C.C.P. Carlos Mendoza Davis gobernador de Baja California Sur - Arturo Maximiliano García | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Sábado 30 de Junio, 2018
C.C.P. Carlos  Mendoza Davis gobernador de Baja California Sur | La Crónica de Hoy

C.C.P. Carlos Mendoza Davis gobernador de Baja California Sur

Arturo Maximiliano García

Mañana se definirá quién estará en Los Pinos los próximos seis años y los partidos políticos empiezan a especular sobre su futuro, como gobierno u oposición. El PAN no es la excepción.

El PAN nació y creció con una esencia de oposición. Rebeldes por naturaleza ante el poder, así fueron sus propios militantes, aún contra gobiernos emanados de sus filas, rechazando las líneas, pero gradualmente algunas cosas cambiaron y se empezaron a agachar cabezas ante los intereses y la presión del poder.

De ganar Ricardo Anaya, la dirigencia del PAN quedaría supeditada a él. Como dirigente Anaya fue implacable, nada se movió sin su consentimiento. Construyó un Consejo Político y una Comisión Permanente a modo, por lo que no hay razón para pensar que sería diferente como mandatario.

En el escenario donde el PAN saliera derrotado, habría una lucha inmediata por asumir el control del albiazul. Una primera posibilidad es el regreso del propio Anaya a la presidencia del PAN. El hoy candidato solicitó licencia para ser el abanderado de la coalición “Por México al Frente”, sin embargo su periodo termina hasta que se elija al nuevo dirigente, lo que estatutariamente debe darse  a finales de este año.

En lo jurídico es viable que Anaya fuera el dirigente que preparara su sucesión o su propia reelección, aunque su desgate político podría ser un obstáculo para intentarlo.  Otra opción es ampliar su periodo como dirigente en lo que se calman las aguas, esto contra los propios estatutos, pero pudiera haber la intentona, para lo que ya algunos anayistas han declarado que no habría condiciones para renovar la dirigencia en 2018.

De no ganar Anaya el 1 de julio hay varios panistas en posiciones clave que querrán reconstruir el partido empezando por su dirigencia. Uno de ellos podría ser Javier Corral, quien contendió contra Ricardo Anaya por esa posición en 2015, que sería sin duda un duro opositor de un potencial gobierno como el de AMLO, aunque el gobernador de Chihuahua podría carecer del apoyo de sus colegas gobernadores panistas, de siete al menos.

Así, los gobernadores del PAN serían muy influyentes para determinar el apoyo a quien pretenda ser su dirigente, donde no se ve a ninguno de ellos separándose de su cargo, sino apoyando a perfiles como Roberto Gil, quien ha jugado un papel crítico de la dirigencia pero se ha mantenido congruente e institucional. También podría entrar en esa lista Ernesto Cordero, cercano a los senadores que hoy son gobernadores, aunque le pesa la amenaza de la actual dirigencia de expulsarlo. Tanto Gil como Cordero son parte de esa camada de influyentes Senadores, algunos con licencia, como Usted.

También el poblano Rafael Moreno Valle podría entrar  a la disputa por la dirigir el partido, aunque sus posibilidades estarían ligadas al resultado en Puebla, donde su esposa es candidata. Se habla de Margarita, pero ella renunció a su militancia al PAN, por lo que no cumpliría con el requisito de cinco años de membresía.

Si el PAN no logra conquistar la presidencia de la república no sólo habrá quienes empujen un cambio de mando en el CEN panista, sino deberá discutirse qué podrá y qué no podrá hacer quien llegue a ese cargo, si alguna vez debe volver a ser trampolín presidencial.

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