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“Éste es territorio de Andrés Manuel”, asegura candidato a diputado; la aseveración no parece tan improbable como hace seis años

Hace seis años, Andrés Manuel López Obrador pisó el recinto del principal auditorio de Mexicali, BC, en lo que sería su fallido intento (el segundo) por llegar a la Presidencia. En 2012, otra vez llenó el lugar (unos 8 mil mexicalenses), pero esta vez hay algo diferente.

George Wehbe Abdel Nour, por ejemplo, exdelegado del ISSSTE de Fox y Calderón, es uno de los encargados de coordinar las Redes Magisteriales del tabasqueño. Operó antes para el PAN y ahora en pro de Morena.

A partir de 2012, las votaciones de los partidos en donde está AMLO empezaron una línea ascendente. Ahora tiene diputados locales y regidores; antes era nula su presencia en Congresos y Cabildos.

En el Auditorio (también cancha de los actuales campeones de la Liga Mexicana de Baloncesto), López Obrador fue recibido por un importante contingente de jóvenes que forman parte de su estructura de promoción del voto. Muchos de ellos preparatorianos en la pasada elección. Se unieron a Morena en contra de la tradición panista que han encabezado administraciones en Baja California. “Es el único que vemos como garantía de cambio acá en el Norte; ya estamos hartos de la corrupción y que cada vez haya más violencia”, dice José Ramón López, uno de los jóvenes.

En las primeras filas del evento, también se hicieron presentes participantes de los grupos de resistencia contra las asociaciones público-privadas para el manejo del agua potable (un tema central en la cabeza de los mexicalenses).

Ahí la profesora Martha Elvia García, integrante de uno de los colectivos, entregó al candidato presidencial un documento para realizar una consulta pública sobre la instalación de la empresa cervecera Constellation Brands en Mexicali.

A pesar de los más de 40 grados centígrados, de que era lunes y horario laboral, el reto de que Mexicali sea bastión de Morena ya no suena tan descabellado. Centenas de personas de clase media, profesionistas, comerciantes y burócratas, se dieron cita y se muestran efusivas ante las promesas de López Obrador sobre la homologación del IVA con California, la reducción de los precios de los energéticos y el regreso de la Zona Franca en la frontera.

A la salida del evento, otra gran diferencia: López Obrador no iba acompañado de personajes de peso local en el 2012; ayer, iba con un grupo de candidatos que empieza a puntear en las encuestas, pero también con exmilitantes del PAN y el PRI que ahora son operadores de Morena.

“Baja California es territorio AMLO y territorio Morena”, presume el candidato a senador Jaime Bonilla, satisfecho por el evento. Hace seis años eso hubiera sonado descabellado. Ahora, ya no.

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