Europa y los faunos, una historia de supervivencia | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Sábado 23 de Junio, 2018

Europa y los faunos, una historia de supervivencia

Pablor Soler narra en su novela el periplo de David, un niño danés que elude la persecución nazi y llega a México. El siglo XX fue el tiempo de las migraciones, añade

Europa y los faunos, una historia de supervivencia | La Crónica de Hoy
La valentía siempre consiste en enfrentarse al cambio y saber qué hacer con éste, dice Pablo Soler.

“El siglo XX fue el siglo de las migraciones, porque fueron años de asesinatos en masa. Migrar tiene muchas causas, pero hoy significa irse de un lugar donde corres peligro de muerte”, señala el escritor Pablo Soler Frost  (Ciudad de México, 1965) a propósito de su novela Europa y los faunos, libro que cuenta la historia de David, un niño danés que sobrevive la persecución judía durante la Segunda Guerra Mundial.

En la novela, el autor, a través de David, también narra los acontecimientos más importantes en el país durante el siglo pasado, ya que el protagonista migra con su amigo Max a la Ciudad de México y viven la expansión de la urbe, los cambios políticos, el nacimiento de corrientes culturales y el desastre de los sismos.

“Que David sea de Dinamarca y que la historia empezara en ese país fue porque me interesaba encontrar un capítulo de la shoah (El Holocausto) en el cual hubiera un poquito de esperanza y que no fuera como sucedió en Holanda o Hungría en donde todo fue muerte”, comenta.

Soler Frost explica que hay un capítulo en la historia danesa conocido como el gran rescate de Dinamarca o la conspiración de la decencia porque los daneses escondieron a sus ciudadanos judíos.

“No es un país tan mencionado en la historia de la Segunda Guerra Mundial pero, al igual que Bulgaria, logró salvar a su población judía. En Bulgaria se hizo porque el zar decidió que los judíos eran súbitos suyos y por lo tanto no iba a permitir su asesinato. En Dinamarca lo que sucedió fue que gente común y corriente decidió esconder a sus vecinos para así destruir los planes nazis”, narra Soler Frost.

—¿Atreverse a salir de un lugar es valentía?

—Los seres humanos no sabemos de qué somos capaces hasta que no lo hacemos. Hay mexicanos que migran en busca de mejores condiciones de vida, pero no sé si es un acto de valentía o de desesperación. La valentía siempre consiste en enfrentarse al cambio y saber qué hacer con éste.

Por ejemplo, añade, “muchas familias de Polonia y Alemania no se movieron durante la Segunda Guerra Mundial porque pensaron que las cosas no iban a ser tan malas, que la tradición los iba a proteger, como si hubiera un aura. Tal vez la valentía es reconocer temprano ciertos hechos que están a la vista de todos”.

—¿El siglo XX fue un siglo de excesos?

—Sí, e incluso es difícil mirar a siglos anteriores. Fueron excesos tan grandes que diluyeron los del siglo XIX, XVIII y XVII, creo que lo que se puso en juego y fue destruido, fue la noción de normalidad. Ésta era útil aunque evidentemente patriarcal y colonialista pero funcionó hasta el siglo XX.

“También inició la construcción de la noción de que en el exceso está la normalidad. Es decir, que si ese exceso de asesinatos, robos y muerte es lo real, prefiero el exceso que me saca de lo orgánico porque me permite instantes de vida auténtica, mientras la normalidad me subsume en costumbres y tradiciones a los que no pertenezco o no quiero pertenecer”.

Por eso, Soler Frost cuestiona ¿qué es normal y qué es exceso?, “hay que averiguarlo pronto porque hay ese gran exceso de la vida que es morirse”.

LEGADO. Después de que David llega a la Ciudad de México e inicia una familia, la novela se centra en David Cristian, el nieto del protagonista y quien queda huérfano como el abuelo en su niñez. En ese punto, la historia reflexiona sobre qué es legado, cómo afrontar la muerte, qué es el destino y qué es el teatro.

“Aunque no estemos fuera de nuestra propia patria, nos estamos reinventando constantemente. Llegar en un siglo nuevo es aterrizar en un país nuevo en el sentido de que todas las cosas a las que estamos acostumbrados son distintas. El legado que David abuelo le deja a David nieto es no perder de la capacidad de asombro ante situaciones distintas cada día”, precisa Soler Frost.

En un contexto de posguerra, agrega el autor, el legado que los sobreviviente dan a la sociedad es aceptar los cambios aunque no sean los mejores, no aferrarse a los linajes ni a las tradiciones sino tomar de ellas aquello que pueda servir para el futuro y presente.

¿Tiene alguna fascinación por el teatro?, se le pregunta al también traductor ya que en la novela editada por Penguin Random House siempre hay alusiones a la dramaturgia, desde que David y Max están huyendo de la persecución nazi hasta cuando el nieto David quiere montar una obra en Copenhague en honor a su abuelo.  

“Siempre me han gustado las obras donde hay una obra dentro, como en Hamlet o en la película de La ilusión viaja en tranvía, de Buñuel. El teatro es un catalizador de nuestras emociones y sentimientos, es una manera de mostrar lo que no podemos mostrar en sociedad. Es contemplar el horror de forma acotada en un lugar donde uno se siente seguro porque no creemos que nos pasará algo”, responde.

Imprimir