Los fallidos “golpes de timón” del PRIAN

David Gutiérrez Fuentes

El candidato electoral que más ha trabajado durante su campaña es AMLO, eso nadie podría ponerlo en duda. Esa labor que dejó impronta en el único rostro bronceado por el sol de tanto recorrer el país, se ve reflejada en los esperados frutos que se le negaron con la campaña sucia y el fraude electoral de 2006, y con los millones de pesos gastados en la campaña de 2012 que le dieron una pírrica victoria a uno de los presidentes menos calificados de la historia posrevolucionaria.

Esta simpatía por el casi seguro futuro Presidente, se manifestó también en un crecimiento exponencial de adhesiones en redes sociales que han contribuido primero a sumar más electores a la coalición Juntos Haremos Historia, y, casi en paralelo, a contrarrestar antipatías, e incluso ataques infundados o rabiosos de quienes no votarán por AMLO. Gran parte de esta campaña se libró en internet. Aquí también los números cuentan, esta ocasión, a diferencia de las campañas del 2006 y 2012 hay más gente conectada en redes y tomando el pulso de los candidatos. A manera de metáfora, finalmente estamos en una lucha, es posible decir que sí hay una coalición que oscila entre el cincuenta y sesenta por ciento de ventaja sobre las otras dos, los simpatizantes “rudos”, pero, ojo, también los “técnicos”, se mantendrán en las mismas proporciones. A muchos no les termina de agradar la idea, pero es la realidad más allá de las execrables prácticas con boots que han realizado todos los partidos.

Al respecto cabe hacer un digresión al vuelo. Ciertos usuarios de redes se quejan de la virulencia de algunos partidarios de AMLO, de su falta de argumentación, de su falta de educación, etcétera. Habría primero que precisar que los mismos excesos se dan entre quienes se victimizan por estas reacciones. De hecho, algunos de estos rudos jugadores que propalan casi diario y con poco éxito sus aversiones contra el tabasqueño, se avergüenzan al reconocer por quién van a votar. Estos números también se manifiestan en las universidades, en las que también hay preferencias numéricas entre el electorado técnico.

La cómoda ventaja que mantiene AMLO sobre sus contrincantes, también estuvo influida por el hartazgo que provocaron las campañas groseras y beligerantes de Meade y Anaya a partir de las desprestigiadas marcas (partidos) que representan, en un contexto en el que ­varios estrategas publicitarios advirtieron con oportunidad que apostarle a la guerra sucia sería contraproducente. Los más conspicuos voceros de la corporación PRIAN, cuyos accionistas se disputan un cada vez más alejado segundo lugar en las preferencias electorales, hicieron caso omiso de ese consejo y el resultado se tradujo en que ya muy avanzada la campaña intentaron dar, de forma inútil, golpes de timón que desconcertaban primero a sus propios equipos de campaña, entre los que priva el desencanto, y después a sus pocos electores seguros. De los inseguros mejor ni hablar, también hay ­indicadores que permiten suponer muchos que de ellos se ­están inclinando por el puntero.

La primera gran señal de desesperación del Frente se dio cuando Anaya empezó a repetir y copiar muchas de las propuestas del candidato de Morena: el decremento a los precios de la gasolina y del IVA en la frontera, la crítica a la reforma laboral disfrazada educativa: “la implementación de la Reforma Educativa ha sido un desastre y un agravio para las maestras y los maestros de nuestro país” dijo en un mitin pocas horas después de que AMLO volvió a anunciar que cancelaría la ­reforma. Algunos simpatizantes del PAN que llegaron a mofarse del planteamiento de la república amorosa que desde el 2012 postulaba el actual candidato de Morena con buenos resultados, un buen día se amanecieron con promocionales de este tenor “Más amor y menos odio. Anaya presidente”. La última gran ocurrencia que algunos le atribuyen a Castañeda, fue presentar a Ricardo Anaya como candidato antisistema, ­mientras Fernández de Cevallos suplicaba vociferante pactos ­desesperados con el PRI.

De Meade no hay mucho que decir. Es el peor. No supo nada de la estafa maestra, ni de Etileno XXI, ni de las pillerías de Duarte y contempla impasible cómo se borran las huellas de todas esas investigaciones que implican fraudes multimillonarios y pactos transexenales. Se hundirá con el barco al igual que Anaya. Y del PRD, nuevamente, mejor ni hablar.

* * *

Letras al pie

Hoy jueves a las 18:00 en el Auditorio Vicente Guerrero de la UAM Xochimilco, debatirán en una mesa titulada “Elecciones 2018: posibilidades de cambio” John Ackerman, Arturo Gálvez y Humberto Martínez.

dgfuentes@gmail.com

Imprimir

Comentarios