Espectáculos

Toquen mariachis, canten… Crisis en la música ranchera

Es preocupante que, en los últimos años, en la industria haya cada vez menos producción original del género

Hubo un tiempo en que la música de mariachi tuvo una época de oro. Aún ahora parece no sentirse muy lejana si pensamos que es un género recurrente en el andar cotidiano: Serenatas, cumpleaños, bodas, despedidas, corazones rotos, nacimientos, graduaciones, sepelios, no importa cuál sea el motivo de la reunión, la música de mariachi es sin lugar a dudas la música adecuada por excelencia.

En noviembre del 2011 la música de mariachi ingresó a la Lista de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la Unesco, por una decisión unánime del comité de expertos reunido en la isla de Bali, Indonesia. “El mariachi, con el paso del tiempo, se ha ido convirtiendo en algo representativo de todo México”, así declaró Anna Goycoolea, coordinadora del programa del Patrimonio Inmaterial mexicano.

No obstante, la música ranchera está en crisis. Aquel género representativo de la identidad mexicana ha reducido considerablemente su producción. Ya no hay música nueva que tenga la misma popularidad que la de aquellas leyendas como José Alfredo Jiménez, Antonio Aguilar o Javier Solís, como se ha advertido desde hace algunos años:

“Nosotros empezamos a dar voces de alarma con años de anticipación para decir ‘este género se está yendo hacia abajo’”, dijo Gabriel Abaroa Jr., presidente de la Academia Latina de la Grabación, hace un par de años cuando se tuvo la intención de dejar fuera la categoría de Mejor Álbum de Música Ranchera: “Cuando empezamos a detectar que hay menos, y menos inscripciones, lo que hacemos es gritar, dar la voz de alarma”.

“La realidad es que hoy por hoy no hay nuevos muchachos que estén interpretando música ranchera y vamos un paso atrás, no hay compositores de música ranchera. Podemos enfocarnos en el problema o buscar una solución, pero para buscar la solución tenemos que entender cuál es la causa”, añadió.

Al respecto Armando Manzanero, presidente de la Sociedad de Autores y Compositores de México (SACM), dijo: “Es fatal que la categoría fuera declarada desierta ante el nulo registro de producciones discográficas, porque en palabras mexicanas es como quitarle el mole a nuestra gastronomía. Nuestra música ranchera es la base de lo que tenemos como idiosincrasia musical”.

Y es que la preferencia por los ritmos extranjeros, el surgimiento de nuevos géneros populares con los que se identifican las nuevas generaciones, la crisis del país, la falta de espacios y el nulo apoyo de las autoridades gubernamentales han repercutido para que no se difunda la música ranchera. Por un lado se le ve como un símbolo de la música mexicana pero por el otro se le menosprecia.

“Tengo cuarenta años peleando esto de conservar, lo hago con toda dignidad y con toda pasión, ahora estoy como artista independiente tal y como me lo recomendó Juan Gabriel, él me dijo ‘has las cosas por ti misma y que así seguramente trascendería’ es lo que he estado haciendo desde entonces”, dijo la cantante Aida Cuevas en entrevista con Crónica, quien por cierto en la más reciente edición de los Grammy ganó como Mejor Álbum de Música Regional con un disco de rancheras.

“Creo que poco a poco hemos venido ganando terreno, en este vacío que dejamos en los últimos 25 años a la fecha, es muy triste ver que la música representativa de todo un país no se le ha dado el impulso necesario ni la promoción, el apoyo en disqueras o en los medios, pero creo que no tarda en ponerse de moda nuevamente, por más triste que se escuche”, comento Cuevas.

Quizá otro factor es el cambio de gusto entre el público, que ahora favorece más a la música norteña mexicana. Algunos de los pocos representantes actuales como Pepe Aguilar se pronuncian: “La música mexicana está en crisis, una profunda crisis, y esto es en casi todos los géneros. Díganme, por ejemplo, cinco grupos de pop que vendan un millón de discos. No existen”, dijo y agregó “la música de mariachi se acomoda a cualquier lugar. Lo ranchero o lo grupero, se suele pensar, equivale a rancho y caballos, pero eso está fuera de contexto”.

La intérprete Queta Jiménez, conocida como La Prieta Linda, considerada dentro de “Las Cinco Grandes del Mariachi” junto a Lola Beltrán, María de Lourdes, Amalia Mendoza conocida como La Tariácuri, y Lucha Villa, resaltó en una entrevista, que “musicalmente hemos dejado de ser mexicanos porque la gente quiere escuchar lo de otros países, en lugar de lo nuestro”.

“Estábamos ansiosos de conocer otras culturas, pero ¿por qué tenemos que dejar de crecer como mexicanos olvidando lo nuestro y olvidando a las personas que dieron lustre al mundo mexicano musical?”, añadió.

Pero la problemática va más allá, hay una crisis de compositores originales porque además la música de mariachi que se produce ahora es una reversión de otros temas populares adaptados al género, o un rescate de los clásicos del ayer, según menciona Jerónimo Sada, una de las nuevas caras que tienen como misión rescatar y nutrir la escena del mariachi.

“Con el disco Mariachi de autor estamos en la lucha por difundir la nueva música mexicana, es la versión de esta generación del mariachi, no sólo quedarnos con el mariachi que escuchaban nuestros abuelos o nuestros padres”, comentó Sada.

“Es muy difícil renovar esta música, porque la parte buena y mala del mariachi es que es una parte cultural, porque nuestra misma identidad se ha ido diluyendo en lugar de que se nutra con la globalización, porque se promueve otro tipo de música que no es realmente perteneciente a una cultura mexicana”, añadió.

En el libro Historia de la música popular mexicana, de Yolanda Moreno Rivas se destacó que aquellas glorias del género ranchero se dieron entre los años 30 y 50 de la mano de la Época de Oro del cine Mexicano: “El descubrimiento con el charro cantor en la película Allá en el rancho grande (de Fernando de Fuentes) presentaba a Tito Guízar como un ‘charro rosa’ y fue la mejor afirmación exitosa del nuevo estilo. Toda la industria se forjó en torno de la comedia ranchera con sus compositores especializados”.

Finalmente, algunos como Manzanero piden poner manos a la obra a los compositores y con la apertura de espacios para la difusión, como la creación de una estación de radio, exclusiva de música vernácula que se ha pedido al gobierno: “Si no quieren apoyar nuevos talentos en la música mexicana, por lo menos tengamos presencia en el mundo a través del Catálogo de Oro”.

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