El candidato de las televisoras

Raúl Trejo Delarbre

Mientras AMLO decide que su cierre de campaña será en el Estadio Azteca —emblema del poder mediático—, las televisoras convierten en acontecimiento político un video anónimo, sin interés informativo, creado para calumniar a Ricardo Anaya.

Tan interesado como suele estar en las formas (tanto como descuida el fondo de los asuntos políticos), es imposible que Andrés Manuel López Obrador no haya advertido el significado de terminar su campaña electoral en ese recinto de Televisa y Emilio Azcárraga. Para  el candidato, la fiesta en el estadio puede ser un útil signo de avenencia con los medios de comunicación. Para quienes han cuestionado los privilegios y sobre todo la desdichada pedagogía política que durante largo tiempo impusieron las televisoras, esa ceremonia confirma que el candidato de Morena no quiere cambiar sino consolidar las ventajas que han disfrutado las grandes corporaciones privadas. En todo caso resulta divertido ver a no pocos defensores de López Obrador que intentan justificar su inclusión en el elenco del Canal de las Estrellas. Y aún hay más.

El jueves 7 de junio la nota principal en los tres noticieros más importantes de la televisión mexicana fue un video sin fuente acreditada, en donde se hacen acusaciones sin ofrecer pruebas.

“El caso Anaya” se llama, sin información alguna de quienes lo pusieron en línea, el sitio web que ese día por la tarde fue habilitado para difundir el video de 5 minutos con 23 segundos en donde aparece un hermano de Manuel Barreiro, el empresario que le compró a Ricardo Anaya una nave industrial en Querétaro. El personaje que se aprecia en el video, presuntamente grabado a escondidas, no dice nada que no se hubiera dicho hasta entonces acerca de los negocios de su hermano y su presunta colaboración con Anaya. No había valor auténticamente periodístico en ese video, confeccionado como instrumento político en contra de un candidato presidencial.

Aquella pieza audiovisual, sin fuente y que fue creada y distribuida para golpear la campaña de Anaya, recibió una inusitadamente amplia y coincidente cobertura en la televisión privada.

El noticiero “En Punto” que conduce Denise Maerker en Televisa le dedicó una extensa nota de 11 minutos con 12 segundos, incluyendo la transmisión completa del video anónimo. Dentro de ese tiempo se le dio un minuto con 37 segundos a la respuesta que, esa misma noche, había difundido Anaya culpando al presidente Enrique Peña Nieto por el video. La conductora de “En Punto” anunció, “vamos a transmitir el video tal y como apareció en las redes” como si fuera un mérito recoger un material sin fuente y, al presentarlo en cadena nacional, otorgarle una credibilidad o en todo caso una difusión que de otra manera no hubiera tenido.

En “Hechos” de Azteca Uno que conduce Javier Alatorre el video también fue la nota principal, con una duración de 8 minutos y 15 segundos. De ese lapso, la respuesta de Anaya ocupó un minuto con 35 segundos. El resto del tiempo estuvo dedicado a reiterar las acusaciones, hasta ahora no probadas, que sugieren que el candidato presidencial del Frente está involucrado en una operación de lavado de dinero.

Cadena Tres, en su noticiero “Imagen Noticias” que conduce Ciro Gómez Leyva, también abrió su emisión con esa nota que tuvo una duración de 7 minutos con 35 segundos, incluyendo una versión de un minuto 18 segundos con la respuesta de Anaya. Al terminar la nota Gómez Leyva añadió un matiz al preguntar: “¿Quién habrá tomado la decisión de inyectarle esta tensión a las campañas?”.

La respuesta la había ofrecido el candidato aludido en el, para entonces, muy conocido video. Anaya aseguró que la difusión de ese documento audiovisual fue maquinada por el gobierno del presidente Peña y hay motivos para considerar que tiene razón. ¿De qué otra manera puede explicarse la repentina sincronía de las tres televisoras, que a las 22:30 horas difundieron como asunto principal y acompañado de imágenes alusivas a las acusaciones allí expresadas, un video que había comenzado a circular tres horas antes? ¿Hay otra  explicación para la coincidencia en torno a un video sin mérito noticioso, que no era resultado del trabajo periodístico y que fue creado para desacreditar a un candidato? Con ese video el gobierno y el PRI insisten en desalentar el voto a favor de Ricardo Anaya para que José Antonio Meade ocupe el segundo lugar en la disputa electoral.

Más allá de las especulaciones, estamos ante un manejo noticioso claramente parcial. Dentro de las notas antes mencionadas, las acusaciones contra Anaya recibieron el 81% del espacio en el noticiero de Imagen Noticias, el 83% en Hechos de TV Azteca y el 86% en el noticiero nocturno de Televisa. La réplica de ese candidato ocupó la  sexta parte de tales segmentos informativos.

La transmisión de ese material sin cortes en el caso de Televisa, y casi completo o aderezado con escenas de archivo y comentarios en las otras dos televisoras, dejó la agenda informativa de esas tres empresas en manos de los oscuros autores del video. El formato, el contenido, los titulares colocados para subrayar que se trataba de opiniones sobre el candidato presidencial e incluso la selección de escenas (porque el video fue editado y durante un amplio segmento únicamente se escucha, sin imagen, una voz atribuida a Juan Barreiro) fueron establecidos por los creadores de esa pieza de propaganda política.

Al subordinar su línea informativa y editorial a las decisiones del gobierno y/o de los autores del sospechoso video, las televisoras involucionaron por lo menos tres décadas. Desde las elecciones de 1988 no se veía un manejo noticioso tan parcial y, sobre todo, tan artificiosamente homogéneo en la televisión mexicana.

Los medios de comunicación tienen derecho a respaldar las causas políticas que quieran. La difusión de noticias jamás es “objetiva”. Todo medio, y desde luego todo informador o periodista, les imponen sesgos a las informaciones que publican. Pero es saludable que sus audiencias conozcan los matices, e incluso las omisiones, que hay en la difusión de los asuntos públicos. De allí la utilidad que tiene el monitoreo que el Instituto Nacional Electoral encarga a la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, en donde se mide el tiempo que los noticieros de televisión y radio, en todo el país, dedican a los candidatos y a sus partidos.

Gracias a esa evaluación se puede constatar que, en las actuales campañas, Andrés Manuel López Obrador recibe más espacio que cualquier otro candidato presidencial. Entre el 30 de marzo y el 27 de mayo, que es la fecha del reporte más reciente, los noticieros evaluados destinaron cerca de 2,148 horas de transmisión a notas acerca de los candidatos presidenciales. De ese tiempo Andrés Manuel López Obrador recibió 26%, José Antonio Meade 24.4%, Ricardo Anaya 22.5%, Jaime Rodríguez 13.9% y Margarita Zavala 13.2%. Las notas con opiniones positivas o negativas para cada candidato son muy pocas, de tal suerte que la gran mayoría de ese tiempo fue para reseñar las campañas.

Esos son los datos para todos los noticieros de radio y televisión. Además hay tendencias que se pueden apreciar en cada empresa. El candidato de Morena ha recibido el 26.2% del espacio en los noticieros de Televisión Azteca, el 25.6% en los noticieros de Imagen y el 24.2% en Televisa. En las tres empresas a las notas sobre López Obrador se les dio más espacio que a las informaciones acerca de otros candidatos. Pero en los noticieros más relevantes de cada televisora el espacio para AMLO aumenta considerablemente.

En el mencionado lapso de casi dos meses, el noticiero de Denise Maerker destinó a López Obrador el 32% de sus informaciones sobre campañas presidenciales. Meade tuvo el 21% y Anaya el 19.3%. En una semana, la del 16 al 22 de abril, ese candidato ocupó el 42% de tales espacios.

“Hechos de la Noche”, que conduce Javier Alatorre en TV Azteca, asignó a López Obrador el 31.2% de esas notas, a Ricardo Anaya casi el 28% y a Meade el 21%.

En el noticiero de Ciro Gómez Leyva en Imagen, AMLO alcanzó el 36.4%, Meade el 21.7% y Anaya el 19.6% del tiempo para noticias de campañas.

En todos esos noticieros se otorga más espacio a la información sobre López Obrador y en dos de ellos el segundo sitio es para la campaña de Meade. Por lo general, en casi todos los noticieros a la información de la campaña de Ricardo Anaya se le da menos espacio que a las otras dos.

La empatía con López Obrador propiciado, incluso, expresiones de insólita condescendencia como la grabación, en su casa, de una entrevista para Televisión Azteca. A los electores les interesa conocer la vida personal de los aspirantes presidenciales. Pero a Javier Alatorre, el candidato de Morena le permitió meterse, literalmente, a la cocina y la recámara. La obsequiosidad de ese conductor fue tal que elogió la austeridad que AMLO quiere mostrar, se hacían bromas constantemente e, incluso, Alatorre se puso a servirle el café a López Obrador. En ese contexto no hubiera sido sorprendente que, si el candidato preguntaba la hora, el enviado de TV Azteca le respondiera “la hora que usted quiera”. Como en los viejos tiempos.

Dos días después de que se transmitió la entrevista, a fines de mayo, el candidato de Morena fue a la Fundación Azteca y dijo que el propietario de esa empresa, Ricardo Salinas Pliego, “tiene dinero, pero tiene dimensión social… Es de los empresarios que más leen, porque hay otros que de plano no leen ni el periódico”. López Obrador no quiere recordar la historia política de Salinas Pliego que, entre variados atropellos, a fines de 2002 envió a un grupo de golpeadores para asaltar las instalaciones del Canal 40. En ese canal trabajaban entre otros, y fueron expulsados por Salinas Pliego, Ciro Gómez Leyva y Denise Maerker.

Las televisoras y sus propietarios siempre han tenido más conveniencias que convicciones. Ahora tienen un candidato al que respaldan y promocionan. López Obrador les retribuye con elogios que son compromisos. Aquella frase de Lampedusa, en El Gatopardo, está a punto de convertirse en el emblema de una época ominosa.

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@ciberfan

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