Luis de la Torre: Premio Jalisco al Mérito Literario - David Gutiérrez Fuentes | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 14 de Junio, 2018
Luis de la Torre: Premio Jalisco al Mérito Literario | La Crónica de Hoy

Luis de la Torre: Premio Jalisco al Mérito Literario

David Gutiérrez Fuentes

El día de ayer, en las instalaciones de la Fundación RAF A.C., se dieron a conocer los pormenores del Premio Nacional de Periodismo Cultural René Avilés Fabila 2018 en el que participan la propia Fundación, la Secretaría de Cultura de la CDMX, la UAM Xochimilco, la UNAM y la Escuela de Periodismo Carlos Septién, entre otras instituciones convocantes. Sobre las particularidades de este premio la compañera Reyna Paz Avendaño realizó una nota en las páginas de este diario.

Reconocer la trayectoria de René Avilés Fabila por medio de una convocatoria abierta a todos los géneros periodísticos imbricados con el periodismo cultural, es un acto de justicia con René a través de una faceta en la que se desempeñó brillantemente y de la que resultó ser un gran impulsor. Horas después de la conferencia de prensa, un amigo común, el periodista y escritor Luis de la Torre, me llamó para darme una buena noticia: a sus ochenta y pico años de edad le será entregado el Premio Jalisco al Mérito Literario. René ya no pudo ver publicado el libro, Soñar que he vivido de Luis de la Torre, publicado por la UAM y agotado en poco. Pero a manera de recuerdo, publico fragmentos del prólogo que dejó escrito para su amigo Luis de la Torre poco antes de fallecer.

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La autobiografía de Luis de la Torre es en principio un documento, un retrato de su vida. El esfuerzo por mostrarlo a los ojos del lector como una historia real, también permite observar la buena prosa con la que nos ha contado momentos cordiales y otros terribles. Es, por añadidura, un vívido retrato del México que transita del siglo XX al XXI. Sus observaciones sobre personajes de la vida intelectual y política de un país complejo y poco articulado, nos dejan ver a un artista obsesionado por dejarnos su propia versión de un México incierto y sin un rumbo visible.

Si debemos aceptar que los géneros testimoniales han sido penetrados por los literarios, en esta autobiografía tenemos una clara prueba de ello. Lector de clásicos, admirador fanático de Cervantes y su Quijote, Luis de la Torre da sus batallas siempre con una sonrisa que a veces se convierte en abierta carcajada. Lo vi como una figura sensata y aguda para captar los rostros de los seres que caricaturizaba con agudeza increíble, así como para escribir cuentos y artículos que mostraban un entorno complejo. Sus dudas e inquietudes se deben a la indecisión que en ningún momento oculta y que muestra con cierto orgullo, acaso combinado con un poco del temor que le impidió tomar decisiones de gran envergadura. Atreverse a contar esas dudas sin avergonzarse demuestra una gran enseñanza de vida.

Personalmente lo vi salir airoso en las artes plásticas que amaba y en la devoción por escribir relatos y comentar su realidad más cercana y la de sus vínculos con su pasado remoto. Después de leer este libro, no incurro en redundancia si digo que Luis fue lo que tenía que ser.

Cuando un intelectual o un artista siente que el fin está por llegar, suele acudir en busca de refugio al género testimonial y de manera específica recurre a la autobiografía. El caso de Luis es peculiar porque es honesto consigo mismo y en consecuencia con los demás. Como tantos otros, no tuvo mejor fortuna, lo que cuenta siempre en la vida. Rubén Bonifaz Nuño señalaba con insistencia que la suerte sí existe, pero lo mismo puede ser mala o buena. Al parecer Luis no tuvo un gran golpe de suerte como la han tenido personajes menores que logran encumbrarse con pocos méritos.

Muchas de las páginas de esta obra son literatura, como las referidas al Alfil Negro o a su trato con algunos personajes, unos horribles, otros generosos y de talento. La obra que tenemos al frente es, en efecto, un ajuste de cuentas con la vida; la vida es un eterno juego de sombras, de claroscuros y nada es siempre luminoso o inalterablemente negro.

Siempre recordaré toda una mañana en las oficinas de la casa Excélsior, en la que Luis de la Torre me dio mil argumentos para hacer conjuntamente un suplemento cultural. Me convenció. No pensaba en él o en mí. Hablaba por los lectores invisibles, lo pensaba como un regalo para todos ellos. En cierto sentido este libro también lo es.

dgfuentes@gmail.com

 

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