La urgente reforma de la educación media superior en México

Ulises Lara López

En días pasados se presentaron los cinco desafíos de la educación media superior, que se deben atender en el Consejo del Sistema Nacional de Educación Media Superior (SINEMS): 1) el derecho a la educación con calidad; 2) currículum y aprendizaje en el marco del Nuevo Modelo Educativo; 3) formación para el trabajo; 4) desarrollo profesional de los docentes y directivos; 5) la gobernabilidad y el financiamiento.

Para enfrentarlos la SEP se propone hacerlo con la colaboración de los Estados de la Federación y por ello justifica la creación de este Consejo incorporado al SINEMS a todos los subsistemas de bachillerato de cada entidad y los que operan de manera federalizada. Un objetivo loable pero que se da en un momento incierto en el panorama educativo nacional.

Pensemos en que cada escuela deberá orientar sus planes y programas de estudio, así como sus estrategias o situaciones didácticas a la formación de personas competentes para enfrentar los desafíos que plantean los distintos espacios de la vida social y personal, incluidos los ambientes de aprendizaje.

Por ejemplo, sabemos que en la cobertura y permanencia en el nivel medio superior no incide únicamente la problemática económica, porque de ser así los programas de becas ya hubieran resuelto el problema de la deserción. Uno de los temas que sin duda impactan en disminuir los índices de abandono y aumentar la eficiencia terminal tiene que ver con la pertinencia de los programas y los aprendizajes significativos, aspecto que las autoridades han buscado asociar con el término “calidad educativa” cuándo lo mejor es ponernos de acuerdo en los perfiles de egresados que requiere el país en el nivel medio superior y resolver entonces qué conocimientos y con qué estrategias pedagógicas y herramientas didácticas vamos a formar a nuestros jóvenes.

Sin embargo, en los varios planteamientos de este acuerdo se insiste en la calidad educativa como un mantra, situación que se ha venido haciendo desde hace dos sexenios y no ha mejorado los resultados sustantivamente.

Si hacemos retrospectiva estos planteamientos están presentes desde la reforma integral de la educación media superior, la famosa RIEMS que se vio fortalecida cuando en 2012 se llevó a cabo la reforma constitucional en la que se hizo obligatoria a educación media superior. Ahora de la RIEMS pasamos a lo que denominan Modelo Educativo para la Educación Obligatoria (MEPEO) que “apunta hacia metas significativas y valiosas cuyo eje rector es el mejoramiento de la calidad educativa”. (Otra vez el mantra). Al modelo le ponen entre sus objetivos: Que la educación cumpla su propósito de formar integralmente a los jóvenes; que en el SINEMS se mantenga la diversidad de enfoques y perfiles de egreso, asegurando también su articulación e identidad como un tipo educativo con propósitos específicos.

Es decir, mantener las cosas similares a lo que se ha hecho hasta ahora. Se insiste en el desarrollo de un Marco Curricular Común (MCC) integrado por “competencias genéricas, para la formación socioemocional y el desarrollo de capacidades básicas, transversales, que sirven de fundamento al aprendizaje y la actividad en distintos espacios sociales y campos del conocimiento; así como por un conjunto de competencias disciplinarias básicas en cinco campos del conocimiento: matemáticas, comunicación, ciencias experimentales, ciencias sociales y humanidades”. Cabe señalar que son los mismos términos que fueron presentadas en los tiempos que Miguel Székely Pardo cuando era subsecretario de educación media superior hace once años.

Al igual que cuando se presentó la RIEMS en 2007, se pretende que la organización y estructura administrativa de los planteles escolares, lo que denominan “gobernanza del sistema educativo” se asegure el sustento normativo y funcional del trabajo colaborativo de directivos, docentes, tutores, orientadores y estudiantes. Ahora le incorporan elementos como la autoevaluación, la coevaluación y la heteroevaluación, así como sus propósitos diagnósticos, formativos y certificadores, para hacer efectivo este proceso cuando las escuelas contraten, actualicen, promuevan y evalúen el desempeño de los directivos y docentes y cumplan con las finalidades de la RIEMS-MEPEO.

A fin de favorecer y orientar su formación permanente se proponen realizar acciones como la observación directa y en determinados casos la videograbación. Lo mismo ocurrirá con el personal docente, quienes deberán orientar su trabajo al desarrollo de competencias de los estudiantes.

No imagino fácil la tarea de evaluar los procesos internos del plantel para dar seguimiento al desempeño de los docentes, sobre todo porque pone en juego el tema de las libertades de expresión y libre pensamiento frente a los contenidos de cada disciplina, su proceso de enseñanza y la construcción de conocimiento.

También se habla de instalaciones, espacios y ambientes para la formación integral de los estudiantes y los cuales deben contar con un programa de mantenimiento. Así las cosas serán evaluadas, las aulas y los talleres para el desarrollo de competencias profesionales, los laboratorios, la biblioteca y las áreas para el trabajo con las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC). No podríamos estar en desacuerdo con estas medidas, sin embargo, es ampliamente conocido que no se tiene el presupuesto para atender todas las necesidades de cada uno de los planteles y que lo más difícil de atender son los equipos electrónicos por la velocidad de obsolescencia de las TIC. Lo que acaba ocurriendo es que se vuelve una gran simulación en la que para atender el censo de necesidades, se hacen compras consolidadas, que se concentran en bodegas que nunca se distribuyen a tiempo y todo acaba por no servir. Evaluemos esos procesos no las condiciones de cada plantel.

Finalmente, a pesar de la estrategia compartida entre Miguel Székely y Rodolfo Tuirán sobre la educación media superior, incluida la continuidad en la titularidad de esa Subsecretaria está dejando una serie de compromisos y resultados que ahora le toca cumplir a la Dra. Sylvia Ortega pero que muchos de sus propósitos difícilmente podrán llegar a concretarse, no sólo por el cambio de sexenio y sino por un probable cambio de rumbo, toda vez que los resultados hasta ahora dejan mucho que desear y aunque solamente uno de los candidatos a la presidencia de la república obtendrá el triunfo, resulta interesante que la única coincidencia entre ellos expresada en el último debate, es la urgente necesidad de una reforma a la educación media superior.

Creo que el próximo sexenio tendrá como primera tarea evaluar las acciones emprendidas durante los últimos años y tendrán que rendir cuentas todos los involucrados, no lo digo con una visión punitiva, sino de profunda crítica y autocrítica por el bien de nuestra juventud y el futuro de México.

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