Academia

BM ofrece recomendaciones para resolver crisis mundial en aprendizaje

Especial. El informe “Aprender para hacer realidad la promesa de la educación” tiene como guía estrategias en tres carriles: mejores programas, más apoyo para los profesores y administración gubernamental eficiente de los sistemas educativos, explica a Crónica Jaime Saavedra, vicepresidente del Banco Mundial para la Educación

En todo el planeta se vive un problema que ha sido calificado por el Banco Mundial como una “crisis en el aprendizaje”, y consiste en que casi el 100 por ciento de los niños está yendo a la escuela, pero los niveles de aprendizaje en matemáticas y lecto-escritura rondan, en promedio, en todo el planeta, el 50 por ciento.

Un análisis de lo que está ocurriendo en las aulas en 95 países, de los cinco continentes, indica que millones de jóvenes estudiantes de países de ingreso bajo y mediano enfrentan la posibilidad de perder oportunidades y percibir sueldos más bajos en el futuro debido a que la escuela primaria y secundaria no les brindan las herramientas necesarias para prosperar en la vida. 

Las cifras revelan una verdad que puede confundir y es indispensable aclarar: “Escolarización no es lo mismo que aprendizaje”, o dicho coloquialmente, presentarse en la escuela no es lo mismo que estar adquiriendo habilidades.

En casi todos los países del planeta se ha logrado que los niños entre 6 y 12 años acudan a alguna aula escolar, pero cuando se aplica exámenes estandarizados a los niños de diferentes países, se revelan verdades dolorosas como el hecho de que 75 por ciento de los niños pueden identificar y pronunciar en voz alfa las palabras que forman la frase simple “El perro se llama Fido”, pero después de leerla no comprendieron qué significa lo que leyeron.  En otro indicador, en India, el 75 por ciento de los niños que acuden a tercero de primaria no fueron capaces de resolver correctamente una operación de dos cifras, como 46 – 17.

Los dos extremos en la evaluación mundial del aprendizaje son Malawi, con sólo 5 por ciento de niveles de suficiencia en aprendizaje, y Japón, con 98 por ciento.

¿Dónde se encuentra México en estos estudios estandarizados? Los resultados son mixtos, pero se ubica cerca de la media tabla, pero hasta en los mejores indicadores se muestra que uno de cada cuatro niños mexicanos que está acudiendo a la escuela, en realidad no está aprendiendo.

Si se comparan los exámenes de competencias mínimas de matemáticas para primaria, lo que quiere decir que los niños de 11 y 12 años sean capaces de hacer cálculos con números enteros, fracciones, unidades de medida e interpretar gráficas con barras simples, en Japón y Noruega pueden hacerlo 98 por ciento de los niños, en Australia 91 por ciento y en México sólo 76 por ciento. En Filipinas 34 por ciento y en Nicaragua 30 por ciento.

Estos datos se pueden obtener del cruce de diferentes evaluaciones estandarizadas, pero también es un hecho que en muchos países ni siquiera hay cómo medir, objetivamente, si los niños que acuden a la escuela aprenden o no.

Ante este panorama, el Banco Mundial elaboró un informe llamado “Aprender para hacer realidad la promesa de la educación”, que contiene un diagnóstico, cifras y una serie de recomendaciones para encarar este reto.

En entrevista con Crónica, Jaime Saavedra, vicepresidente del Banco Mundial para Educación, cuya sede de trabajo está en Washington, explicó las estrategias que se proponen en tres carriles: mejores programas, más apoyo para los profesores y administración gubernamental eficiente de los sistemas educativos. 

¿Por qué usar la palabra crisis para referirse al diagnóstico del aprendizaje global? Porque  aunque cada vez hay más personas que acuden a la escuela, los niveles de aprendizaje se han estancado, dijo.

TRES ESTRATEGIAS. Antes de que el informe sobre aprendizaje  fuera presentado en la Ciudad de México, en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el presidente del Grupo Banco Mundial, JimYong Kim, hizo una presentación en Washington donde explicó que, en casi todos los países, se ha vuelto complejo mirar los efectos positivos directos de la educación pues se ha caído en el espejismo o ilusión  de la escolarización sin aprendizaje.

“Esta crisis del aprendizaje es una crisis moral y económica”, declaró JimYong Kim. “En el caso de los jóvenes, la educación, cuando funciona como es debido, fomenta el empleo, incrementa los ingresos, mejora la salud y reduce la pobreza. A nivel social, estimula la innovación, fortalece las instituciones y promueve la cohesión social. Pero estos beneficios dependen del aprendizaje, y la escolarización sin aprendizaje es una oportunidad desaprovechada. Más aún, es una gran injusticia: los niños con los que la sociedad está más en deuda son aquellos que más necesitan de una buena educación para prosperar en la vida”.

Después, el directivo de origen coreano detalló que, a través de un análisis exhaustivo, se muestra que esos problemas se deben no solo a la deficiencia en la prestación de servicios en las escuelas, sino a problemas sistémicos más profundos. El capital humano perdido como consecuencia de estas deficiencias constituye una amenaza para el desarrollo y pone en peligro el futuro de las personas y sus sociedades.

Para hacer realidad la promesa de la educación, según señaló el presidente del Grupo Banco Mundial, debemos priorizar el aprendizaje, y no sólo la escolarización, para ello se proponen tres estrategias complementarias a los actuales esfuerzos de los países:

Primero. Aprender más sobre el nivel de aprendizaje para que su mejora sea un objetivo formal y medible. La información en sí misma crea incentivos para llevar a cabo reformas, pero muchos países carecen de sistemas adecuados para medir el aprendizaje.

Segundo. Basar el diseño de políticas en la evidencia para lograr que las escuelas estén al servicio del aprendizaje de todos los estudiantes.  En este punto se enfatiza que las buenas escuelas son aquellas que establecen sólidas relaciones entre las enseñanzas y el aprendizaje en el aula.

“Gracias a las innovaciones en las neurociencias y las innovaciones de los educadores, se han ampliado considerablemente los conocimientos sobre la manera más efectiva para fomentar el aprendizaje entre los estudiantes. Pero el modo en que hoy por hoy se aborda la educación entre muchos países, comunidades y escuelas a menudo difiere en gran medida de los enfoques más prometedores basados en evidencia”, señaló  JimYong Kim.

Y tercero. Construir coaliciones y alinear a los actores para que todo el sistema favorezca el aprendizaje. La innovación en las aulas no tendrá mucho impacto si los obstáculos técnicos y políticos que se observan en el sistema impiden que se preste atención en el aprendizaje en las escuelas. Este es el caso de muchos países que se encuentran atrapados en equilibrios con bajo nivel de aprendizaje; para sacarlos de esta situación será necesario adentrarse en las causas más profundas.

AUMENTO EN ALUMNOS INSCRITOS. En países de ingresos económicos medio-altos, como México, el incremento en el número de niños que acuden a la escuela se ha incrementado casi ocho veces en los últimos 40 años, pero el porcentaje de niños que realmente adquiere habilidades básicas en matemáticas, lectura, escritura y comprensión, reveló ser muy bajo desde que comenzaron a aplicarse los exámenes estandarizados de aprendizaje, como la prueba PISA, que se comenzó a aplicar en el año 2000. 

“El número de niños que han entrado a la escuela, en todos los países de ingreso medio y en los países más pobres también, ha sido muy grande”, explicó Jaime Saavedra. “Entonces, efectivamente los niños están en la escuela. El problema que vemos es que los niños no están aprendiendo. Ese es el problema gravísimo en el cual estamos. Por eso lo llamamos, que es una crisis del aprendizaje.

“Hay varios aspectos en los cuales hay que empezar a trabajar para empezar a revertir esto. Lo primero que es central es que los sistemas educativos empiecen a focalizarse en el aprendizaje. Necesitamos que la sociedad en su conjunto; los padres de familia, los maestros, la sociedad en su conjunto, estén pensando en qué es lo que tiene que pasar en el colegio, qué tiene que pasar en el aula, para que el niño aprenda. Ese es el punto fundamental  para empezar”, indicó en una breve visita a la Ciudad de México para presentar el informe “Aprender para hacer realidad la promesa de la educación”.

Un primer aspecto que es importante, de acuerdo con Saavedra,  es tener un currículo que sea efectivamente un instrumento que le sea útil al maestro. Un currículo que efectivamente diga cuáles son las competencias que queremos que todos los niños adquieran a lo largo de su vida escolar; cuál es la progresión que tiene que tener y ese es un currículo que tiene que ser una guía útil para el maestro, en el día a día.

Las habilidades que se deben transmitir a los niños y jóvenes son las que ya se exigían hace 40 años, pero además hay otras habilidades que se les deben aportar para un nuevo mundo donde hay muchos cambios e incertidumbre en el mercado laboral. 

“No es un tema de que el chico tiene que saber razonamiento matemático y poder comprender un párrafo y poder escribir bien. Eso es absolutamente indispensable, pero además, para poder enfrentar un mundo del trabajo cada vez más complejo y cada vez más incierto, el niño debe aprender un conjunto de habilidades socioemocionales: la perseverancia, el trabajo en equipo, el pensamiento crítico, la capacidad de aprender permanentemente”, detalló Saavedra, quien antes de incorporarse al Banco Mundial trabajó como Ministro de Educación en Perú y logró avances bien documentados en la capacidad de aprendizaje de niños y jóvenes.

 “Un segundo punto que abordamos  en el reporte, pero que quizás es el punto fundamental es el maestro. Ser profesor tiene que ser una carrera en la cual, por ejemplo, es difícil entrar a la Universidad para estudiar educación o es difícil entrar a la Normal, como se le llama acá en México. Tiene que ser muy exigente, y los estudios en esa normal tienen que ser muy difíciles también. De tal manera que el país esté asegurando siempre que elige y selecciona a los mejores para la tarea docente”, agrega el funcionario del BM.

“Y el tercer tema que abordamos es el tema de la gestión. Se requieren burocracias muy competentes para poder manejar sistemas educativos, que son muy complejos. Solamente piense en el caso de México. Estamos hablando de darle servicio educativo a 23 millones de chicos, en 230 mil locales escolares, trabajando con más de un millón de maestros”, añade Saavedra.

A lo largo del informe, que está disponible en versión digital en las páginas de internet del Banco Mundial, se explican estrategias de mediano y largo plazo para enfocar la atención en el resultado final, que es el aprendizaje, pero también para ayudar a toda la comunidad que rodea al niño y al joven para ayudar a conseguir ese objetivo: maestros, padres y autoridades.

 “Hay que hacer un cambio, digamos, de mentalidad. Ya no estamos en una dinámica en la cual vamos a la escuela, aprendemos algo, de repente vamos  l instituto tecnológico y ya se acabó nuestra educación. Ya nunca va a ser así. El proceso de educación y de formación es de toda la vida y esto no va a cambiar y para eso debemos cambiar y adaptarnos”, concluyó  Jaime Saavedra.

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