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Las promesas de candidatos, un riesgo de endeudamiento: CEESP

Carecen de un financiamiento sano. El margen fiscal de las finanzas no parece tener capacidad para liberar la cantidad de recursos que se requieren para hacerlas realidad

La mayoría de las promesas de campaña hechas por los candidatos para ganar la Presidencia de la República, carece de un financiamiento sano, hecho que podría incrementar el nivel de endeudamiento del país, alertó el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP).

Entre los factores que no permitirían llevar a cabo dichas promesas, están la depreciación del peso, que actualmente se cotiza por arriba de los 20 pesos por dólar, y el alza de las tasas de referencia del Banxico en 50 puntos base en las últimas dos reuniones.

“Hay que recordar que la estimación de las finanzas públicas se hizo considerando un tipo de cambio de 18.40 pesos por dólar”, señaló.

En su documento semanal, el organismo señaló que las propuestas de programas sociales asistencialistas, que han prometido los aspirantes a la Presidencia, podrían hacer realidad la frase “lo prometido es deuda”, pues recordó que el margen fiscal de las finanzas del país no parece tener capacidad para liberar la cantidad de recursos que requieren dichas promesas.

Por lo anterior, alertó que el próximo gobierno podría incurrir en elevar su nivel de endeudamiento, con tal de cumplir las promesas de campaña que han conquistado a miles de adeptos, aún cuando se hayan comprometido a no requerir una mayor deuda o a subir impuestos.

“Lo preocupante es que este entorno ha funcionado más que cualquier propuesta sensata y viable, por lo que un segmento importante de la población prefiere aceptar las promesas de programas asistencialistas que perpetúan la pobreza y la desigualdad”, indicó.

El organismo enfatizó lo anterior, en vez de preferir propuestas estructuradas que propician el crecimiento y el empleo, lo cual es la mejor manera de combatir la pobreza.

El director del CEESP, Luis Foncerrada, afirmó que las promesas sociales de campaña revelarían un estrecho margen de maniobra en las finanzas públicas del país, hecho que podría obligar también a reducir el gasto público.

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