Espectáculos

Alan Parsons llevó “al cielo” al Coloso de Reforma

El legendario músico británico presentó un espectáculo sinfónico acompañado de la Orquesta Filarmónica 5 de Mayo

El músico británico Alan Parsons se presentó ayer por la noche con un concierto espectacular, como parte de su gira internacional, Alan Parsons Symphonic Project, concierto que se dio cita en el Auditorio Nacional, de la mano de los músicos que lo han acompañado por años junto a la Orquesta Filarmónica 5 de Mayo, proveniente del estado de Puebla.

Cerca de las 20:30 horas salió al escenario el emblemático músico que después de saludar de forma rápida y solo con la mano interpreto “Standing on higher ground”, proveniente del álbum de estudio Gaudi (1987), disco que por muchos años había sido considerado el último del proyecto hasta que en 2014 salió al mercado The Sicilian Defence (2014).

A lo largo del concierto se percibió un poco de apatía por parte del público, la razón puede ser el desconocimiento de algunos de los temas, la espera de los clásicos emblemáticos o el estrés de mitad de semana, aunque había aplausos generales al finalizar cada canción, cosa contraria de lo que ocurrió sobre el escenario, que se observaba la energía y la emoción de todos los integrantes.

Tras saludar formalmente al público capitalino con las palabras: “Hola México, muchas gracias por venir”, lo que provocó el aplauso y uno que otro grito, de forma inmediata tocaron “Don’t answer me”,  “Time” y “Ammonia avenue”, esta última, en palabras del propio Parsosn, nunca habían tocado en México.

“I robot”, “I wouldn’t wanna be like you”, “Some other time” y “Breakdown” le siguieron, este último con el  comienzo acústico y con el coro del tema, el cual se le solicitó a los asistentes que lo cantaran: “Freedom, freedom, we will not obey  / Freedom, freedom, take the wall away”, todos estos lo hicieron pero de forma baja, sin emoción, a lo que el músico británico no le molestó, al contrario bromeó con el público y pidió que lo hicieran con más ganas y ahora de pie, temas que hechizaron de forma hipnótica, en escasos momentos se escuchaban gritos y aplausos frenéticos, a los cuales respondía agradecido el músico británico.

La banda de músicos que lo acompañan está conformada por PJ Olssonen en la voz; Jeff Kollman, en la guitarra; Guy Erezen, en el bajo; Todd Cooper en el saxofón; Danny Thompson en la batería; Dan Tracey en otra de las guitarras y por último pero no menos importante Tom Brooks quien fue el encargado de los sintetizadores así como de guiar a la orquesta filarmónica.

Le siguió el tema “Don’t let it show”, en el cuál nuevamente se le solicitó al público que se pusiera de pie mientras todos los músicos exceptuando a la filarmónica se colocaban en fila frente al público creando un éxtasis sonoro. Después interpretaron “Luciferama” y con la entrada nuevamente de la sinfónica “Old and wise” y “Damnedif i do”.

Uno de los momentos más emotivos llegó cuando el músico londinense mencionó una de sus canciones favoritas, “Limelight” de los inicios The Alan Parsons Project, canción repleta de emotividad a la cual el público dio un merecido reconocimiento, la mayoría aplaudió sinceramente y algunos de pie.

Posteriormente interpretaron “Days are numbers”, esta sin participación de la filarmónica como algunas otras durante la noche, cabe mencionar que el Coloso de Reforma no se llenó en su totalidad, no se abrieron las gradas más altas y se veían pequeñas islas deshabitadas entre el mar de gente, cosa que no afectó en lo más mínimo.

La parte álgida llegaría al finalizar el concierto, interpretaron “Silence and i”, “Prime time” y la estelar de la noche fue la fusión de “Sirius/Eye in the sky”, quizás la más famosa de las canciones de Alan Parsons Proyect, en esta ocasión el público fue el que se puso de pie de forma inmediata, aplaudió, cantó, bailó y rompió todo protocolo al acercarse hasta el escenario, cosa que los músicos exhortaban.

Finalmente, se despidieron los músicos y se retiraron a tomar un merecido descanso mientras la gente en el Coloso de Reforma no tomó asiento, y coreaba enardecidamente “¡otra!, ¡otra!”, pasión que no se había deslumbrado en toda la noche, pasión que fue correspondida por los músicos al salir de nueva cuenta y tocar de forma sublime otros dos de sus más queridos éxitos “Dr.Tarr & Prof. Fether” y “Games people play”, con la que finalizó el concierto, redondo lleno de colores, con una iluminación exquisita, y una sensación de nostalgia en la mirada de algunos.

 

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