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Usan proteína de la leche materna contra amibas y otras infecciones

Investigadores del Cinvestav estudian propiedades de la lactoferrina, que se encuentra en el calostro, para crear medicamentos contra distintas enfermedades

En todos los mamíferos, la leche materna pone en marcha el sistema inmune.

Una proteína que está presente en el sistema de defensas del cuerpo humano, pero también de otros animales mamíferos, y que puede ser la base para una nueva generación de medicamentos contra parásitos e infecciones, es estudiado por científicos del Centro de Investigaciones y Estudios Avanzados (Cinvestav).

La proteína ha sido identificada en el calostro, que es el líquido que sirve como base de la formación de la leche materna. La primera leche que el pecho materno segrega es el calostro. Es un alimento clave para la nutrición, el crecimiento y el desarrollo del recién nacido en los primeros días de vida, por lo que la alimentación exclusiva del neonato con calostro tras el parto es la base para asegurar el correcto desarrollo de los sistemas que aún tiene inmaduros en su organismo.

Los médicos saben que el calostro brinda una protección muy valiosa frente a infecciones, ya que contiene cantidad de anticuerpos, inmunoglobulinas A, células somáticas, lactoferrina y oligosacáridos desempeñando un papel fundamental en la maduración del sistema inmune del lactante.

Las inmunoglobulinas constituyen una de las primeras líneas de defensa frente a los microorganismos potencialmente patógenos que pudieran atravesar la membrana intestinal. El recién nacido posee inmunidad humoral gracias a las inmunoglobulinas que pasan a través de la placenta al feto durante el embarazo, pero hasta que su intestino madure, secrete las suyas propias y desarrolle su propia inmunidad activa, serán el calostro y la leche materna los que proporcionen inmunidad pasiva al lactante.

AISLAR LA PROTEÍNA. El grupo de investigación mexicano que estudia los componentes del calostro que ayudan a reforzar las defensas de los seres humanos y de otros mamíferos, es encabezado por Mireya de la Garza Amaya, del Departamento de Biología Celular del Cinvestav.

Desde hace más de una década, la doctora Mireya Garza estudia la lactoferrina, que es una proteína multipotencial que está en el calostro y leche por la mayoría de los mamíferos para la defensa del organismo durante los primeros meses de vida, a la que recientemente le han encontrado ciertos beneficios para combatir infecciones bacterianas y por amibas.

El mecanismo microbicida con el que trabaja la lactoferrina es a través de la unión con el lipopolisacárido y varias proteínas de la membrana externa de las bacterias Gram negativas, o con los ácidos teicoicos de las Gram positivas, lo que desestabiliza las membranas y eventualmente provoca su muerte.

Esas características interesaron al grupo de investigación de Mireya De la Garza, el cual decidió estudiar las reacciones que provocaba la lactoferrina durante la presencia de diversas infecciones. Una de ellas fue en la pleuroneumonía en cerdos, la cual es una enfermedad aguda que afecta a granjas porcinas provocando graves pérdidas económicas, y encontraron que, a bajas concentraciones, esta proteína puede matar al microorganismo causante de la enfermedad.

También se probó frente a la bacteria Mannheimia haemolytica, que infecta borregos, cabras y bovinos, al provocar pasteurelosis neumónica, la enfermedad respiratoria económicamente más importante en bovinos productores de carne. En ese caso, los investigadores del Cinvestav trabajaron con modelos in vitro, para comprobar que la lactoferrina potenciaba los efectos del tratamiento convencional contra el microorganismo y determinaron cuáles proteínas de la bacteria interaccionan con lactoferrina.

Un efecto similar ocurre con el tratamiento para reducir el absceso hepático amibiano en hámster y el absceso intestinal en ratón, producidos por el protozoario parásito Entamoeba histolytica, donde los resultados de la investigación reflejan el control del absceso en esos órganos al emplear lactoferrina bovina.

Si bien el estudio se realizó en modelos animales, estos resultados podrían replicarse en personas con el padecimiento, y lo más importante es que de esa manera se podría reducir la dosis de otros fármacos, ya que se han reportado efectos adversos por su uso debido a su toxicidad.

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