Academia

UNAM colabora para mejorar el estudio del Volcán de Fuego

Investigadores de la universidad ayudaron para mejorar las capacidades de monitoreo del volcán. Vinculan sus capacidades científicas y de desarrollo con la catástrofe

Las erupciones del Volcán de Fuego han disminuido, aunque ahora son más fuertes.

Investigadores de la UNAM viajaron al Volcán de Fuego, en Guatemala, para hacer un análisis de las condiciones de su monitoreo y realizar recomendaciones para optimizar las mediciones necesarias para prevenir catástrofes como las ocurridas en las más recientes erupciones de éste.

Robin Campion y Denis Xavier Francois Legrand, investigadores del Instituto de Geofísica de la UNAM colaboraron con autoridades guatemaltecas para instalar una estación de monitoreo sísmico a casi ocho kilómetros del Volcán de Fuego, para darle seguimiento y enviar la información vía satélite en tiempo real.

En conferencia, los especialistas señalaron que entre otras tareas en el país centroamericano, brindaron capacitación al personal de diversas áreas para mejorar su capacidad de reacción. Añadieron que buscarán mantener la colaboración con Guatemala y otras naciones de Centroamérica en el monitoreo volcánico.

Los expertos de la UNAM externaron además que la condición de vulnerabilidad de la población guatemalteca ante las recientes erupciones, se vinculan con su nivel de “tolerancia del riesgo”, lo cual está asociado al nivel social y económico de las naciones. En este caso, se “tolera” que diversas poblaciones se mantengan en las zonas de riesgo, las cuales no tienen otra opción.

Los investigadores también destacaron la situación de vulnerabilidad de los guatemaltecos en relación con sus capacidades científicas para prevenir este tipo de catástrofes. El monitoreo permanente en la región es difícil, puesto que Guatemala no cuenta con los especialistas suficientes para dar seguimiento a sus volcanes activos. “Tienen cuatro vulcanólogos para monitorear 35 volcanes, de los cuales tres están entre los más activos del mundo. Tienen pocos equipos y recursos, estos especialistas trabajan todos los días y son muy voluntariosos, pero no tienen mucho apoyo de sus autoridades”, apuntó Robin Campion.

Dijo además que las erupciones del Volcán de Fuego son cada vez menores, aunque más intensas, por lo que es muy importante mantener su monitoreo. Es posible que si los tiempos entre erupciones se siguen alargando, explicó, la próxima sea más violenta, aunque esta última no alcanzó la magnitud de la registrada en 1974. “Es más fuerte que las ocurridas desde que el volcán despertó, en 1999, pero por debajo de lo que tiene capacidad de hacer”.

La relación entre intervalos e intensidad de la erupción no son tan claros en otros volcanes en el mundo, añadió, no obstante hay correlaciones que para el caso del Volcán de Fuego podrían ser más sólidas. “Por eso se tiene que investigar más y establecer criterios para describir la intensidad”.

RED DE MONITOREO. Los universitarios y la UNAM colaboraron para recuperar una estación de monitoreo, con lo que el volcán es analizado con tres de éstas. La estación se suma a dos más en operación, que también fueron revisadas, junto con los sistemas de monitoreo de gases (que no funcionaban). Además, gestionaron el apoyo del Servicio Geológico de Estados Unidos para obtener un nuevo instrumento de revisión y capacitar a los especialistas guatemaltecos en su uso para realizar las mediciones pertinentes. Tres estaciones es lo mínimo necesario para continuar con el monitoreo de la actividad no sólo del Volcán de Fuego, sino del Pacaya.

Adicionalmente, la UNAM explora la posibilidad de crear una red de cooperación no sólo para los volcanes de Guatemala, sino de Centroamérica, como el Pacaya, Santiaguito, Tacanal —en la frontera con México—, el San Miguel, en El Salvador; el Concepción, el Motombo, en Ecuador, además de otros tantos en Costa Rica.

 

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