Pedro Sánchez

El presidente de España dio instrucciones para permitir que el barco Aquarius, con más de 629 inmigrantes y refugiados rescatados, entre ellos 123 menores de edad, atraque en el puerto de Valencia, después de que Italia y Malta lo dejaron a la deriva al cerrarle sus puertos. Su postura fue el pretexto para que toda Europa aplaudiera su solidaridad; incluso para la ONU, la oferta de la Moncloa es un gran gesto de solidaridad, además de demostrar liderazgo moral y legal, que es algo que escasea estos días.

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