Sólo falta una semana; pasada la elección nos esperan nuevos retos - Maria Elena Álvarez de Vicencio | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Sábado 23 de Junio, 2018
Sólo falta una semana; pasada la elección nos esperan nuevos retos | La Crónica de Hoy

Sólo falta una semana; pasada la elección nos esperan nuevos retos

Maria Elena Álvarez de Vicencio

El próximo domingo saldremos a votar; elegiremos a más de 3 mil 600 cargos de gobierno. Ha sido una de las elecciones más comentada de nuestra historia y no todos los comentarios en sentido positivo. El proceso electoral se da en un ambiente  de preocupación. La elección está ubicada en una realidad de desigualdad; casi la mitad de la población vive en pobreza y ha  aumentado la inseguridad y la violencia.

Nuestro sistema democrático está fortalecido, pero en la calle se recoge un sentimiento de hartazgo y decrece la confianza en la democracia. No se puede pretender que la democracia sea una varita mágica que lo resuelva todo; sus objetivos fundamentales son lograr la coexistencia pacífica en la diversidad política y hacer posible el cambio de gobernantes sin violencia. Sin embargo, hay que estar alerta ya que la democracia no llega a quedarse para siempre, puede degradarse.

En una democracia todos, o casi todos, podrían estar de acuerdo con el pluralismo, pero puede haber un grupo que cree que sólo su programa es el bueno o que las leyes existentes favorecen sólo a una parte; otros podrán opinar que hay partidos que no debieran existir porque tienen alianzas inconvenientes, etc., etc. 

Los sistemas democráticos son difíciles de gobernar, pero es el menos malo de los sistemas. Sucede, además, que cuando el Gobierno no tiene mayoría en el Poder Legislativo, no avanzan sus proyectos y se ve obligado a negociar con otros partidos ya sea de manera permanente u ocasional. Sin embargo, la fuerza de la democracia está en la sociedad civil organizada, no sólo porque crea un nivel de exigencia al Estado, sino porque construye puentes de comunicación entre éste y la sociedad. Por el contrario, con una sociedad débil, el grado de libertad  y la impunidad de las autoridades pueden ser muy altos. Nuestra democracia va por buen camino pero no deja de ser vulnerable, no se ha borrado la imagen del Estado fuerte y hay la tentación de regresar a él.

Lo que está ocurriendo a nivel estatal presenta nuevos retos  que pueden ser favorables, pero también hay riesgos. La diversidad de los partidos de donde proceden los gobernadores crea un nuevo modelo en la relación del federalismo. Por una parte pareciera debilitar la unidad nacional y por otra ofrece la oportunidad de un crecimiento y desarrollo más acelerado y acorde con las propias regiones. La clave estará en la adecuación de la coordinación nacional que, sin lesionar al federalismo, impulse y aun exija, que los estados ejerzan sus funciones con eficacia, honradez y legalidad para lograr el desarrollo pleno de su Estado.

El próximo proceso electoral va a dar origen a un nuevo estilo de ejercer el federalismo, el cual ya debió haberse iniciado, ya que hay gobernadores de distintos partidos, pero no ha pasado nada y el Ejecutivo ha dejado que los gobernadores sigan su camino. El nuevo Gobierno y los gobernadores deberán empezar impulsando el desarrollo, sobre todo en los estados y ciudades que requieren con urgencia salir de la pobreza. No se debe esperar todo de la inversión extranjera, es necesario impulsar la propia.

Esperamos que el festejo del triunfo no distraiga a los ganadores y se dediquen a trabajar desde el principio.  Todos propusieron acabar con la pobreza, promesa nada nueva. Tenemos que empezar con lo que tenemos: la distribución de los presupuestos; el reacomodo de las dependencias gubernamentales que pueden ayudar a crear empleo en otras ciudades y, sobre todo, parar la violencia y la inseguridad para que la empresa privada pueda establecerse en las zonas más necesitadas.

Doctora en Ciencias Políticas

melenavicencio@hotmail.com

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