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Acuerdo de buena voluntad, pero sin compromisos concretos

Norcorea se compromete de forma vaga a su desnuclearización a cambio de seguridad. Trump pondrá fin a los ejercicios con Surcorea, ve a Kim como “muy talentoso” y le invita a la Casa Blanca

No cabe duda de que la cumbre celebrada entre Donald Trump y Kim Jong-un en Singapur abre un nuevo capítulo en la historia de las relaciones entre Estados Unidos y Corea del Norte, enemistados durante casi siete décadas.

Tras cinco horas de reuniones en la mañana del martes, hora local, en la ciudad-estado, el presidente de EU y el dictador del régimen norcoreano rubricaron un acuerdo que certifica que Pyongyang se compromete a trabajar por su desnuclearización y, a cambio, Washington le garantiza su seguridad, es decir, su supervivencia como dictadura.

En la declaración, de apenas cuatro puntos, queda plasmado el compromiso bilateral de desarrollar nuevas relaciones para “la promoción de la paz, la prosperidad y la seguridad” en la península coreana.

“El presidente Trump se compromete a ofrecer garantías de seguridad a la República Popular Democrática de Corea (nombre oficial de Corea del Norte), y el presidente Kim Jong-un reafirmó su firme e inquebrantable compromiso para la desnuclearización de la península de Corea”, reza la declaración conjunta.

El texto agrega el compromiso de mantener un diálogo inmediato para dar seguimiento al compromiso, pero no aporta ningún tipo de detalle, calendario, ni compromiso concreto para convertir en realidad la promesa de Corea del Norte.

Finalmente, el acuerdo especifica que Norcorea se compromete a recuperar, identificar y repatriar a unos 6 mil prisioneros de guerra y desaparecidos en combate durante la Guerra de Corea, que entre 1950 y 1953 dio origen al conflicto actual.

OPTIMISMO. Pese a las inconcreciones, Trump valoró muy positivamente el encuentro. En la rueda de prensa posterior a la firma del acuerdo, el mandatario aseguró que no cedió “en nada”, pese a que Norcorea no satisface la petición de EU de una desnuclearización “completa, verificable e irreversible”, y que lo importante es entender que “el proceso va a empezar ahora”.

Trump admitió que lograr la desnuclearización “científicamente llevará mucho tiempo”, y advirtió a Kim que las sanciones económicas a Corea del Norte continuarán mientras el régimen no se deshaga de su arsenal atómico de manera efectiva.

JUEGOS DE GUERRA. Si bien no hubo explicación sobre las garantías de seguridad que EU da a Pyongyang, Trump dijo de forma implícita que se acabarán las maniobras militares conjuntas entre Washington y Seúl cuando dijo que no habrá más “juegos de guerra”, porque son “muy provocativos”, además de “tremendamente caros”. Aún así, por el momento el líder estadunidense descartó retirar de Surcorea a los 28 mil 500 soldados que EU tiene desplegados allí.

HOTELES POR MISILES. Durante la reunión, Trump sacó a relucir su perspectiva de magnate inmobiliario. Según admitió él mismo, en un punto propuso a Kim cambiar los misiles por “los mejores hoteles del mundo”. “Por ejemplo, tienen grandes playas. Se ven cuando explotan los cañones en el océano. Yo digo ‘mira eso, podría hacerse un gran complejo inmobiliario ahí’. Y se lo expliqué a Kim”, relató Trump ante la sorpresa de la prensa.

ALABANZAS INUSITADAS. Durante todo el encuentro, Trump y Kim, más Trump que Kim, parecieron mantener buena sintonía. Si al final de la primera reunión, a solas entre ambos, el estadunidense dijo que todo iba “muy muy bien”, luego el presidente de EU aseguró que las cosas marchaban “incluso mejor” de lo que había esperado.

Durante la comida, Trump se permitió bromear ante las cámaras, y en la rueda de prensa llegó a asegurar que Kim es un hombre “listo” y “muy talentoso” de una “gran personalidad” que asumió un gran reto cuando se hizo cargo del régimen con 27 años y que “ama mucho a su país”.

INVITACIÓN MÚTUA. En tal grado pareció satisfecho Trump con el resultado de la cumbre, que aseguró que se reunirán “muchas veces” más, y afirmó que está “absolutamente” dispuesto a invitar a Kim a la Casa Blanca.

Pero, Kim no se quedó corto, y según la agencia estatal KCNA, no sólo aceptó la propuesta de viajar a Washington sino que también invitó a Trump a conocer Corea del Norte.

La agencia calificó el encuentro de debate “amplio y en profundidad” para abrir nuevas relaciones bilaterales, pero señaló que ambos países deben “comprometerse a abstenerse de hostigarse, y tomar medidas legales e institucionales” para lograr el éxito del proceso de desnuclearización.

CRÍTICAS. Pese a la satisfacción de Trump, no todo el mundo en Estados Unidos parece estar convencido del resultado. El analista David Kim, quien trabajó en el departamento de Estado al servicio del gobierno de Barack Obama, aseguró que el acuerdo firmado es “vago e idealista”. Kim lamentó que “no establece un calendario ni aclara en qué consisten las garantías de seguridad ofrecidas”, y criticó que “aporta poco para resolver el complejo asunto del desarme de Corea del Norte”.

 

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