El PRI bajo el gobierno de AMLO

Juan Manuel Asai

Escenario. Dentro de una semana, el lunes 2 de julio, en el Partido Revolucionario Institucional comenzará el recuento de los daños. El partido en el poder tendrá que responder varias preguntas sustantivas sobre su futuro, entre ellas, claro, cómo sobrevivir durante el eventual gobierno de López Obrador con un partido como Morena que en ocasiones se parece tanto al PRI que dan escalofríos.

Algunos analistas sostienen que Morena es el PRI de la década de los años 70, con una combinación de Luis Echeverría y López Portillo al mando de la nación. La primera pregunta es, entonces, cómo sobrevivir, y la segunda, si consiguen sobrevivir, es cómo volver a ser una opción de gobierno para elecciones estatales y para la presidencial del 2024. Sobre este tema escribí un artículo la semana pasada para nuestro periódico de Jalisco. Lo retomo y le doy otra vuelta a la tuerca.

Escribí en Crónica Jalisco: No sería la primera vez que el PRI pierde una elección presidencial, sino la tercera. En las dos anteriores, en los años 2000 y 2006 un buen número de analistas, con argumentos sólidos y convincentes, auguraron su desaparición. Fuera del poder, decían, el PRI se desmoronará, como un vampiro al que lo toca la luz del sol. Será parte de la historia. En el año 2000, cuando lo venció Fox, el PRI quedó en un cercano segundo lugar y en el 2006 en un lejano tercer lugar. Parecía destinado a caer en lo más profundo del barranco y salir por la puerta de atrás. Nada de eso ocurrió. Después de dos administraciones panistas, en el 2012, el PRI obtuvo una victoria cómoda, inapelable.

¿Cómo le hizo? ¿Lo que hizo entonces puede ser replicado ahora para subsistir y ser un partido competitivo con posibilidades de competir en el 2024?

En el 2006 el PRI tuvo tres ases bajo la manga. El primero, claro, era el entonces gobernador del Estado de México. Ahora tendemos a olvidarlo, pero Enrique Peña era un político con un carisma innegable, que ocasionaba revuelo donde se paraba y que se perfiló muy temprano, de hecho desde que ganó la elección para gobernador, como aspirante a la candidatura presidencial. Pero también tuvo, y esto comenzará a revalorarse, coordinadores parlamentarios del más alto nivel, de lo mejor que ha dado ese partido, hablo de Manlio Fabio Beltrones y Emilio Gamboa entre otros cuadros que permitieron al PRI ser protagonista y por tramos largos cogobernar desde el Congreso, aprovechando el distanciamiento y la rispidez entre PRD y PAN, que no se podían ver ni en pintura y que hoy van de la mano en Con México al Frente.

El mexiquense hizo buenos los pronósticos, se impuso como candidato dentro de su partido sin despeinarse y se llevó la campaña de punta a punta, venciendo a López Obrador y Josefina Vázquez Mota.

Hoy, el gobernador del Estado de México también es priista y también quiere ser presidente, pero Alfredo del Mazo no tiene el carisma de Peña, aunque se está curtiendo. Para el senado van personajes de peso como Eruviel Ávila y Osorio Chong, Vanessa Rubio, Claudia Ruiz Massieu y Rubén Moreira, entre otros. La verdad es gente que le sabe, creo que están un paso atrás de Beltrones o Gamboa.

Para refrescar el panorama y comenzar a construir una candidatura alterna a la de Del Mazo, los priistas deberían elegir como coordinadora a Vanessa Rubio que bien podría competir contra Claudia Sheinbaum en el 2024. ¿Tendrán sentido común los priistas?

jasaicamacho@yahoo.com

@soycamachojuan

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