De encuestas y resultados electorales - Luis Sánchez Jiménez | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 14 de Junio, 2018
De encuestas y resultados electorales | La Crónica de Hoy

De encuestas y resultados electorales

Luis Sánchez Jiménez

Las encuestas y estudios de opinión sobre preferencias electorales no gozan de la mejor reputación en México y también tienen cierto desprestigio en otras partes del mundo. Faltan 15 días para los comicios y estaremos conociendo las últimas mediciones que se realicen para estimar los resultados finales de las diferentes elecciones, principalmente la contienda presidencial.
No es posible aseverar, con los resultados hasta ahora conocidos por las encuestas que se han publicado, que el orden de preferencias electorales sea ya definitivo, esto debido a que los estudios de opinión de carácter electoral enfrentan serios problemas metodológicos, de campo e incluso de interpretación.
Las encuestas electorales han enfrentado grandes problemas que involucran altas tasas de no respuesta, que oscilan entre 40 y 60 por ciento de la muestra original que utilizan. También en el trabajo de campo se enfrentan a lugares de difícil acceso por la condición de inseguridad que se padece en muchas colonias y municipios. Todo ello conlleva limitaciones que pueden sesgar de manera involuntaria los resultados finales de una encuesta, estimando a la baja cierto tipo de opiniones y preferencias o bien dejando fuera ciertos perfiles socioeconómicos que son más difíciles de encuestar.
Los ejemplos recurrentes a nivel mundial para mostrar los desaciertos de las encuestas son: el caso de la última elección presidencial de Estados Unidos o bien la del brexit en el Reino Unido, pero también tenemos los propios en México. En el año 2000 la mayoría de casas encuestadoras decían que ganaría el PRI y a la postre ganó Fox y el PAN; también en la última elección presidencial se auguraba una mayor ventaja del candidato del PRI de la que terminó siendo al final. Incluso en la elección local en Nuevo León, que ganó El Bronco, éste nunca encabezó ninguna encuesta y arrasó.
Los imponderables existen y juegan un papel el día de la jornada electoral. Hay que considerar, por ejemplo, que tradicionalmente las elecciones federales se celebran en junio o julio, que son meses de lluvia y tormentas tropicales e incluso huracanes; estos eventos pueden desalentar la participación en las urnas. También no hay que olvidar que, aunque no sea lo deseable, los juegos del campeonato mundial de futbol se estarán realizando el 1 de julio y podrían causar ausentismo en las urnas. Por si fuera poco, también está la motivación ciudadana de acuerdo a las preferencias electorales, por ejemplo, un ciudadano que apoya a un candidato que aparentemente resultará el triunfador puede perder motivación para ir a las urnas porque “de todos modos va a ganar” su candidato; o bien no acudir si piensa que su candidato “va a perder”.
Quizá por ello lo primero que debería estimarse es la participación ciudadana en la jornada electoral. De una lista nominal de poco más de 89 millones de ciudadanas y ciudadanos que podrán ejercer su derecho al voto, se necesita saber cuántos tienen más probabilidad de acudir a votar por sus intereses políticos, seguimiento de las campañas, participación en otras elecciones, etc.
Hace una semana, el consejero del INE, Marco Antonio Baños señaló en una entrevista que, de acuerdo a esa institución, se espera un participación del 70 por ciento, esto equivale a 62 y medio millones de votos totales emitidos. La media porcentual de participación en las elecciones presidenciales de 1994 a 2012 es de 65.44 por ciento, la más alta es de 77.16 por ciento en 1994, año del asesinato del candidato presidencial del PRI, Luis Donaldo Colosio, y la aparición del EZLN.
La complejidad de la jornada electoral ha aumentado en los últimos años y este 1 de julio habrá más elecciones que en ninguna otra elección anterior. De acuerdo con algunas encuestas, en este proceso electoral todavía hay cerca de un tercio de posibles votantes que podrían cambiar su voto y también podrían votar de forma diferenciada de acuerdo al tipo de elección.
Por lo tanto, no hay condiciones de certidumbre para basarse sólo en las encuestas y estimar un triunfador a 15 días de la jornada electoral. La importancia de la participación ciudadana es crucial en una democracia, lo deseable es que las y los ciudadanos prioricen un tránsito hacia un nuevo régimen no presidencialista, no autoritario ni que solape la corrupción. La moneda sí está en el aire, la voluntad ciudadana deberá expresarse en las urnas, contarse y esperar a hacer oficiales los resultados.


Coordinador del Grupo Parlamentario del PRD
en el Senado de la República

 

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