Patrimonialismo en la ASF

Wilfrido Perea Curiel

La Auditoría Superior de la Federación en los años recientes ha sido y está llamada a ser una institución clave del Estado mexicano. Flagelos sociales como la corrupción y opacidad en el gasto público encuentran en ella un esperanzador dique. Por ahí pasa la construcción del país que queremos para las próximas décadas. Es conveniente para la sociedad contar con una ASF sólida, ajena a presiones políticas coyunturales y blindada contra chantajes o berrinches de servidores públicos.

El 15 de marzo anterior, producto de una plural y copiosa elección (377 votos a favor, 5 en contra y 64 nulos), el pleno de la Cámara de Diputados nombró a David Rogelio Colmenares Páramo, como nuevo titular de la ASF para el periodo 2018-2026. Dados los números y el proceso llevado a cabo, nadie podría regatear legitimidad a Colmenares Páramo.

Como toda administración en ciernes, David Colmenares, de manera gradual, ha nombrado a los funcionarios que lo acompañarán y en quienes deposita su confianza. Hasta este momento, David Colmenares ha designado a Gerardo Lozano Dubernard como Auditor Especial de Cumplimiento Financiero; Agustín Caso Raphael, como Auditor Especial de Desempeño, así como a Emilio Barriga Delgado, Auditor Especial de Gasto Federalizado. Forma parte de sus atribuciones nombrar a sus colaboradores; sin embargo, hay que decir que tal proceso ha sido tortuoso. Parte del equipo de trabajo del exauditor Juan Manuel Portal, le agarró mucho cariño al puesto y ha actuado de manera poco profesional.

Se ha manejado en medios que ocurre una suerte de desmantelamiento del la ASF. Habría que tener más cuidado y mayor rigurosidad en el análisis. Llamó la atención la separación del cargo de la Directora General de Auditoría Forense, Muna Dora Buchain, quien sugirió ante diversos medios que su remoción no tenía justificación y que sembraba dudas si el móvil era de índole político por haber encabezado la auditoría que destapó el escándalo de la llamada “estafa maestra”. Conviene destacar que la propia ASF ha manifestado, a través de boletines, que para el caso de Buchain Abulhosn, la institución sabe de “la existencia de evidencias sustantivas sobre presuntos actos irregulares que minan su confianza profesional”. Acto seguido, la ASF solicitó a la Unidad de Evaluación y Control de la Comisión de Vigilancia de la Cámara de Diputados que investigue, revise y evalúe el expediente. En la víspera, Colmenares Páramo había declarado que de ninguna manera se le daría carpetazo al tema de la “estafa maestra”, que, por el contrario, tendrá seguimiento.

Mención aparte merecen las recientes declaraciones del propio Juan Manuel Portal sobre la persona de David Colmenares, que rayan en la mezquindad. Se pueden entender las diferencias, incluso los resentimientos acumulados, pero en el servicio público no se ve bien que alguien hable mal de una institución en la que se laboró, menos aún cuando se tuvo el honor de dirigirla. El exauditor Superior Portal Martínez debería serenarse y asumir su nueva realidad y dimensión, lo único que está evidenciando es su profunda amargura. La visión patrimonialista de Juan Manuel Portal le impide observar que no es “su” ASF, la institución no fue suya y no lo es ahora. En todo caso, lo que sí se estaría desmantelando es una presunta red de conflictos de interés. La doctora Buchain tendrá que aclararle a la referida Unidad de Evaluación y Control, cómo siendo ella directora general de auditoría forense, la Asociación de Examinadores de Fraudes Certificados (ACFE), obtuvo contratos por parte de la ASF.

Juan Manuel Portal, por su parte, tendrá que explicar cómo siendo titular de la ASF, paralelamente, presidió al Instituto Mexicano de Auditores Internos (IMAI). En la gestión de Portal se le asignó al IMAI el proceso de certificación de los funcionarios en las auditorías de los estados, se calcula que en el país hay alrededor de treinta mil auditores. Desde 2013 se llevó a cabo un programa de capacitación y el IMAI cobró en promedio 12,000.00 pesos por examen, el cual quedaba condicionando al pago de la capacitación. ¿En verdad el tema de fondo es que se está desmantelando a la ASF?

pereawilfrido@me.com

 

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