Estamos a tiempo: Avanzar o retroceder

Jesús Casillas Romero

No hay fecha que no se llegue ni plazo que no se cumpla. Estamos a menos de una semana del cierre de campañas políticas, para dar paso al  desahogo de la jornada electoral que habrá de decidir más que la sucesión del Presidente de la República, en realidad habremos de elegir el rumbo mismo del país.
El consejo sencillo pareciera consistir en sopesar propuestas, cualidades y posibilidades de los candidatos para avanzar de la mejor manera al México deseable, y con base en ello, decidir y votar.
Sin embargo, sólo el consejo suena sencillo, pues lograr la conclusión buscada no lo está siendo tanto, al grado de un México prácticamente dividido y hasta confrontado.
Las opciones parecen confusas para varios, empero, si las sintetizamos y cotejamos, no lo son tan así.
En realidad, los mexicanos habremos de decidir por estar a favor de la opción que ofrece:
Dar la prioridad merecida y necesaria para las mujeres, educación de excelencia, trabajo para todos, acceso a la salud y que ningún mexicano nazca en la pobreza extrema.
Un perfil forjado como servidor público de profesión, técnica y académicamente preparado y de reputación intachable, con las mejores propuestas, que tiene la visión más clara e informada de los problemas y las soluciones que se deben aplicar para mejorar el país, capaz de lograr convertirnos en una potencia económica mundial, cuidar la política social, atraer inversiones y empleos, revertir la inseguridad y eliminar de una vez por todas la corrupción.
La capacidad de hacer frente a un entorno internacional complejo, como es la difícil relación con el gobierno estadunidense a cargo del presidente Donald Trump.
Sin duda, se trata solamente de algunas de las cartas de recomendación que respaldan a José Antonio Meade, como el indicado para sacar adelante el país y consolidar el desarrollo anhelado.
Pero por el contrario, los mexicanos podemos decidir por una opción que abiertamente nos augura:
Impunidad legalizada a través de amnistía a delincuentes, que habría de consistir en el perdón del Estado a criminales como una inmoral forma de disminuir el combate a la inseguridad.
Un sistema antisocial para regalar dinero público, encaminado a un arcaico esquema clientelar que echaría abajo los esfuerzos de años para pasar de un sistema de desarrollo social asistencialista, a uno que permita a las familias mexicanas generar sus propios ingresos y ser los actores de su desarrollo y autonomía.
La suma indiscriminada de personajes asociados con la delincuencia a un “gabinete gubernamental” y el camino de retroceso hacia un corporativismo primitivo que sostenga privilegios como los recriminados a la CNTE, o los que en su momento tanto lastimaban a la sociedad y que son ejemplificados con actores como la maestra Elba Esther Gordillo.
Un presidenciable que tiene nula experiencia en el gobierno federal y la política internacional y que académicamente tardó más de 14 años en concluir su carrera universitaria.
Definitivamente nada prometedor.
Del candidato de la coalición Por México al Frente, ya ni qué decir, se ha ido a ocupar un tercer sitio en las preferencias electorales, lo que prácticamente lo descarta, considerando que se augura una contienda de dos, en la que el voto razonado y útil de la ciudadanía habría de sumarse a la decisión más sensata, como es el caso del candidato de la coalición Todos por México.
Ha llegado el momento de la verdad, los mexicanos ejerceremos nuestro voto de manera libre, directa, secreta y auténtica, conscientes de que estamos a tiempo de avanzar o retroceder, que estamos a tiempo de decidir un voto razonado, consciente y más aún, un voto útil para México, apostado en la opción que solamente puede ofrecer el candidato Pepe Meade.

 


Senador de la República por el estado de Jalisco

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