueños se inclina por la segunda opción.

Ernesto, uno de los vendedores de la zona, aseguró que cada semana los dueños organizan una reunión para llegar a un acuerdo, pero que de todos sólo llegan siete a lo mucho, y ellos representan sólo una minoría.

Pero el problema ya no queda sólo en que los habitantes no se ponen de acuerdo, sino que a raíz de que abandonaron sus hogares por la inseguridad de seguir habitándola, entraron en ellas invasores, los cuales ahora se niegan a salir.

En la incertidumbre de qué pasaría con sus hogares, los rumores comenzaron a correr. Algunos vecinos aseguraban que en donde se encontraba el edificio de la Osa Mayor se haría un nuevo edificio de 18 pisos, de los cuales los últimos cinco se le darían a funcionarios del Gobierno capitalino, cosa que el Instituto de Vivienda del Distrito Federal (Invi) desmintió diciendo que aún no se tenía siquiera un plan de reconstrucción de las viviendas.

En tanto que Samuel Cano reiteró la postura del instituto, “no, jamás se ha pensado en hacer eso. Desde que el jefe de Gobierno (José Ramón Amieva) vino a colocar la primera piedra de reconstrucción de la Osa Mayor, nosotros, como vecinos y damnificados hemos estado a la espera de la propuesta de obra que nos hará el Invi”.

Pero los rumores y la indecisión de reconstruir o rehabilitar el inmueble ha tenido impactos a la colonia que no se esperaban.

Por las noches, algunos departamentos tienen las luces encendidas, lo cual podría entenderse como paracaidistas que ya se han instalado o bien, los asaltos.

Quienes aun visitan con frecuencia las inmediaciones del edificio han declarado que un día (a través de las ventanas) pueden ver objetos de uso común como muebles, ropa o cosas que los habitantes no pudieron sacar y que al día siguiente, simplemente ya no están.

Lorena, una vecina del tercer piso, dijo que un fin de semana ella visitó su antiguo departamento para asegurarse que no se estuviera metiendo nadie, pero que para su sorpresa, “yo tenía un librero con algunos objetos personales, no tan valiosos en costo, pero que aún así guardaba para alguna emergencia. Esa tarde, llegué para recogerlos y vi que mi ropero ya no tenía cajones, que los relojes de pared de la entrada y la cocina no estaban, que la tasa del baño había sido quitada y la base de una cama y el colchón tampoco estaban”.

Aunado a los asaltos a departamentos, la inseguridad en la calle ya ha llegado a sus extremos; la mala iluminación y la poca vigilancia de la zona ha hecho que cada noche al menos un vecino de la colonia sea asaltado en la vía pública a la altura justamente del Centauro, edificio del cual a nueve meses del sismo aun tiene en sus alrededores cristales, pedazos de cascajo y basura acumulada.

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