El sistema político mexicano requerirá reformas

Maria Elena Álvarez de Vicencio

El sistema político mexicano fue un modelo  que sorprendió  por mantenerse en el poder por la vía electoral y por realizar, ininterrumpidamente, la renovación pacífica de  sus gobernantes. Recordemos que desde 1918 hasta el año 2000 se celebraron las elecciones y ganó el mismo partido.
En este sistema los procesos electorales y sus leyes  tuvieron un papel muy importante en su mantenimiento, apoyado  por múltiples soportes: el control gubernamental de los comicios, la clausura de un verdadero sistema de partidos, la falta de canales adecuados para la representación de las oposiciones, la indefensión legal cuando ésta se inició, la ausencia de apoyos de  financiamiento y de prerrogativas a los partidos políticos distintos del que salió de la Revolución. Estas condiciones garantizaban que los que no pertenecieran al partido oficial no tendrían alternativas competitivas; quien quisiera hacer carrera política sólo podría hacerla dentro de ese partido. La clave de la estabilidad se apoyó en la ausencia de partidos competitivos y en la inexistencia de reglas electorales abiertas.
Con la creación del Partido Nacional Revolucionario, hasta 1946 las elecciones fueron exclusivas para que participaran  los políticos activos que habían luchado en la Revolución Mexicana. Se ayudó de dos partidos “paleros”  el Auténtico de la Revolución Mexicana y el Popular Socialista. La Izquierda fue perseguida y encarcelada.
En 1939 surgió  el Partido Acción Nacional, no como un partido gremial, invitó a sus filas a toda la ciudadanía, con el propósito de oponerse al gobierno. La sociedad de esa época, todavía no era consciente de la necesidad de un contrapeso real al del gobierno, por lo que el primer propósito del PAN fue formar la conciencia de los ciudadanos y al mismo tiempo emprender un programa democrático que incluía reformas de fondo a las leyes y a los procesos electorales, hasta llegar a la creación de IFE, ahora INE.
Actualmente tenemos una gama de partidos de los cuales no todos se crearon para postular principios que no estuvieran representados en los ya existentes, sino especialmente porque los partidos disponen de atractivos recursos económicos y posibilidades de ocupar cargos públicos bien remunerados. Así se explican las actuales coaliciones de partidos que postulan principios que parecían incompatibles. Con tales coaliciones podrán tener acceso al poder que por sí solos no tendrían. Otro de los propósitos es el asegurarse de no perder el registro que tampoco  lograrían  conservar por si solos.
Pasada la contienda actual se hace necesario revisar la  legislación vigente, la cual además del enorme gasto que representa, no es necesaria para cumplir con el propósito de representar a todas las corrientes de opinión, esto podría hacerse con menor número de partidos. Las múltiples alianzas que ahora se hicieron, demuestra que no hay principios tan distintos entre ellos.
Se requiere además, reducir los incentivos económicos a los partidos y a los cargos públicos ya que con la abundancia que ofrecen, presentan envidiables atractivos y la competencia por ellos dificulta su selección adecuada. Esta selección deberá guiarse por el principio de que los cargos de poder son para servir y no para servirse del poder. Se requiere una mayor exigencia en la postulación de candidaturas.
Al Poder Legislativo le conviene reducir el número de plurinominales y bajar considerablemente el costo que representa para la Nación, con la reducción de los sueldos y sus actividades. El Poder Judicial también requiere una revisión de sus presupuestos, sus altos sueldos no tienen justificación.
La unificación de calendarios  parece positiva, conviene revisarla y consolidarla, incluyendo a todos los municipios.
El actual proceso electoral deja experiencias que habrá que aplicar en reformas que lo hagan más plural y económico.

 

María Elena Álvarez Bernal
Doctora en Ciencias Políticas
melenavicencio@hotmail.com

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