Con la declamación de sus poemas, recuerdan a Paz a 20 años de su muerte | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Lunes 11 de Junio, 2018

Con la declamación de sus poemas, recuerdan a Paz a 20 años de su muerte

El poeta penetró en el tiempo para darnos las esencias del mundo prehispánico, señaló en Bellas Artes Eduardo Matos, Premio Crónica

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El escritor Octavio Paz (Ciudad de México, 1914 - Ciudad de México 1998) recibió un homenaje por su 20 aniversario luctuoso, en el que Fabienne Bradu, Pura López Colomé, Eduardo Matos Moctezuma, Sergio Mondragón, Alberto Ruy Sánchez y Ricardo Yáñez leyeron poemas del también diplomático, además de recordar diferentes anécdotas.

En el evento que se llevó a cabo en la Sala Manuel M. Ponce, del Palacio de Bellas Artes, el arqueólogo y Premio Crónica, Eduardo Matos Moctezuma, dijo que para su intervención había elegido creaciones de Paz que guardan relación con temas prehispánicos, pero antes formuló la pregunta ¿por qué tiene que morir el buen poeta?

“Porque al morir entra en la inmortalidad, ésta paradoja la resuelve Octavio Paz con dos pensamientos prometedores. En uno de sus libros más conocidos leemos: ‘La muerte es un espejo que refleja las vanas gesticulaciones de la vida’. El otro nos lleva a reflexionar acerca del hombre mismo: ‘Entre la piedra y la flor, el hombre. El nacimiento que nos lleva a la muerte, la muerte que nos lleva al nacimiento’”. 

Eduardo Matos explicó que el fragmento que eligió del poema “Entre la piedra y la flor” era un pensamiento y una concepción que se tenía en el mundo prehispánico, “de cómo al morir los individuos tenían que regresar al vientre materno, al lugar de origen, para establecer el vínculo entre vida y muerte”.

El antropólogo señaló que Alfonso Reyes y Octavio Paz fueron dos literatos que hicieron diferentes aportaciones para México, sobre todo en relación con la época prehispánica. “Son ellos, Alfonso Reyes, con su Visión de Anáhuac, y Octavio Paz, con múltiples presencias en las que logra penetrar en el tiempo para darnos las esencias de aquel mundo”.

Matos eligió “Animación”, “Máscara de Tláloc grabada en cuarzo transparente”, “Lo mismo”, “Dios que surge de una orquídea de barro”, “Dios azteca”, “Calendario”, “Cruz con sol y luna pintados”, “Niño y trompo” y “Objetos”, que conforman La lección de cosas, incluido en el tomo uno de México en la obra de Octavio Paz, que fue escrito en 50 años, a modo de diario, “pero no un diario de los sucesos de una vida, sino de las vicisitudes mentales y afectivas de la realidad no siempre feliz de un escritor con su patria. También pensé en hacer un reconocimiento a Marie Jo —viuda de Octavio Paz—, porque cantamos al poeta, al filósofo, pero la persona que lo acompañó en un buen tramo de su vida, queda tapada, no hay recuerdo de ella. ¿Y qué pasa con la compañera del poeta? Ella también muere un poco, está en el límite de la vida y la muerte, es el eslabón que une a la tierra con el infinito”.

ARQUEÓLOGO. En su oportunidad, Alberto Ruy Sánchez recordó que cuando tenía 19 años, conoció a Octavio Paz, “antes de que el narcomenudeo se apoderara del Auditorio Justo Sierra, de la Facultad de Filosofía y Letras”, en un contexto en el que había presos por el Movimiento estudiantil de 1968 y la Masacre del Jueves de Corpus, el 10 de junio de 1971.

“La gran lección (de Octavio Paz) es que se dedicó a reflexionar, se puso a trabajar para entender qué chingados es el sistema político mexicano. La respuesta a esa pregunta es el logro filantrópico, el logro temporal”, enfatizó Ruy Sánchez, quien después leyó los poemas “A la orilla del mundo”, “Óyeme como quien oye llover” y “Carta de Creencia”, pues “Octavio Paz me confesó que antes de querer ser poeta, quiso ser arqueólogo, sentía que era su primera vocación”.

Fabienne Bradu seleccionó los poemas “El balcón” y “El domingo en la Isla Elefanta”, creaciones que Octavio Paz desarrolló en la India, etapa que, dijo, “el mismo Paz describió como educación sentimental, e incluso, llegó a afirmar que había renacido ahí”.

El poeta Ricardo Yáñez hizo un recorrido por diferentes poemas de Octavio Paz, además de recordar algunas anécdotas. Mientras que Pura López Colomé indicó, no fue amiga del Nobel de Literatura, “él entró a mí por medio de su literatura, sobre todo, de su poesía. Cada vez, lo he ido conociendo más, es de los poetas que estarán conmigo por siempre, sólo los grandes logran eso. Cada vez que entro a sus ensayos, siento que me habla con una verdad absoluta, nos consuela a todos los poetas”, concluyó López Colomé, no sin antes leer “Viento entero” y “Palabras en forma de tolvanera”. 

Lección de las cosas

“Animación”

Sobre el estante,

entre un músico Tang y un jarro de Oaxaca,

incandescente y vivaz,

con chispeantes ojos de papel de plata,

nos mira ir y venir

la pequeña calavera de azúcar.

 

“Máscara de Tláloc grabada en cuarzo transparente”

Aguas petrificadas.

El viejo Tláloc duerme, dentro,

soñando temporales.

 

“Lo mismo”

Tocado por la luz

el cuarzo ya es cascada.

Sobre sus aguas flota, niño, el dios.

 

“Dios que surge en una orquídea de barro”

Entre los pétalos de arcilla

nace, sonriente,

la flor humana.

 

“Diosa azteca”

Los cuatro puntos cardinales

regresan a tu ombligo.

En tu vientre golpea el día, armado.

 

“Cruz con sol y luna pintados”

Entre los brazos de esta cruz

anidaron dos pájaros:

Adán, sol, y Eva, luna.

 

“Niño y trompo”

Cada vez que lo lanza

cae, justo,

en el centro del mundo.

 

“Objetos”

Viven a nuestro lado,

los ignoramos, nos ignoran.

Alguna vez conversan con nosotros.

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