Parques y jardines -¿Un lujo que no merecemos?-

Maria Elena Álvarez de Vicencio

Faltan solo tres semanas para que llegue el esperado día de las elecciones más significativas de los últimos tiempos en nuestra historia. Vamos a elegir a los titulares de la mayor parte de los cargos de gobierno del país. Si en alguna familia o institución se estuviera esperando un acontecimiento de tal magnitud, sin duda que todos sus miembros estarían ocupados en preparar el ambiente para que el espacio luciera en las mejores condiciones de higiene y estética. Para el evento que estamos esperando a nadie se le ha ocurrido pensar  que fuera necesario hermosear la ciudad. Todos los interesados están ocupados en comunicarse con los electores para inclinar su decisión de voto hacia su persona. Además, es un evento en el que participan solo los de casa; no habrá visitantes extranjeros (a menos que algunos observadores se hayan registrado como tales y estarán atentos al proceso); pero no tendrán tiempo de fijarse en otras cosas; no verán las hermosas flores de Reforma, ni las plantas secas de algunos tramos de la Avenida Insurgentes. Tampoco se fijarán en los baches ni en los múltiples parches de los pavimentos; ni en la basura que a veces se acumula en donde nadie la llamó.
Con excepción de una candidata que propone hacer un Nuevo Chapultepec en los terrenos del actual aeropuerto, y otra que ofrece obtener energía eléctrica de la basura, a nadie más se le ha ocurrido ofrecer que cuidará y aumentará las áreas verdes de las ciudades; que hermoseará sus calles, que las llenará de plantas y flores; ni siquiera han ofrecido mejorar el sistema de recolección de basura. Todo esto no se considera prioritario.
En México no se le ha dado la debida importancia a la limpieza ni a la estética de las ciudades. En 2017, la Fundación Azteca estableció los JUMILES para las ciudades limpias. Querétaro se ganó el JUMIL DE ORO, Guanajuato el JUMIL DE PLATA Y San Luis Potosí el JUMIL DE BRONCE. Ha habido esfuerzos aislados pero  no se les ha dado continuidad.
Los países que han logrado mejorar su entorno han tomado medidas radicales: Curitiva en Brasil asignó 52 metros cuadrados de área verde por habitante. Helsinki en Finlandia destinó el 40% de su superficie total para área de reserva natural.
Otros países toman medidas drásticas para evitar se tire basura en la vía pública. Singapur cobra 700 dólares de multa a quien tire basura en las calles, si es visitante,  y si es ciudadano, la multa es de 3,500 dólares más varias horas de servicio comunitario. En Cálgari, Canadá, por el mismo motivo la multa es de mil dólares.
Sería deseable escuchar que los candidatos sí tienen algún proyecto respecto a esto. Es urgente tomar medidas para mejorar el ambiente. No se puede permitir  que los  gobernantes concedan licencias de construcción sin tomar en cuenta el daño ecológico que se causa, esto  es especialmente urgente en la Ciudad de México.
Es evidente que ya no es deseable para la capital, seguir autorizando los enormes edificios con lo cual se multiplican los automóviles y se aumenta la demanda de agua. Conviene impulsar la vocación turística de la ciudad para lo cual cuenta con valiosos recursos.
La descentralización de la Administración Pública llevaría a la provincia universidades y fuentes de empleo y sería además una forma de distribución de la riqueza. El gasto inicial se vería recompensado con el bienestar que se lograría para las familias que encontrarían mejor calidad de vida. Un buen ejemplo lo tenemos con Aguascalientes con la ubicación del INEGI en su territorio. Los nuevos gobiernos podrán tener muchos buenos ejemplos de descentralización.

 


Doctora en Ciencias Políticas
melenavicencio@hotmail.com

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