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Un Tri para exigentes

La Selección Mexicana de futbol finalmente dio el siguiente paso. Poner condiciones y decidir a que se juega en los partidos, mientras sus rivales, y ahora el turno fue para Corea del Sur, ajustan líneas y buscan como controlar el desbordado ataque tricolor. México derrotó 2-1 a la selección oriental para con ello sumar seis puntos y mantenerse como líder de su grupo y controlar de forma absoluta su destino en esta Copa del Mundo.

Jugando con diez de los once elementos con que inició el encuentro ante Alemania, Juan Carlos Osorio planteó esta vez un partido donde sí existieron los contragolpes, como ese que finalmente forzó el penalti con el que Carlos Vela abrió el marcador al minuto 26, pero donde más bien la estrategia en turno fue apropiarse del balón, recorrer todos los rincones de la cancha con el dominio del esférico, algo que sólo se puede lograr a merced de la impresionante condición física que tienen los jugadores del Tri.

Osorio decidió dejar las rotaciones para otro momento, y no sólo produjo un enorme placer en el grueso de la afición mexicana, sino que al permitir la integración de líneas entre jugadores que ahora si sabían dónde estaba cada quien en cada momento, lograron amalgamarse de tal forma que fue constante el grito de “ole-ole” en las tribunas de la Rostov Arena que fue una sucursal del Estadio Azteca, donde prácticamente no había aficionados de otros países, y donde fue cantado el Himno Nacional Mexicano con una intensidad sólo equiparable a la que se sintió el domingo pasado en Moscú, previo al duelo contra Alemania.

Así que con la seguridad de que sólo Hugo Ayala dejó su lugar a Edson Álvarez, el equipo logró finalmente lo que no tuvo nunca bajo el mando  de Juan Carlos Osorio, conjunción, la rotación fue en la cancha, donde Lozano dejaba una banda y se iba a la otra, donde Guardado hizo un impecable trabajo perfectamente encadenado con Carlos Vela quien se apropió de la banda izquierda, mientras Herrera y hasta Moreno se asociaban impecablemente en el tránsito de la pelota hasta que empezaron a ligar series de cinco, ocho, diez pases sin que los coreanos pudieran interrumpir. 

Guillermo Ochoa se volvió a levantar como un gigante en la portería y en las pocas ocasiones que fue requerido lo hizo de manera impecable, y el gol de los coreanos fue un accidente, pues entre el mar de cabezas y cuerpos no tuvo forma de tapar un disparo de Son, ya en tiempo compensación que acercó a los coreanos.

Al cabo de los 96 minutos que se jugaron, México fue infinitamente superior a su rival en una forma distinta a la que superó a Alemania, dio muestras de tener el control necesario para encarar a Suecia el próximo miércoles en Ekaterinburgo, equipo que por cierto, cayó ante Alemania 2-1, y lo más importante, es que generó una gran confianza en el grupo respecto a la capacidad de competencia que tienen.

El marcador se abrió al minuto 26 cuando Carlos Vela hizo efectivo el cobro de un penalti, que dedicó a su abuelo fallecido el pasado domingo, mientras que Javier Hernández lo amplió al concluir una descolgada del equipo tricolor, lo que significó su gol número 50 con la Selección Nacional.

Es de destacarse el hecho de que no se ocupó el llamado grito homofóbico, y lejos de eso, la afición se mantuvo entretenida cantando el “·Cielito lindo” e incluso dedicó cánticos a Juan Carlos Osorio que muestran una gran comunión entre el Tri, sus seguidores y hasta el técnico que fue tan criticado y que precisamente al llegar a 50 partidos dirigiendo al cuadro nacional, apostó por repetir la alineación que le había funcionado de forma perfecta ante Alemania, un avance extraordinario para con la afición y la prensa.

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