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La hepatitis C puede ser erradicada del planeta, dice Enrique Wolpert

Ya se cuenta con medicamentos que totalmente eliminan el virus, añade. “El reto es crear programas de detección de la enfermedad para ofrecer tratamiento”

La hepatitis C es la primera enfermedad viral que podría ser erradicada del planeta gracias a medicamentos, así como la viruela fue erradicada pero con vacunas, esto se debe a que ya se cuenta con medicamentos que eliminan totalmente el virus que se transmite por transfusión sanguínea, relaciones sexuales sin protección o por compartir agujas infectadas.

El reto actual es hacer programas amplios de detección de la enfermedad, pues la mitad de los pacientes infectados no lo saben hasta que se presentan síntomas de cirrosis o de cáncer de hígado, de acuerdo con el coordinador de la Coalición para el Estudio de la Hepatitis C, Enrique Wolpert Barraza, quien estima que en México existen 600 mil personas infectadas.

“El virus de la Hepatitis C, que se describió en 1990, tiene la particularidad de que puede estar en el organismo por décadas sin que el paciente se entere que está enfermo, pude estar  sin síntomas hasta que se identifica alguna alteración grave, como la cirrosis. Por eso es muy importante comenzar a hablar de establecer estrategias o políticas para que se hagan más pruebas o escrutinios que nos ayuden a descubrir la presencia del virus y la enfermedad”, indica el médico y co-fundador de la Clínica del Hígado en el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán (INCMyNSZ).

Aunque anteriormente existían tratamientos contra el virus de la hepatitis C, generaban reacciones indeseables, hasta un cambio reciente de estrategia que implica atacar al virus cuando todavía está dentro de las células y evitar su dispersión. Este tipo de medicamentos —que son fabricados por diferentes laboratorios, con diferentes nombres— son llamados  Antivirales de Acción Directa.

Tras la llegada de los nuevos antivirales, la Organización Mundial de la Salud (OMS)  se ha planteado como meta la posibilidad de erradicar totalmente la enfermedad, mediante el uso de los nuevos fármacos.

“Hay enfermedades, como la viruela, que han sido erradicadas de la faz de la Tierra, pero esto ha sido mediante vacunas. También estamos cerca de erradicar la Polio mediante vacunación. Lo que hace diferente el caso de la hepatitis C es que  se puede curar en personas que ya tienen la infección, gracias al uso de medicamentos”, agregó el doctor Enrique Wolpert.

 “Nos reunimos una serie de personas que trabajamos en instituciones públicas y privadas, pero también participaron los directores de dos institutos nacionales de Salud; el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) y el Instituto Nacional de Nutrición (INCMyNSZ). Además, también participan la directora del Centro Nacional para  la Prevención y Control del Sida (Censida), la encargada de la Clínica Condesa —donde hay pacientes con VIH y que pueden estar co-infectados con hepatitis C—; la directora del Centro Nacional de Transfusión Sanguínea y el coordinador de asesores del subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, de la Secretaría de Salud, Pablo Kuri”, indicó el coordinador de la Coalición.

Además de los mencionados, también son fundadores de la Coalición la Asociación Mexicana de Hepatología y la Fundación Mexicana para la Salud Hepática, cuyo comité científico preside Enrique Wolpert Barraza.

“Lo que buscamos es visibilizar a la Hepatitis C como un problema que puede ser diagnosticado y atendido. Tenemos todos los elementos científicos para combatir la enfermedad”, dijo el médico internista que detalló que las pruebas diagnósticas actuales son de bajo costo, aunque el tratamiento todavía tiene costo alto.

“Estamos en una fase en la que impulsamos que se analice el reto de hacer el diagnóstico de la enfermedad en grupos con alto riesgo como las personas privadas de la libertad, entre las cuales la frecuencia de la hepatitis C es muy alta; así como personas con VIH, hombres que tienen sexo con hombres, personas que recibieron transfusiones sanguíneas antes de 1985 o aquellos que se hicieron tatuajes en lugares poco higiénicos o que han usado drogas inyectadas con jeringas compartidas, aunque haya sido en una sola ocasión”, concluyó.

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