Bienestar

Urgen medidas audaces ante enfermedades no trasmisibles

El impacto en la calidad de vida y la productividad por enfermedades no trasmisibles es enorme

Adoptar enfoques que permitan avanzar en la lucha contra las ENT

La inversión eficiente contra enfermedades no transmisibles (ENT) en países en desarrollo podría generar, para 2030, un retorno de 7 dólares por persona por cada dólar invertido y reducir una tercera parte la mortalidad prematura por esos padecimientos; sin embargo en los gobiernos persiste un sentido de normalidad en lugar de la urgencia para cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En correspondencia con el informe Es hora de actuar, dado a conocer recientemente por una comisión independiente convocada por la OMS, la Asociación Mexicana de Industrias de Investigación Farmacéutica (AMIIF) hace eco del llamado a los gobiernos para priorizar la atención de las enfermedades cardiovasculares, respiratorias crónicas, cáncer y diabetes.

Datos del Instituto Mexicano de la Competitividad (IMCO) y del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP) refieren que en el país las ENT representan 90% de las estimaciones del gasto público en salud y son 7 de las 10 principales causas de muerte; además la epidemia de obesidad provocará que 40% de los adultos mexicanos padezcan esta enfermedad en 2030.

Si bien, se han implementado diversas medidas contra estos padecimientos, muchos países —entre ellos México—  se han rezagado en los resultados porque sus esfuerzos son pequeños en comparación con el tamaño de los retos; ante lo cual la OMS hace a los gobiernos seis recomendaciones clave:

  1. Comenzar desde el principio: los Jefes de Estado y de Gobierno, y no sólo los ministros de salud, deben supervisar el proceso orientado a generar conciencia e implementar medidas contra las ENT, al igual que los niveles de gobiernos estatales y locales.
  2. Priorizar e intensificar: con base en datos fehacientes y específicos sobre mortalidad, morbilidad y factores determinantes, se deben identificar e intensificar prioridades entre las intervenciones costo-eficaces, asequibles y basadas en pruebas científicas, recomendadas para abordar las ENT.
  3. Integrar las ENT en los sistemas de salud: es preciso fortalecer los servicios de atención primaria mediante el aumento del personal sanitario, el apoyo a modelos de prevención y atención innovadores y la creación de condiciones que permitan a los profesionales de la salud abarcar plenamente el ámbito de actuación en la prevención y el tratamiento de las ENT y utilizar los recursos de manera más eficaz en relación con los costos.
  4. Colaborar y reglamentar: se deben adoptar enfoques que permitan avanzar en la lucha contra las ENT mediante la reglamentación, medidas fiscales, subsidios a opciones saludables y mayores oportunidades de contribución del sector privado, la academia y la sociedad civil que refuercen cambios comportamentales y promuevan la salud en las comunidades.
  5. Finanzas: se debe desarrollar y aplicar un nuevo paradigma económico para actuar contra las ENT, basado en la evidencia que señala que las medidas eficaces suponen inversiones en capital humano y crecimiento económico, entre cuyos pilares destacan el incremento de los presupuestos nacionales destinados a salud.
  6. Promover la rendición de cuentas: se debe fortalecer la rendición de cuentas ante los ciudadanos en lo concerniente a las ENT, en un marco de derechos humanos que vele porque las instancias decisorias asuman la responsabilidad por las cuestiones sanitarias y las consecuencias de la política sanitaria derivadas de decisiones adoptadas en las áreas de comercio y finanzas.

Anualmente —detalla el documento de la OMS—, millones de personas a nivel global fallecen a consecuencia de las ENT, las cuales están estrechamente relacionadas con condiciones de pobreza, aislamiento, marginación y discriminación, a su vez factores para el incremento de su prevalencia, en un círculo vicioso que además propicia enfermedades renales, endocrinas, neurológicas, gastroenterológicas, hepáticas, osteomusculares, y también discapacidades, incluida la ceguera y la sordera, escenario que amenaza la salud pública y el desarrollo económico y social.

Consciente del impacto en la calidad de vida y la productividad que las enfermedades cardiovasculares, respiratorias crónicas, cáncer y diabetes tienen en México, la AMIIF se suma al llamado de la OMS para sensibilizar a los candidatos a fin de que quien resulte ganador incorpore el tema como prioridad en su agenda, tanto en el período de transición como en la preparación de su Plan Nacional de Desarrollo.

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