Votar por México - Sergio González | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Miércoles 27 de Junio, 2018
Votar por México | La Crónica de Hoy

Votar por México

Sergio González

Para la historia, cuando los países de Europa del Este fueron liberándose de los totalitarismos, una encuestadora norteamericana preguntó cuál era la característica o acto que se consideraba que hacía a los entrevistados en realidad ciudadanos de una democracia. Hubo dos respuestas siempre a la cabeza: votar y pagar impuestos. En el primer caso, que siempre fue mayoritario, los entrevistados mostraban orgullosos su credencial electoral o su pulgar manchado por el líquido indeleble.

Churchill forjó una de las mejores caracterizaciones de la democracia: “…es la peor forma de gobierno, exceptuando todas las otras formas que se han intentado”. Por su parte, José Woldenberg, afirmó que “votar es la punta de un iceberg civilizatorio que supone la existencia de corrientes político-ideológicas organizadas (partidos), que expresan la diversidad existente en la sociedad, que han encontrado un método participativo y pacífico para nombrar gobiernos y órganos legislativos, lo cual coadyuva a la coexistencia de la pluralidad.” Octavio Paz, premio nobel de Literatura en 1990, dijo: “una nación sin elecciones libres es una nación sin voz, sin ojos y sin brazos.”

Votar es necesario y obligado en una democracia. Sólo mediante el procedimiento electoral, vigilado, eficiente, organizado, independiente y dotado de integridad, se renuevan en orden las instituciones del Estado.Es un derecho político electoral, un privilegio y un deber ciudadano que no debemos subestimar. Es una manifestación expresa del avance de la humanidad que por medios convenidos en la ley designa a sus gobernantes.

Es el triunfo inmarcesible del método pacífico de la toma de decisiones políticas fundamentales de los pueblos contemporáneos. Es una conquista que significó diversos sacrificios, inclusive de vidas humanas, a lo largo de la historia de México. Por décadas enteras escuchamos o proferimos los malestares que aquejaron a nuestros comicios en el sentido de que no eran libres ni auténticos. Ahora que lo son, gracias a extraordinarias instituciones electorales, no desperdiciemos la oportunidad ni desoigamos el mandato que nos da la Constitución de hacer funcionar la maquinaria democrática. Aquí que gozamos del poder del sufragio sin cortapisa alguna, mediante el que inclusive hemos asistido a la alternancia y a la extinción de las mayorías parlamentarias hegemónicas, apreciemos lo que tenemos, pues en todos los sentidos y para todos los efectos, lugares y épocas, votar siempre es mejor que abstenerse. Ésa es la verdadera inteligencia política.

Votar, pues, es una muestra palmaria de la dignidad humana en libertad: libertad política, de pensamiento, de asociación y de expresión; se trata del instante sublime en el que los ciudadanos no sólo somos todos iguales, sino que nos transformamos en mandantes, al apropiarnos del imperium de elegir a nuestros mandatarios y con el crayón dibujamos en la boleta el país que queremos.

A unas horas del momento estelar de la democracia, considere salir este domingo a mancharse el pulgar de sepia y véala en acción y en concreto.

Es un espectáculo formidable que nadie debería perderse, en el que todos deberíamos participar. Parafraseando a Milanés, la democracia mexicana “no es perfecta, más se acerca, a lo que yo simplemente soñé.”

#ImaginemosCosasChingonas.

gsergioj@gmail.com

@ElConsultor2

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