1 de julio, ¿cambio o continuidad? - Isidro Pedraza | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 21 de Junio, 2018
1 de julio, ¿cambio o continuidad?  | La Crónica de Hoy

1 de julio, ¿cambio o continuidad?

Isidro Pedraza

Frente al panorama que presentan las campañas me pregunto: ¿Qué parte de nuestra sociedad quedará segura, cuando de todas las direcciones soplan vientos de tempestad?
Lo que hoy está a debate es un régimen político que vive una crisis estructural, históricamente rebasado por la sociedad a la que debe representar, y cuya viabilidad está en duda. El régimen está muerto, pero no reconoce que su tiempo ha terminado y no ha sabido administrar su final.
En este proceso electoral el “abanico” se ha reducido, sólo tenemos tres opciones: centro-izquierda (PAN, PRD, MC); centro-centro (PRI, Panal, PVEM) y centro-derecha (Morena, PT, PES).
El Frente de centro-izquierda (PAN, PRD, MC) es una opción que en sí misma acarrea una crisis de identidad. La izquierda histórica no está representada: inició su desaparición cuando entregó a los priistas la dirección política del PRD, hoy casi un fantasma; el Frente propone un cambio de régimen, del presidencialismo monárquico a un régimen de Gobierno de Coalición, que no está claramente definido programáticamente, cuyo sustento constitucional es muy endeble, y con una estructura férreamente atada a la figura presidencial.
El centro-centro (PRI, PN, PVEM) ofrece más de lo mismo, haciendo de la experiencia tecnoburocrática de su candidato su mayor virtud. Su visión es que el régimen está bien, lo que está mal es su aplicación; propone algunos cambios cosméticos dejando intacto el régimen. Su oferta política es que todo debe cambiar, para que todo siga igual; aunque alguien tendrá que pagar los platos rotos del sexenio. Sus aliados, el impresentable Verde, que se anticipó al Bronco, proponiendo leyes que nuestra tradición constitucional prohibió desde 1814 y presume que logró imponer cadena perpetua y aplicar la pena de muerte, al menos a los animales de los circos, y el Panal, que dejó de ser autónomo y se convirtió en un satélite del viejo PRI.
El centro-derecha, (Morena, PT, PES) que según algunos representa a la izquierda, no ofrece nada nuevo: su candidato, el menos liberal de los candidatos, afirma: “Se va a respetar la estructura gubernamental actual, la única secretaría que se creará es la de Seguridad Pública…” (curioso, la misma que creó Felipe Calderón); su programa es una regeneración del viejo sistema político mexicano; ninguna idea progresista, sólo amenazas de deshacer entuertos. El partido eje refleja su idea central: Movimiento de Regeneración Nacional. En Biología regeneración es el proceso que recuperar la estructura y función de órganos o partes del cuerpo dañadas, en política una opción netamente conservadora. Adicionalmente ha adoptado una versión tropicalizada del honestismo (convicción de que todos los males de un país son producto de la corrupción de los políticos), así que no hay izquierda ni derecha sino honestos y deshonestos, y la solución de esos desarreglos es un asunto más moral que político. Un discurso dogmático que pervierte el discurso político.  Su ansia de poder le llevó a una alianza con el Partido Encuentro Social, de la derecha evangélica, que se opone activamente a las políticas de inclusión propuestas por la izquierda, algunas ya aprobadas a nivel local y/o nacional.
Así está el espectro; las diferencias entre los programas de las alianzas parecen reflejar una nueva composición de la clase política: ya no se discute sobre la opción capitalismo vs socialismo, revolución vs conservadurismo, sino sobre las discrepancias entre tecnócratas de Yale, Harvard o el ITAM, y entre opciones liberales decimonónicas o neoliberales de finales del XX; no se discute el régimen, sino su capacidad de respuesta a problemas que él mismo ha creado o dejado sin resolver.
Las tres alianzas prometen cambios; dos quieren mantener el régimen haciendo cambios inocuos que prolongarán los problemas actuales; solo la coalición Por México al Frente propone un cambio de régimen en el que participarán diversas fuerzas políticas, abriendo el camino a la solución de los problemas de todos los mexicanos.  
¿Qué nos jugamos en esta elección, el régimen o el gobierno?
Hoy, hay que jugarse el régimen, pelear por el cambio de régimen, conseguir el triunfo y establecer un Gobierno de Coalición, para construir el futuro de México.

 

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