Elecciones y lecciones colombianas

Fran Ruiz

Confieso que mi anhelo era haber podido felicitar ayer a dos colombianos: a Juan Carlos Osorio, por haber dado a los mexicanos una sobredosis de inesperada alegría, que tanta falta hace, y a Gustavo Petro, si hubiera ganado las elecciones presidenciales celebradas ayer en Colombia.

No pudo ser. El candidato de la izquierda que intentó aglutinar el voto de los que defienden el proceso de paz con las FARC no logró superar al derechista Iván Duque, el candidato que se opuso a ese histórico acuerdo que permitió el desarme de la guerrilla y su conversión en un partido político.

Sin embargo, como sigo aferrado a esta sensación de euforia futbolera, a la que de alguna manera puso su granito de arena Colombia, no veo el problema de trasladar esa segunda felicitación a los colombianos en general, que ayer dieron al menos tres lecciones de civismo, pese a que la campaña estuvo viciada por la polarización que genera precisamente ese acuerdo que hizo historia.

La primera lección es que la jornada electoral transcurrió en paz, algo inaudito tras décadas de conflicto. No hubo asesinatos, ni pueblos tomados por la guerrilla ni por los paramilitares. Tampoco hubo urnas incendiadas ni denuncias de fraude.

La segunda lección es la rapidez con la que Petro, el candidato perdedor felicitó al ganador y declaró que iba a ejercer la oposición como debe ser: firme ante los atropellos del nuevo gobernante, pero sin ánimo de boicotear la marcha del país. Hay que destacar también el gesto de Rodrigo Londoño, líder del partido político FARC. Que el exlíder de la disuelta guerrilla felicite a quien criticó con dureza el acuerdo de paz y declare que “respetamos la decisión de las mayorías” porque “es momento de la grandeza y la reconciliación” es el mejor ejemplo (junto con el primero señalado) de que valió la pena apostar por ese acuerdo que dio el Nobel de la Paz al presidente Santos.

Y, por último, la tercera lección la dio ayer el propio ganador de las elecciones, con un discurso en el que, aunque reiteró que hará “modificaciones” al acuerdo con la exguerrilla, declaró que por encima está el anhelo de los colombianos de vivir en paz “y la paz implica que pasemos la página de esa fractura donde se nos quiso dividir entre amigos y enemigos la paz”.

Habrá que esperar a ver a qué se refiere exactamente con hacer “modificaciones” al acuerdo, pero sus primeras declaraciones, no ya como candidato sino como presidente electo, indican un posicionamiento alejado del radicalismo y la intransigencia de su mentor político, el expresidente Álvaro Uribe.

Ojalá pronto demuestre con hechos que su intención es quitarse el calificativo de uribista, que le persigue, y dedique toda su energía a gobernar “con transparencia, para erradicar las cosas que le han hecho históricamente daño a Colombia: la corrupción y el clientelismo”.

fransink@outlook.com

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