Sí, señor Presidente

José Carlos Castañeda

Este año elegimos al Presidente de nuestro país, el cargo gubernamental más alto en nuestra cultura política. En todas las sobremesas dominan tres temas constantes: quién va a ganar la elección presidencial, cómo amaneció la cotización del dólar esta semana y cuál secreto será revelado en la serie sobre Luis Miguel. A partir de este jueves, otro tema invadirá nuestras preocupaciones cotidianas: los resultados de los partidos de futbol. La democracia quedará eclipsada por el espectáculo. Pero en este teatro de escándalos públicos, donde se buscó dirimir las diferencias entre los candidatos, encuentro algunos puntos clave para imaginar el rumbo del país que somos y seremos. Gane quien gane.
La mayoría de los electores está más atento a las campañas presidenciales, pero en nueve estados, incluyendo la CDMX, habrá nuevo gobernador y también cambiarán 972 diputados locales. Quizá lo que casi nadie ve es la micropolítica: mil 596 ayuntamientos en los estados de Chiapas, Guanajuato, Jalisco, Morelos, Puebla, Tabasco, Yucatán, Baja California Sur, Campeche, Colima, Chihuahua, Guerrero, Estado de México, Michoacán, Nuevo León, Oaxaca, Querétaro, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Zacatecas, Coahuila, Quintana Roo, Tamaulipas. Más las alcaldías de la CDMX. 25 estados de la República eligen presidente municipal y los representantes municipales que los acompañan, regidores y síndicos. Casi nadie se ocupa de la tercera división del proceso electoral. Sin embargo, en esta ocasión la violencia, los atentados y la muerte de candidatos a cargos municipales han llegado a la primera plana de los periódicos nacionales. Se estiman 112 muertes. El INE aclaró que durante el actual proceso electoral han muerto 19 candidatos formalmente registrados.
En su novela La doble vida de Jesús, Enrique Serna retrata al México que recibirá el próximo Presidente de México. Un territorio invadido por el crimen, la violencia y la corrupción como ingredientes principales. La obra es una farsa en torno a un drama nacional. Sin embargo, su trama se sitúa en una población pequeña: Cuernavaca, durante una campaña electoral para renovar la presidencia municipal. A diferencia de los debates nacionales sobre los grandes retos de México, Serna aborda la triste realidad de los problemas cotidianos de las personas en cada uno de los municipios infiltrados por el crimen organizado. Su personaje principal, una gran parodia de Andrés Manuel López Obrador, es un luchador social que busca erradicar la corrupción, pero a cada paso que da se hunde en el fango de los cochupos y las complicidades que contaminan el jardín ideal. Basta una manzana podrida para arruinar al resto. Para alcanzar el triunfo electoral, no tiene más opción que contagiarse del mal que antes decía combatir. Plata o plomo.
La novela pone en evidencia una realidad de México. ¿Cuál es la vida política de los municipios? ¿Qué sucede en esa instancia fundamental de la democracia que es el primer nivel de contacto para todo ciudadano? ¿Cuáles son sus responsabilidades? ¿Cuál es su eficacia para atender las demandas de la población y ofrecer beneficios básicos? ¿Qué interés tienen los ciudadanos en mejorar sus municipios? ¿Qué políticos llegan a gobernarlos? Guillermo Trejo ha señalado que, al menos desde 2005, México podría calificar como un caso de guerra civil por el número de muertes en el combate contra el narcotráfico. Sin embargo, el mayor riesgo está en cómo los grupos criminales, más allá de maximizar ganancias, tienen el propósito de penetrar el orden político. Esta guerra de baja intensidad, como se llamaba en tiempos de la Guerra Fría, hoy se desarrolla en los pasillos de las presidencias municipales. Los ejemplos sobran: hace muy poco descubrieron en el sótano de una presidencia municipal un laboratorio de huachicol.
Cambiar el país, acabar con la corrupción significa, entre otras muchas cosas, destapar la caja de pandora de las presidencias municipales: el ingreso principal de los municipios está en la recaudación de predial. También ésa es su primera carencia. No lo hacen con eficacia. Por lo tanto, carecen de recursos para resolver los problemas más directos de las personas, como seguridad, alumbrado, pavimento, servicio de basura o agua. El conflicto con la policía municipal ha llegado a extremos muy graves. La iniciativa de Mando Único busca desaparecerlas por completo y sustituirlas por la policía estatal. Según algunos expertos, esta propuesta tiene riesgos importantes: al renunciar a las fuerzas municipales, se pierde también el contacto con los ciudadanos y el conocimiento de la comunidad. Los trapos sucios se lavan en casa, dicen las abuelas, pero la tarea de limpiar al país no será real mientras los ciudadanos no se den una vuelta por el basurero municipal. Y, por cierto, votar por un nuevo Presidente de México no es suficiente para transformar la realidad de todos esos municipios que hoy ya están contaminados.

 

José Carlos Castañeda
@ccastanedaf4

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