La realidad distorsionada de la esquizofrenia | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Viernes 15 de Junio, 2018

La realidad distorsionada de la esquizofrenia

Salud mental. Incertidumbre, ira y angustia son algunas de las emociones que experimentan todos los días los familiares y amigos de las personas que padecen delirios y alucinaciones, ya que resulta complicado coexistir con un paciente que en su cabeza vive una dolorosa realidad paralela

La realidad distorsionada de la esquizofrenia | La Crónica de Hoy

Si la persona que padece depresión es habitualmente juzgada como débil y falta de carácter, quienes padecen esquizofrenia son señalados como locos e incluso hasta se llega a decir que son peligrosos, pues su comportamiento y discurso no empata con el de las personas que supuestamente no padecen ninguna enfermedad mental.

Así como en la cabeza de la persona con depresión no existe la energía bioquímica suficiente para regular el estado de ánimo, en la mente del esquizofrénico, las sustancias bioquímicas están tan alteradas que producen espectros visuales y auditivos que para el paciente son reales, seres imaginarios y voces que le dan órdenes, atormentan y asustan.

Si las personas que no padecen esquizofrenia toman decisiones y actúan al reaccionar a la zozobra provocada por creencias y rumores sin fundamento, socialmente no se debería enjuiciar ni señalar al paciente esquizofrénico, sólo habría que ponerse en su lugar. Para ello hay que tomar en cuenta que la alteración de los neurotransmisores ha provocado fallas en los canales de percepción, razón por la que el paciente afirma que son auténticos los seres que está viendo, así como las voces que escucha.

Por esta razón,  la persona con esquizofrenia manifestará conductas y discursos que no son decodificables para quienes están a su alrededor, ya que podría estar cursando por un episodio de delirios en los que él o ella están seguros de pertenecer a una raza superior o que son seres iluminados provenientes de otros planetas.

Cuando la persona percibe voces o espectros audiovisuales, éstos pueden estarle dando órdenes o amenazando su integridad física, razón por la que el paciente teme a todo lo que hay a su alrededor, pues asegura que en cualquier momento le provocarán algún daño. Este tipo de manifestaciones son clínicamente entendidas como alucinaciones de tipo paranoide.

Por lo general, los signos y síntomas de la esquizofrenia comienzan a manifestarse en la adolescencia; como pasa en muchos de los hogares mexicanos, las familias no están listas para atender y encauzar a sus pacientes, por lo que esta enfermedad se asocia con el consumo de sustancias legales o ilícitas, así como conductas delictivas, violentas y suicidas.

A diferencia de la obesidad, diabetes y enfermedades cardiovasculares, la esquizofrenia es un trastorno que no se puede prevenir y que hasta la fecha en la clínica se controla con fármacos que al regular la bioquímica cerebral impiden que se desarrollen los episodios de alucinaciones y delirios, sin embargo, estos medicamentos se deben tomar de por vida.

Red de apoyo. Más de una persona ha visto en la calle a individuos desaseados, con ropas rasgadas y sin ningún autocuidado que esté lanzando injurias en contra de alguien que al parecer estaría frente a sus ojos. Es este tipo de personas a las que de manera habitual se les llama “loco” y que para evitar cualquier daño o agresión, simplemente se les da la vuelta o se pasa de lado.

Esta persona, que en situación de calle es vulnerable, más aún porque tiene alterada su consciencia, salió de un hogar que corresponde al uno por ciento de la población mexicana, es decir, si hoy día hay 132 mil millones de mexicanos, el país cuenta con una carga de un millón, trescientos veinte mil esquizofrénicos, población que puede incrementarse si se agravan factores de riesgo como vivir con altos niveles de estrés, eventos traumáticos o consumo de sustancias, entre otros.

En la clínica, y de acuerdo con las manifestaciones y características del paciente, la esquizofrenia se divide en seis tipos: 1) catatónica, en la que por rigidez muscular la persona queda inmovilizada e incapacitada para hablar; 2) paranoide, que es la más común y en la que el afectado experimenta alucinaciones y delirios de persecución; 3) simple, en ésta los procesos mentales del paciente están disminuidos, es decir, son lentos pero no extraños, son pocos pero no escuchan voces; 4) residual, que podría entenderse como los eventos de menor magnitud que se presentan después de que el paciente ha tenido un brote psicótico agudo; 5) desorganizada, en la que el patrón de signos y síntomas no es el habitual, es decir, el paciente puede optar por una postura rígida antes de iniciar un discurso delirante o simplemente presentar conducta caótica, y 6) indiferenciada, que es cuando clínicamente no se tienen datos suficientes para clasificar al paciente en alguno de los cinco rubros anteriores.

Sin importar el tipo de esquizofrenia, las familias que deseen arropar a su paciente requieren de orientación, razón por la que organizaciones de la sociedad civil como la Asociación de Familiares y Amigos del Paciente Esquizofrénico (AFAPE AC) abrieron su red de apoyo desde 1994.

Esta organización está conformada por personas que todos los días deben enfrentar la realidad de sus pacientes, por lo que la experiencia acumulada en 24 años sirve de guía para las familias que apenas están comenzando a vivir el impacto económico y social que tiene este trastorno mental.

¿a Dónde acudir?

Asociación de Familiares y Amigos del Paciente Esquizofrénico

AFAPE AC

Facebook: @AfapeMexicoDf

Correo: afapemex@yahoo.com.mx

Calle Miraflores #911 Col. Miravalle

Ciudad de México

 

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