Espectáculos

Los peores papás de los famosos

Especial. Es el Día del Padre y en Crónica hablamos de aquellos que no son nada ejemplares

"Salte de mi vida”. Esta frase se convirtió en una fuente interminable de memes en redes sociales. Fue dicha por Diego Boneta, en su papel de Luis Miguel para la serie biográfica sobre el popular cantante mexicano, cuando confrontó a su papá Luis Rey, interpretado por el español Óscar Jaenada.

En Luis Miguel, la serie, la confrontación llega después de que Luis Miguel lo cuestiona de nueva cuenta sobre el paradero de su madre, de descubrir que la postal de Monzone, Italia, la había mandado su abuela y no su madre y de estar en serios problemas económicos por las tranzas de Luisito Rey.

En las últimas semanas el nombre de Luis Rey ha estado en las charlas de todo el país y no ha sido precisamente como padre ejemplar, sino que cada semana se ha ganado el odio de la gente, y eso que apenas se conocen algunas de sus acciones a través de la serie, pues algunos famosos como Héctor Suárez Gomis y Andrés García dicen que en realidad el papá de El Sol, era mucho más malvado de lo que se muestra en la serie: “Créeme que a él lo ponen 30 veces menos culero de lo que era ¡era un hijo de la chingada!”, describió Suárez.

Como él hay una serie de nombres que han quedado en la historia por ser los peores papás de los famosos. Quizás el primer caso simbólico es el de Jackie Coogan, aquel actor infantil que protagonizó junto a Charles Chaplin en The Kid (1921), por el que saltó a la fama, así como por su rol en Oliver Twist de Frank Lloyd el año siguiente.

Posiblemente su papá, el actor Jack Coogan, haya sido ejemplar en su vida (aunque lo puso en una pantalla a los 18 meses). No obstante su mamá y, especialmente, su padrastro quien era asesor financiero, se negaron a entregarle al actor el dinero que había ganado, pero gracias a él se aprobó en California la denominada Jackie Coogan Law, que dice que los menores deben tener al menos el 30 por ciento de las ganancias en una cuenta bancaria blindada que asegure el futuro de los niños al cumplir 21 años.

Uno de los casos más famosos es el de Joseph Walter Joe Jackson, a quien su hijo, mejor conocido como Michael Jackson le tenía tanto miedo al grado de decir que vomitaba cada vez que lo veía. Tenía un carácter violento que solía sentarse a observar a sus cinco hijos ensayar con un cinturón entre las manos “para motivarlos”. Al igual que Luis Rey trató de forrarse de dinero a través de su hijo e incluso aunque no figuraba en el testamento de Michael, no le impidió encontrar la forma de beneficiarse económicamente. Denunció al médico personal del cantante por negligencia exigiéndole entre 8 y 400 millones de euros por pérdida de su sustento económico (Michael), perdida de compañía (aunque apenas se hablaban) y daños emocionales.

Mathew Knowles es el papá de Beyoncé. Decidió convertirla en una estrella cuando tenía siete años. Ella pasó su infancia en sesiones de canto, baile y protocolo. Con el tiempo su papá se perdió en la ambición. Cinco integrantes de Destiny’s Child abandonaron el grupo demandándolo cuando era su manager, por sexualizar deliberadamente la imagen tanto de su hija como de su mejor amiga Kelly Rowland. Además, en 2011 Beyoncé le despidió como mánager al descubrir que había estado robándole dinero. Ahora Mathew se dedica a dar seminarios profesionales sobre cómo triunfar.

El actor Ryan O’Neal es un caso especial: Era muy violento y un día le sacó varios dientes a su hijo Griffin de una bofetada; obligaba a su hija Tatum (ganadora del Oscar a los diez años por ‘Luna de papel’) a consumir cocaína para que se mantuviera delgada, durante una discusión disparó a Griffin; su hija intentó suicidarse y él la regañó por hacerlo mal y la cereza fue cuando le coqueteó a su propia hija sin reconocerla en el funeral de la que fuera su pareja durante años, Farrah Fawcett, hasta que ella le tuvo que decir: “¡Papá, soy yo, Tatum!”.

Todos sabemos que Lindsay Lohan es una mujer polémica, pero su padre Michael Lohan no se queda atrás, ya que fue arrestado por manejar borracho y por fraude: “Solía pensar que él necesitaba un libro para tontos acerca de cómo ser un buen padre”, escribió Lohan sobre su papá. Vivió de ella todo lo que pudo, incluso llegó a publicar conversaciones privadas que tuvo con ella para sacar más dinero.

La relación de Angelina Jolie con su papá Jon Voight es una de las más extrañas. Cuando ella ganó el Oscar por Inocencia interrumpida, en 2000, no se hablaban, ya que ella no le perdonaba que abandonó a su madre, una aspirante a actriz llamada Marcheline Bertrand que lo dejó todo por Voight cuando Jolie tenía un año. Ella lo perdonó, aunque se quitó legalmente su apellido, y logró reimpulsar la carrera de Voight al conseguirle un papel en Tomb Raider, mientras él decía que no tenían relación porque su hija sufría “serios problemas mentales”. Ella trató nueva reconciliación a través de sus nietos pero él se burlaba de ellos. Para cuando se casó con Brad Pitt ni siquiera fue invitado a la boda.

Clint Eastwood figura porque literalmente no hizo nada por su hijo Scott (actor y modelo). La presencia del actor en el certificado de nacimiento de su hijo Scott es “Padre – declina” (nació de una aventura con una azafata de vuelo). Lo único que Clint hizo por su hijo fue obligarle a buscarse la vida por su cuenta y, técnicamente, eso no es hacer nada en realidad. Lo ignoró toda la vida. Caso similar al de Eddie Murphy quien se negó a ser parte de la vida de la hija que tuvo con Mel B, ex Spice Girl.

Macaulay Caulkin, entre los 10 y 14 años los papás lo obligaron a grabar nueve películas. Cuando cumplió la mayoría de edad contrató un abogado, bloqueó sus cuentas y amenazó a su papá con demandarlo si no dejaba de vivir a costa de su dinero. Y qué decir del papá de Drew Barrymore, quien a los 12 años ya tenía que ser ingresada en rehabilitación para tratar sus adicciones, mientras él la abandonaba.

Finalmente está Bryan Ferry, uno de los cantantes más famosos de Gran Bretaña, hizo uno de los actos más recordados. Un día su hijo Isaac cometió el error de presentarle a su novia, Amanda Sheppard, y Bryan se la ligó delante de sus narices. Amanda y Brian se casaron tres años más tarde (ella tenía 29 y él 66), pero se separaron a los 19 meses porque él no quería tener más hijos.

 

lrc

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