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Un éxito anticipado para el dictador norcoreano

Cuando hace un año Trump amenazó con responder con “fuego y furia” a las pruebas nucleares y de misiles balísticos de Corea del Norte, nadie podía imaginar que 2018 traería un proceso de distensión y negociación que derivaría en una cumbre histórica.

El encuentro que a partir de esta noche, hora mexicana, mantendrán el presidente de EU y el dictador de Corea del Norte en Singapur atrae la atención del mundo entero, pero más allá de una fotografía que entrará directamente en los anales de la historia, las incógnitas rodean la cumbre.

Es conocido que Trump y el gobierno de Estados Unidos pretenden exigir a Kim la completa desnuclearización de la península de Corea, es decir, que Corea del Norte abandone no sólo su programa nuclear por completo sino que destruya o entregue su arsenal.

Kim Jong-un ha manifestado su compromiso con la desnuclearización; así se lo hizo saber al presidente surcoreano, Moon Jae-in, el pasado 27 de abril, cuando aseguró que desea encontrar un “mecanismo permanente y duradero para mantener la paz” en la península. Aún así, existen enormes dudas sobre que Kim esté dispuesto a hacer grandes concesiones.

No sabemos si alguien, o quién, dará su brazo a torcer, pero es indiscutible que para el líder de la dictadura más monstruosa y opaca del mundo, fotografiarse, en plano de igualdad, con el líder de la democracia más grande del mundo es un éxito indiscutible.

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