Cultura

En México aún no terminamos de desprendernos de lo absurdo: Kraus

El médico y escritor habla de su reciente libro No eran letras, eran hormigas, conformado por 120 relatos que muestran sus obsesiones

El microrrelato me ha dado tiempo para hacer mis actividades de médico, dice Arnoldo Kraus.

Los años habitados por los cuentos terminaron; para los mexicanos Franz Kafka no es un escritor surrealista y el tiempo se convierte en aliado cuando disfrutas la vida con pasión. Esas son algunas ideas que Arnoldo Kraus incluye en 120 relatos breves que fueron ilustrados por Alejandro Magallanes en el reciente libro No eran letras, eran hormigas.

“Son relatos tomados de la vida con una dosis, mayor o menor, de la cotidianeidad, del mundo, del país. Todos los relatos tienen ficción y es una felicidad que estén retratados porque las ilustraciones de Magallanes implicaron una dosis diferente de lectura”, señala en entrevista Arnoldo Kraus.

En estos relatos hechos por el también médico y académico de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Kraus deja ver sus obsesiones, precauciones y gustos, tales como releer la obra de Franz Kafka, el placer de cargar hoja y lápiz o la obsesión por el tiempo.

“El tiempo es amigo y enemigo. Si tienes pasión puedes explotar el tiempo, le sacas jugo. Algo que te hace insaciable desde el punto de vista correcto es que el tiempo te dé suficiente tiempo para hacer lo que quieres. En mi caso, el microrrelato me ha dado tiempo para hacer mis actividades de médico y para hacer un segundo tomo de relatos breves”, comenta.

Kraus opina que el tiempo es una obsesión para todos y que en su caso, es algo que lo está persiguiendo, pero a pesar de ello, disfruta cada minuto porque está contento con las cosas que realiza.

“Quienes somos afortunados de tener pasión y de tener resuelta la cuestión económica y laboral, el tiempo se convierte en un aliado o en un enemigo. En la escritura y medicina el tiempo se agota, lo ves pasar y acumulas años, entonces tienes menos fuerza para crear”, señala.

—¿Por qué Kafka aparece en varios relatos?

—En México Kafka no sería un escritor surrealista sino realista, entonces este escritor aparece en mis relatos más de una vez porque México es kafkiano en muchos aspectos, nos persigue la imagen de Kafka porque no dejamos de desprendernos de lo absurdo. Cuando más vamos moviéndonos en este mundo tan cruel y dispar, en este México tan cojo, Kafka regresa para recordarnos cosas.

Al respecto, Alejandro Magallanes señala que si México fuera un paciente, estaría enfermo de pobreza y corrupción.

“Muchos de los textos en este libro son de gran sabiduría aunque hay amargura, tristeza e ironía. Arnoldo Kraus es un escritor que cotidianamente se encuentra con casos difíciles ante la vida, no está en su sala sentado frente a su máquina de escribir y eso le da a Arnoldo una sabiduría vital para escribir estas historias”, indica.

—¿Opina que el tiempo de leer cuentos terminó?, se le pregunta a Kraus.

—Por la crudeza de los tiempos, antes los niños eran más crédulos cuando escuchaban los cuentos porque el mundo era más amable. Hoy los niños de cualquier edad están entrenados para que cuando suceda una balacera en su salón de clases, sepan tirarse al piso.

“El tiempo de los cuentos no es que se haya acabado, pero sí se han agotado porque los niños están inmersos en la violencia. Tienes que contar cuentos para alejar a los niños de la violencia y aunque exagero al decir que se han acabado creo que hay que enroscar los cuentos con la cruda realidad”, responde.

Magallanes coincide con el autor y recuerda que el tiempo de fantasía que tuvo su generación, fue más prolongado. “Es cierto que la inocencia de los niños de hoy se reduce por el cotidiano y las circunstancia”, destaca.

En un relato del libro editado por Sexto Piso, dialogan un lápiz, una hoja y una goma. El lápiz quiere escribir sobre el ser humano y sus desastres pero a veces la goma es más veloz que la escritura.

“En esa historia, la goma le va ganando al lápiz, iba borrando más de lo que yo escribía. A veces tengo un conflicto entre lápiz y goma. Kraus tenía que estar a favor del lápiz porque la goma acababa con mis relatos antes de que los concluyera”, precisa el autor.

Sobre el segundo volumen de microrrelatos, Kraus adelanta que ya tiene 80 relatos que están escritos en la misma tónica de No eran letras, eran hormigas. “Reproduzco realidades y muchas las tomo del periódico porque sigue siendo un medio importante y lamentablemente poco apreciado.  Siempre tengo pluma y papel para decir algo. El relato breve me viene bien porque me permite ejercer la medicina y dar clases”.

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