Calamidades - Conacyt - | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Viernes 22 de Junio, 2018
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Calamidades

Conacyt -

Raúl Mújica y José Ramón Valdés (INAOE)

 

Y por calamidad no nos referimos al futbol ni a las elecciones. En este caso se trata de calamidades provocadas por piedras, pero no nos referimos tampoco a Trump. Se trata de piedras que caen del cielo, pero no piedritas, sino algunas un poco más grandes.

El 15 de febrero de 2013, a 80 kilómetros de la ciudad rusa de Cheliábinsk, al ingresar a la atmósfera, a una altura de 20 kilómetros, un meteorito explotó, liberando una energía equivalente a unas 30 veces la bomba de Hiroshima, los testigos reportaron que al momento de estallar era más brillante que el Sol.

Lo peor, como siempre, es que hay calamidades mayores. Por ejemplo, la Luna es resultado de la colisión de la Tierra con un objeto del tamaño de un planeta pequeño. El material expulsado orbitó alrededor de nuestro planeta hasta aglomerarse y formar nuestra luna.

Quizás el impacto más conocido ­ocurrió en nuestro territorio hace más de 65 millones de años.  Un objeto con un diámetro aproximado entre 10 y 14 kilómetros cayó en Chicxulub, en la península de Yucatán, dejando un cráter de 180 kilómetros y provocando la extinción de los dinosaurios, terminando con más del 70 por ciento de la biodiversidad que existía en la Tierra. La energía liberada equivale a unos mil millones de bombas atómicas.

Sabemos que en el Sistema Solar existen cientos de millones de cuerpos rocosos, llamados asteroides. Los hay de gran tamaño como Palas (532 km de diámetro) o Vesta (530 km de diámetro), hasta los más pequeños, de unas decenas de metros. Sin embargo, aunque de dimensiones escasas, son también los más abundantes, convirtiéndolos en objetos potencialmente peligrosos ya que son difíciles de detectar y podrían impactarse sobre la superficie de la Tierra. Es por lo tanto muy necesario vigilarlos y preparar acciones de seguridad.

Los asteroides forman parte de los llamados Cuerpos Menores del Sistema Solar. Son objetos más pequeños que un planeta y orbitan alrededor del Sol. Al igual que los cometas, son residuos de la formación de nuestro sistema solar. El Cinturón de Asteroides, localizado entre Marte y Júpiter, contiene la gran mayoría de estos objetos.

Un impacto también muy famoso, y mucho más reciente, es el de Tunguska en la Rusia siberiana, en 1908. Se calcula que el tamaño de la “piedra” oscilaba entre los 40 y 60 metros de diámetro. Un 30 de junio causó la destrucción de un área de 2 mil 150 kilómetros cuadrados. Y es la razón, o el pretexto, para celebrar en todo el planeta el Día del Asteroide.

El Asteroid Day o Día del Asteroide es una acción global de concientización y sensibilización sobre el posible riesgo de que algún asteroide nos impacte y sobre la vulnerabilidad de las naciones ante este tipo de eventos y los daños que causaría.

Teniendo todo esto en cuenta, cien personajes de ciencia, arte y política crearon y firmaron la Declaración Asteroid Day para que se analizaran las implicaciones del impacto de un asteroide con nuestro planeta, así como las posibles acciones a seguir para evitar tal colisión.

En esta declaración se solicita a gobiernos y organizaciones emplear la tecnología disponible para observar y detectar asteroides, acelerar estos descubrimientos, sensibilizarse ante el peligro para las familias, comunidades y países, y adoptar el 30 de junio, aniversario de la colisión de Tunguska, como el Día del Asteroide.

Existen entonces grandes campañas de búsqueda y monitoreo de asteroides cercanos a la ­Tierra (NEAs por sus siglas en inglés), emprendidas por la comunidad astronómica internacional en los últimos años, dado su potencial peligro. El Minor Planet Center, en Cambridge, Massachusetts, bajo los auspicios de la División F de la Unión Astronómica Internacional (IAU) y que funciona con financiamiento de la NASA, es el centro receptor de toda la información referente a estos objetos y el responsable del cálculo de las órbitas de los Objetos Cercanos a la Tierra. Por otro lado, el International Asteroid Warning Network (IAWN), del Comité de las Naciones Unidas para el Uso Pacífico del Espacio Exterior (COPUOS) se encarga de coordinar los esfuerzos de todas las instituciones dedicadas a las labores de búsqueda y monitoreo de asteroides cercanos.

Algunos de los proyectos de búsqueda más importantes son: NEOWISE (http://neo.jpl.nasa.gov/stats/wise/); Telescopio infrarrojo espacial de la NASA; Catalina Sky Survey (http://www.lpl.arizona.edu/css/); Siding Spring Survey (https://www.mso.anu.edu.au/~rmn/); El Pan-STARRS es el Panoramic Survey Telescope and Rapid Response System (pan-starrs.ifa.hawaii.edu/public/); Goldstone Deep Space Communications Complex (http://www.gdscc.nasa.gov) es un radiotelescopio que forma parte del Deep Space Network de la NASA y el NEOSSat de la Agencia Espacial Canadiense.

Esta infraestructura observacional ha permitido descubrir alrededor del 90% de los objetos cercanos a la Tierra con diámetros mayores a un kilómetro. Sin embargo, es necesario reconocer que las observaciones desde la Tierra tienen grandes dificultades en la detección de NEAs más pequeños, que son mucho más numerosos y que pueden causar efectos similares al evento de Tunguska.

En el INAOE, Sergio Camacho, José Guichard, los autores de este ar­tículo “¡Qué calamidad!” han impulsado la rehabilitación de la Cámara Schmidt de Tonantzintla para monitorear estos asteroides y contribuir con este esfuerzo mundial. Pronto se publicarán los primeros resultados del proyecto, que dará nueva vida a este histórico telescopio.

 

 

► Para mayor información sobre este tema pueden consultar el siguiente enlace: http://www.inaoep.mx/noticias/?noticia=586&anio=2018

 

 

 

 

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