Por los derechos de la niñez migrante

Dr. Manuel Añorve Baños

La migración es un fenómeno internacional y una condición de la naturaleza humana que no es exclusiva de una época ni de una geografía particular, lo que quiere decir que se extiende más allá de cualquier localidad, país, región o continente. Por otra parte, sus razones son multifactoriales y pueden ir más allá de condiciones laborales o económicas, tocando también problemas como la falta de agua, el cambio climático o situaciones que ponen en riesgo la integridad física de los migrantes, como conflictos armados o persecuciones políticas.

De acuerdo con el Organismo de las Naciones Unidas para la Migración (OIM), en el mundo existen aproximadamente 244 millones de personas en esta situación, según cifras de 2015, lo que representa 3.3 por ciento de la población total del planeta.

Es fundamental no cansarnos de señalar que las personas que deciden buscar nuevas oportunidades de crecimiento fuera de sus países de origen, no son criminales ni delincuentes, sino gente de trabajo, esfuerzo y valor, dispuesta a aportar su fuerza de trabajo al desarrollo de la sociedad y de toda una nación.

Por ello, con justa razón, muchos gobiernos han adoptado políticas públicas de carácter doméstico para dar un tratamiento digno a todos los migrantes que se encuentran en su territorio, con pleno respeto a sus derechos humanos, sin importar su estatus jurídico.

México ha buscado ser un país sensible ante una doble realidad, ya que además de que muchos mexicanos se encuentran en territorio estadunidense como migrantes, también somos una Nación que recibe cada año miles de migrantes provenientes de Centroamérica, lo cual ha creado un gran reto para las autoridades de los tres órdenes de gobierno y de diversas dependencias. Entre aquellos retos se encuentra brindar un trato digno a los migrantes y a las familias que se encuentran en nuestro país, principalmente cuando se trata niños y niñas, a quienes el Estado mexicano da una prioridad legal con base en el principio del interés superior de la niñez.

Por ello, tras lo ocurrido en Estados Unidos y su aberrante política de separación de familias, el Presidente de la República condenó tajantemente lo ocurrido e instruyó a la red consular mexicana, que es la más grande en todo el mundo, a que desplegara su mayor potencial y brindara la asistencia debido a los mexicanos, al tiempo de estrechar esfuerzos con gobiernos como el de Guatemala, Honduras y Salvador para subsanar todas aquellas irregularidades en el trato hacia los migrantes en los Estados Unidos. Incluso, empresas de transporte aéreo se solidarizaron con las familias de migrantes afectadas y han ofrecido sus servicios de manera gratuita, a fin de reunir a los padres deportados con sus hijos.

Sin duda, cada gobierno cuenta con la soberanía necesaria para definir su política migratoria; sin embargo, independientemente de la coyuntura política, están obligados a respetar los acuerdos contraídos con la comunidad internacional en materia de derechos humanos, lo que habla de la importancia de nuestro sistema internacional de controles.

En concordancia con la opinión pública internacional, las autoridades gubernamentales en México y otros países han realizado un trabajo exhaustivo de sensibilización con los Estados Unidos, con la finalidad de dar un trato digno a los migrantes, lo cual esperamos que, en un futuro no muy lejano, redunde en la reivindicación del papel del migrante en el desarrollo de toda nación.

Doctor en Derecho por la UNAM

@manuelanorve

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