Michel J. Sandel: Premio Príncipe de Asturias en Ciencias Sociales - José Fernández Santillán | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 21 de Junio, 2018
Michel J. Sandel: Premio Príncipe de Asturias en Ciencias Sociales | La Crónica de Hoy

Michel J. Sandel: Premio Príncipe de Asturias en Ciencias Sociales

José Fernández Santillán

El 31 de mayo se dio a conocer que Michael J. Sandel, profesor de la Universidad de Harvard, se había hecho acreedor al Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales. Extraña que en México no se haya comentado este acontecimiento ya no digamos entre la prensa especializada, sino ni siquiera entre los académicos dedicados a las humanidades. Desgraciadamente, somos aún demasiado limitados en tópicos culturales y científicos a nivel global.

El jurado que otorgó este premio señaló que la de Sandel “es una obra ejemplar sobre los fundamentos normativos de la democracia liberal y la defensa de las virtudes públicas. Además de por su visión pública de la justicia”. Para ellos, Sandel destaca “por la crítica de los excesos de la lógica del mercado y por promover el debate para la solución de los principales dilemas morales.”

En Harvard se sabe que su curso de Filosofía Política, al que tituló “Justicia”, es de los más demandados. Tanto así que el local en el cual se imparte resulta insuficiente para albergar a tantos alumnos que se inscriben en esa materia.

A tanto llega el éxito de sus lecciones que se decidió presentarlas en televisión, lo que abrió su cátedra a un público mucho más diverso “y ha elevado el prestigio de Harvard al convertir su curso en el primero que ha sido difundido gratuitamente por internet. La filosofía política llega, así, con Sandel, al gran público a través de las nuevas tecnologías.” (José Andrés Rojo, El País, 31-V-2018).

En español se han publicado sus libros El liberalismo y los límites de la justicia (2000), Contra la perfección (2007) y Filosofía Pública (2008).

La virtud de Sandel es que ha sabido entender y explicar los problemas sociales y políticos contemporáneos tanto de su país como del mundo contemporáneo. Y lo ha hecho de tal manera que su interpretación puede ser entendida por cualquier tipo de público. Por ejemplo, en un reciente artículo afirmó: “Estos son tiempos difíciles para la democracia. Rusia, Turquía, Hungría, Polonia, y otros países que alguna vez ofrecieron una esperanza democrática ahora están cayendo, de diversas maneras, en el autoritarismo. Incluso la democracia se encuentra en problemas en naciones más robustas.” (Michael J. Sandel, “Populism, liberalism and democracy,” in Philosophy and Social Criticism”, vol. 44 (4), p. 354).

Este profesor, nacido en Minneapolis en 1963, destaca que Estados Unidos y su orden constitucional, sufren hoy la más grave amenaza que se haya presentado desde la época de Richard Nixon. Y esto por el desafío que representa la presidencia de Donald Trump. Uno pensaría que los irreverentes tuits, el comportamiento errático y la constante violación a las reglas democráticas por parte del magnate neoyorquino ofrecerían un blanco fácil para la oposición. Pero no ha sido así. Más que movilizar a sus opositores los ha paralizado. La crítica de Sandel al movimiento anti-Trump es que no ha sabido responder de manera efectiva al populismo.

Por ese motivo, aparte de las protestas callejeras —en opinión de Sandel— lo que esa oposición al populismo necesita hacer es consolidar un proyecto ideológico alternativo. No basta denunciar los excesos y la retórica del autócrata. Hay que ofrecerle una salida diferente a la indignación y el descontento de la gente que ha sido arrastrada por el autócrata neoyorquino.

Para ello, hay que tomar en cuenta el motivo por el cual la derecha populista en Gran Bretaña y en Europa está avanzando. “Esto significa —dice Sandel— que para quienes están preocupados por el comportamiento de Trump, y por el populismo, no es suficiente la estrategia de movilización de protestas y resistencia; es preciso engarzarse en una política de persuasión. Una línea de esta índole debe comenzar por entender el descontento que está enturbiando la política en Estados Unidos y a las democracias en todo el mundo” (Idem).

Por principio de cuentas, dice Sandel, hay que aceptar el fracaso del liberalismo tecnocrático. Una cosa es cierta: el triunfo del brexit en Gran Bretaña y la victoria de Trump fueron el amargo veredicto contra décadas de creciente desigualdad y de una interpretación errada de la globalización que benefició a unos pocos situados en el vértice de la pirámide. Política económica que dejó abandonadas a su suerte a millones y millones de personas.

Esta reacción populista contra el liberalismo tecnocrático, sin embargo, no sólo obedece a causas de tipo económico. Sería un error quedarse anclados en esa dimensión. El ascenso del populismo también obedece a motivos de carácter cultural. Esa es la parte del problema que no ha entendido la izquierda democrática y a la cual aún no encuentra una respuesta.

En el terreno en el que debe darse la batalla es en el campo de las ideas porque el populismo lo ocupó a base de mentiras y manipulación. Sandel habla de revitalizar el discurso público y plantear los problemas de manera diferente de como lo han hecho tanto los tecnócratas neoliberales como los demagogos populistas. Retomar la razón pública, el pensamiento ilustrado.

Defender a la democracia liberal, sus ideales e instituciones.

 


jfsantillan@itesm.mx
@jfsantillan

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