C.C.P. el electorado mexicano

Arturo Maximiliano García

Como se dice en el argot jurídico, la litis está planteada, en este caso la litis electoral, lo que querría decir que los candidatos han formulado al juez que es el elector, sus mejores argumentos para que se falle a su favor el 1 de julio. En principio parece que todo se limita a una cuestión binaria, ganar o perder, pero hay mucho más en el resultado que sólo eso.

Después del tercer debate, que aportó poco nuevo, los ataques mediáticos se intensifican aunque pudieran quedar borrados por la pasión futbolera. El pensar que los electores se distraigan por el mundial no es menospreciarlos, es tener en cuenta que llevan siendo bombardeados con mensajes políticos por mucho más que lo que va del periodo electoral y la justa mundialista da algo agradable para distraerse, haciendo a un lado las bizantinas discusiones políticas, sin que eso implique que no votarán o que lo harán sin fijarse por quién. Lo que sí significaría es que hasta aquí escucharon argumentos, nada más permeará, lo siguiente será votar.

La litis planteada es clara. López Obrador hace una propuesta de sacar a la mafia del poder, mientras que la solución a gran parte de los problemas que enfrenta el país es el combate a la corrupción. Así también, para AMLO, la reforma educativa debe echarse para abajo, a la vez que los privilegios para la clase política deben terminar para ahorrar recursos y transferirlos a programas sociales que abatan la excesiva pobreza en la que viven millones de mexicanos.

En el caso de Ricardo Anaya este se presenta como una alternativa de cambio bueno y hacia adelante, tratando de contrastarse con López Obrador, que de acuerdo con el dicho del frentista, sería un cambio pero en sentido contrario a lo que debe aspirar México. Su más reciente apuesta hacia el 1 de julio es hacer además una votación plebiscitaria sobre la impopularidad del Presidente Peña Nieto, a quien, palabras más o palabras menos, promete meter a la cárcel si gana el panista. 

José Antonio Meade busca aún llegar al 1 de julio como un claro segundo lugar, aunque el tiempo se le agota. Igual tiene material para atacar a Anaya, a quien pelea incansablemente esa posición, que para Andrés Manuel que se le ha escapado en las preferencias. Meade plantea experiencia como funcionario y basado en su trayectoria dice saber qué hacer con el rumbo del país, pero que se encuentra con un pesado grillete que es las siglas del PRI.

El Bronco ahí está, jugando, no se si disfrutando, pensando cómo regresar a Nuevo León, si es que no le crecen los enanos. Sin embargo Jaime Rodríguez podría conseguir un 5 % del voto, que ya con la elección realizada sabremos si fue determinante para determinar al ganador.

Así también existe un horizonte político después de la elección y los candidatos lo saben. Tanto para PAN como para PRI ser un segundo lugar cercano a AMLO puede tener valor, así como para sus candidatos en lo personal. Para Andrés Manuel el segundo no está en su mente, de darse la reacción sería de pronóstico reservado. Si los derrotados fueran Anaya o Meade ¿reconocerán  al ganador o no y con qué mensaje? En un último escenario ¿habrá quién valore buscar la anulación jurídica de la elección? La litis está planteada, veremos que dice el juez.

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