Cultura

Aprendí que una pelota nunca llega del lado que uno espera: Albert Camus

Pasión. Los intelectuales y escritores también son seducidos por el frenesí del futbol. Camus define así su paso como jugador y el amor a su equipo: “La alegría de las victorias, tan maravillosa cuando va unida al cansancio que sigue al esfuerzo, pero también por esas estúpidas ganas de llorar las tardes de derrota”

El gol, el momento cúspide y maravilloso del futbol.

El Premio Nobel de Literatura de 1957, Albert Camus, y el escritor uruguayo Eduardo Galeano fueron dos autores que compartieron una misma pasión: el futbol. A los diecisiete años, Camus fue portero del Racing Universitario de Argel hasta que enfermó de tuberculosis. En cada Mundial de Futbol, Galeano se encerraba en su casa y no respondía llamadas ni correos para que no interrumpieran los partidos que seguía por televisión.

Crónica presenta las formas en que ambos escritores vivieron su pasión deportiva.

A PESAR DE LAS DERROTAS, AMOR AL EQUIPO. Antes de ser el escritor y periodista argelino más importante de la lengua francesa del siglo XX, Albert Camus (1913-1960) fue un amante de los deportes, en especial del futbol y natación. El autor de El extranjero jugó como portero, centro-delantero e incluso, fue el capitán de su equipo, así lo plasmó su biógrafo Herbert R. Lottman en Camus: A biography.

“No hay ninguna duda de que en estos primeros años de instituto los campos de deportes le importaban mucho, seguramente incluso más que sus estudios. Durante el recreo, se repartían en dos bandos igualados para jugar al fútbol dándole patadas a una gruesa pelota de espuma”, narró Lottman.

Después de las clases, entre las 16:00 y las 17:00 horas, añade, Camus y sus amigos formaban equipos de once jugadores y él era portero, a veces centro-delantero, daba pases y de vez en cuando era el capitán.

Un dato que agrega el biógrafo en este libro es que el escritor antes de ingresar a las filas del equipo local Racing Universitario de Argel (RUA) –el cual perdió casi todos los partidos–, a sus quince años jugó para la Asociación Deportiva Montpensier (ASM).

 “Aprendí pronto que una pelota nunca llega del lado que uno espera. Me sirvió en la existencia y sobre todo en la metrópoli, donde la gente no es sincera. Pero al cabo de un año en la ASM y de chichones, me abochornaron en el instituto. Un universitario debía estar en el RUA”, escribió Camus sobre su experiencia al dejar la Asociación Deportiva Montpensier para unirse al equipo juvenil de Argelia: Racing Universitario de Argel (RUA).

En el RUA, Camus fue portero y de acuerdo con el testimonio de un compañero de generación, Robert Jaussaud, el equipo del autor de La peste entrenaba todos los días después del almuerzo en el patio de la escuela, y cuando jugaban en los campos de futbol, éstos no eran de césped liso, sino “bacheados y repletos de piedras”.

Camus le confesó a Herbert R. Lottman (1927-2014) que siempre amó a su equipo. “Por la alegría de las victorias, tan maravillosa cuando va unida al cansancio que sigue al esfuerzo, pero también por esas estúpidas ganas de llorar las tardes de derrota”.

Los documentos que Lottman consultó para reconstruir el amor futbolero del periodista argelino fueron los boletines deportivos de Le Rua que cada martes contaba los detalles del partido del domingo anterior.

“Sabemos por ello que Albert Camus jugó en el equipo junior de la RUA durante casi todo el año de 1930, y que su equipo perdió casi todos los partidos (“La pelota, muy resbaladiza, jugó malas pasadas a Camus”, Le Rua, 18 de febrero)”, escribió.

En ese boletín Camus inmortalizó una de las declaraciones más famosas sobre futbol: “Tras muchos años en los que el mundo me ha brindado innumerables espectáculos, lo que finalmente sé con mayor certeza respecto a la moral y a las obligaciones de los hombres, se lo debo al deporte, lo aprendí en el RUA”.

Gracias a las publicaciones de Le Rua que rescató, en el siglo pasado, el médico y compañero de Camus: Louis Lataillade, el biógrafo confirmó que los primeros síntomas de tuberculosis en Camus aparecieron en diciembre de 1930, o en la primera quincena de enero de 1931. “En Le Rua del 20 de enero y de nuevo en el número 10, de febrero, encontramos la mención la ausencia del joven portero porque está enfermo”.

NO MOLESTAR. Cerrado por fútbol es el título del último libro de Eduardo Galeano (1940-2015) que fue editado y es la frase que describe la manía que tenía el escritor uruguayo cada Mundial de Fútbol: “Al comienzo de cada Mundial y durante todo el mes, él colgaba en la puerta de su casa un cartelito con esa advertencia, hecho a mano y recubierto con plástico transparente para protegerlo de la lluvia”.

Eso lo narra Carlos E. Díaz, editor de Siglo XXI Argentina, en la publicación que recupera experiencias de Galeano como su opinión de Maradona y “la mano de Dios”, cuando Brasil perdió ante Uruguay en el Mundial de 1950 y la traición del Che Guevara por aparecer en una foto como pitcher y no como futbolista.

Ezequiel Fernández Moores, periodista deportivo argentino y prologuista del libro, cuenta que Eduardo festejaba los goles con unos gritos que asustaban a su cotorra Margarita y que si alguien quería llamarlo durante los partidos, tenía que hacerlo en el entretiempo.

“Yo mismo osé escribirle apenas horas antes del inicio del Mundial de Sudáfrica 2010. ‘Te respondo escribiendo con los muñones, porque me he comido las uñas, los dedos y las manos’. Galeano cerraba por mundial. En horario balompédico no atendía”, recuerda.

En Cerrado por fútbol Galeano no dejó su vena crítica y hace reflexiones sobre el negocio del balompié. En el texto Se venden piernas escribió: “Y la verdad sea dicha: este hermoso espectáculo, esta fiesta de los ojos, es también un cochino negocio. Un buen jugador es una muy valiosa mercancía”.

Y en Mano de obra: “Mohammed tiene once años. Hace esto desde los cinco. Si supiera leer, y leer en inglés, podría entender la inscripción que él pega en cada una de sus obras: Esta pelota no ha sido fabricada por niños”.

Otros escritores que practicaron futbol

-El escritor ruso Vladimir Nabokov (1899-1977) fue portero durante su niñez y después en el equipo Trinity College de la Universidad de Cambridge, Inglaterra.

-El director de cine y poeta italiano Pier Paolo Pasolini (1922- 1975) fue un jugador amateur y aficionado del Bolonia FC.

-El ensayista mexicano Felipe Garrido (1942) era medio en la selección nacional amateur.

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