Deportes

Rusia inaugura su fiesta con gran emoción

El Estadio Luzhniki de Moscú fue el escenario donde el presidente ruso, Vladimir Putin, dio la bienvenida a lo mejor del futbol mundial. La animación corrió a cargo de Robbie Williams

En breve, pero colorida ceremonia, Rusia inauguró el Mundial de futbol, el primero que se disputa en Europa del Este, presidida por el jefe del Kremlin, Vladimir Putin, que mostró una emoción contenida.

“Deseo éxitos a todos los equipos y emociones inolvidables a los aficionados”, proclamó desde la tribuna del espectacular estadio Luzhniki, con capacidad para 81 mil espectadores y que vistió sus mejores galas.

Putin, boicoteado en esta ceremonia por los líderes occidentales, se rodeó de sus amigos para dar comienzo a la mayor fiesta del futbol, que arrancó con estrictas medidas de seguridad y ritmos latinoamericanos, ya que los aficionados peruanos, colombianos, mexicanos y argentinos fueron los que animaron la jornada.

Putin, que ha pisado pocos estadios desde que llegó al poder, hace 18 años, presidió la ceremonia acompañado del máximo dirigente del futbol mundial, Gianni Infantino.

Entre los mandatarios presentes destacaron los de Bolivia, Paraguay y Panamá, además de los dirigentes de países aliados del Kremlin y el príncipe saudí, al que Putin no dudó en consolar cuando los rusos inauguraron el marcador.

Por motivos de salud no estuvo el brasileño Pelé, considerado por muchos el mejor futbolista de la historia, pero sí el argentino Maradona, admirador del presidente ruso.

La ceremonia, que cumplió el lema de que el Mundial de Rusia no dejará frío a nadie, fue una mezcla de los principales exponentes del alma rusa —la música clásica, las bellas artes y el ballet— y los nuevos ritmos de la cultura popular.

La estrella del pop británico Robbie Williams, que en su momento no dudó en ridiculizar el ritmo de vida de los oligarcas rusos en uno de sus temas, animó  la fiesta con canciones como Let me entertain you, Feel o Rock DJ.

Williams convirtió el estadio en una gran discoteca y no se limitó al escenario, sino que se acercó a la banda como si de un futbolista se tratara, para incendiar el ambiente.

El alma rusa estuvo representada por bailarines, pianistas, violinistas y un arpa que puso la nota sentimental.

Uno de los momentos culminantes fue cuando Williams y la soprano rusa Aida Garufillina interpretaron uno de los mayores éxitos del británico: Angels. Garufillina puso la nota de glamour al evento, que volvió a convertir a Moscú en el centro del mundo como en los Juegos Olímpicos de 1980.

El español Iker Casillas, campeón mundial en 2010, dio el pistoletazo de salida al traer al campo el trofeo que levantará en este mismo estadio el ganador del torneo.

El balón del partido inaugural repitió la odisea de Yuri Gagarin (primero en volar al espacio), viajó al espacio en una nave Soyuz, estuvo varios meses en la Estación Espacial Internacional y regresó a la Tierra a tiempo para el Mundial.

La estrella invitada fue  Ronaldo, el brasileño que ganó la Copa Mundial en 2002 —la de 1994 la ganó sin jugar— y que dio el simbólico saque inicial junto a la mascota del torneo, Zabivaka.

 

Imprimir