Autismo, una condición genética con características especiales | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Lunes 18 de Junio, 2018

Autismo, una condición genética con características especiales

Para considerar a una persona con autismo debe presentar conductas en los siguientes cinco grupos de peculiaridades:​

Autismo, una condición genética con características especiales | La Crónica de Hoy
El autismo es una condición genética de vida

El autismo es una condición genética de vida, no una enfermedad. Al menos uno de cada 150 niños presenta autismo.

El trastorno del espectro autista (TEA) es una condición neurológica y de desarrollo que comienza en la niñez y dura toda la vida. Afecta cómo una persona se comporta, interactúa con otros, se comunica y aprende. Este trastorno incluye lo que se conocía como síndrome de Asperger y el trastorno generalizado del desarrollo no especificado.

Para considerar a una persona con autismo debe presentar conductas en los siguientes cinco grupos de peculiaridades:​

1. En la socialización. La persona se mantiene aislada; observa lo que hacen los demás sin interactuar con ellos; realiza solamente actividades motoras estando con otros niños; pareciera que no le interesa relacionarse con los demás; prefiere estar solo.​

2. En la comunicación.  La persona nunca ha hablado o habló y dejó de hacerlo entre el año y medio y dos años de edad; toma la mano del adulto y lo lleva a lo que él quiere, sin mirarle ni hablarle; repite lo que escucha; se le dificulta hablar en primera persona; es incapaz de modular su tono de voz. El lenguaje es un medio de comunicación mas no de interacción.​

3. En el uso de los objetos.  No juega con los juguetes como lo haría un niño de su edad. Le llaman la atención partes de los juguetes (las ruedas de los carros). Le gustan los juguetes que hacen ruido o tienen colores llamativos. Construye torres, las tira y las vuelve a levantar. 

4. En los procesos de pensamiento. No realiza juegos simbólicos. No hay juego como sí, ni juego de roles.​

5. En la integración sensorial. Le molestan los ruidos llegándose a tapar los oídos. No tolera el contacto de ciertas texturas (etiquetas de playeras, zapatos). No come de todo o es muy repetitivo en su alimentación. Corre de un lado a otro, sube y baja escaleras. Mueve las manos como aleteando.  Resiste el dolor más que otros niños. No duerme, duerme poco o se le dificulta conciliar el sueño

Enlace Autismo AC determina 6 signos de alarma en la detección de personas con autismo:

1. Comenzó a decir palabras sin embargo entre el año y medio y dos años de edad dejó de hacerlo.

2. Si el niño quiere algo que no puede obtener por él mismo, toma la mano del adulto y lo lleva a lo que él quiere, sin hablarle ni mirarle.

3. Parece no escuchar cuando se le habla aún cuando los estudios audiológicos salen normales. 

4. Tiene movimientos repetitivos ( mueve las manos, camina de un lado a otro, sube y baja escaleras, se balancea)

5. Es muy sensible a los ruidos (llegándose a tapar los oídos); a las texturas (buscando quistarse los zapatos o la ropa); a la comida, (es selectivo y/o repetitivo en los alimentos) y le gustan las sensaciones físicas estimulantes.

6. Juega de manera repetitiva, mecánica, con pocas variantes. No hay juego “como sí”, ni juego de roles.

Se lo llama "trastorno de espectro" porque diferentes personas con TEA pueden tener una gran variedad de síntomas distintos.

No se conocen las causas del trastorno del espectro autista. Las investigaciones sugieren que tanto los genes como los factores ambientales juegan un rol importante.

Actualmente, no existe un tratamiento estándar para el TEA. Hay muchas maneras de maximizar la capacidad del niño para crecer y aprender nuevas habilidades.

Cuanto antes se comience, mayores son las probabilidades de tener más efectos positivos en los síntomas y las aptitudes. Los tratamientos incluyen terapias de comportamiento y de comunicación, desarrollo de habilidades y/o medicamentos para controlar los síntomas.

Como dato curioso adicional es bueno saber que Albert Einstein, Isaac Newton, Mozart, Beethoven, Inmanuel Kant y Hans Christian Andersen, todos estos grandes genios de la historia sufrieron alguna forma de autismo a lo largo de su vida.

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