Otro tirano, el nuevo amigo de Trump

Concepción Badillo

El presidente Donald Trump no sólo tiene pleito con sus vecinos del norte y del sur, también se alejó ya de los tradicionales aliados europeos de Washington. Sin embargo parece tener debilidad, afinidad, simpatía y admiración por los dictadores y tiranos de este mundo.

En su lista de amigos está Rodrigo Duterte, de Filipinas, a quien invitó a visitar la Casa Blanca. Constantemente defiende a Vladimir Putin, de Rusia; ha recibido en su casa de Florida a Xi Jinping, de China; ha estrechado cordialmente la mano a Abdel-Fattah el-Sisi, de Egipto, y llamó por teléfono a Recep Tayyip Erdogan, de Turquía, para felicitarlo por un supuesto referéndum que le dio poder absoluto.

Como pilón esta semana se encontró con, le dio lugar de estadista durante una reunión cumbre en Singapur —donde tuvo recibimiento de estrella de rock—, al dictador norcoreano Kim Jong-un, un tirano despiadado, sanguinario y cruel, a quien apenas hace unas semanas llamaba burlonamente El Hombre Cohete. Su gente en cambio, obligatoriamente se refiere a él como el Gran Sucesor, el Sol del Siglo 21 y el Supremo Mariscal de la República Democrática de Corea.

Pero, ¿quién es exactamente el tirano de Pyongyang? Su vida es un misterio. De él en realidad no se sabe mucho. Ni siquiera cuando nació exactamente, pero se dice que tiene 32 años. Fue el tercero de los hijos de Kim II, el dictador que lo designó su sucesor y el segundo que procreó con su amante Ko Young Hee, quien en secreto fue enviada a Suiza en un intento por curarla del cáncer, por lo que Kim Jong-un fue educado en la Escuela Internacional de Berna y en el colegio Liebefeld Steinholzi, por lo tanto, domina el alemán y el francés.

Nunca fue un estudiante brillante, sino gran aficionado a juegos de video y a seguir por televisión deportes como el futbol y el baloncesto. Tuvo siempre una vida de privilegio, a los siete años conducía ya un auto y a los 11 tuvo su primera pistola.

De regreso en Corea del Norte ingresó a una academia militar y fue por ese entonces que empezó a ganar peso físico y político y su padre decidió que él, por agresivo y violento, y no uno de sus hermanos mayores, era el adecuado para sucederlo. El padre, quien a su vez había heredado el poder de su abuelo, falleció en 2011, año en que se estima que el actual dictador se casó con Ri Sol Ju, una cantante con quien tiene una hija y de quien se dice está realmente enamorado. A diferencia de sus ancestros, se deja ver en público con su mujer.

Con 96 kilos de peso, 1.80 metros de estatura, muestra síntomas de padecer del corazón, se cree que es diabético y que tiene problemas con sus rodillas. Bebe licor y mucha cerveza, —disfruta como Trump— las hamburguesas, pero es también gran aficionado a la comida gourmet. En contraste, el pueblo norcoreano está mal nutrido y se calcula que tan sólo en la década de los noventa al menos un millón de sus compatriotas murieron de hambre.

Hasta antes de su reunión con Trump, la prensa internacional lo tachaba de loco y bufón. El encuentro le dio posición de dignatario pero no acabó con su reputación de dictador. Un tirano con sed de sangre y el pelo cortado al estilo Pedro Picapiedra, que ha ordenado, lo lleven igual todos los jóvenes en su país. Es un fumador empedernido con su propio arsenal nuclear.

Se le atribuye adoración a todo lo creado por Walt Disney e inmensa afición a las películas de Hollywood y a la pornografía. Sobre su crueldad se destaca que tiene 200 mil prisioneros políticos, que ha ejecutado a amantes y novias y que por pugnas familiares mandó matar a un hermano y a un tío.

Desde que asumió el poder sólo ha salido de su país para visitar China; hace unas semanas por primera vez cruzó la frontera con Corea del Sur y este lunes viajó a Singapur para su encuentro con Trump. Consigo llevó su propio retrete, por aquello de que por ahí lo fueran espiar, y desde antes advirtió no tener con qué pagar los seis mil dólares por noche de la suite presidencial donde se alojó.

Como están las cosas y lo impredecible que es el actual jefe de la Casa Blanca, cualquier día lo veremos aquí, también gratis y como invitado de honor.

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