Reflexionar antes de votar - Maria Elena Álvarez de Vicencio | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Sábado 30 de Junio, 2018
Reflexionar antes  de votar | La Crónica de Hoy

Reflexionar antes de votar

Maria Elena Álvarez de Vicencio

Llegó por fin el día de las elecciones. Fueron numerosos los discursos, los spots, las entrevistas, los debates y las noticias. Fueron muchas las semanas de escuchar a los candidatos, pero algunos, tal vez, ya no los recuerdan.

Los más repetidos fueron los discursos populistas, que al identificar las múltiples preocupaciones,  los oradores ofrecían soluciones atractivas, pero imposibles de aplicar, o que en caso de ser aplicadas, implicarían tan alto precio, que habría que cancelar  otros servicios. Se dijo: “daré un sueldo a las madres que se quedan en su casa”. “Habrá becas y transporte gratuito para todos los estudiantes”. “Aumentaré  la pensión de los adultos mayores”, etc. y al mismo tiempo quien lo proponía ofrecía que reduciría los impuestos. El populista se niega a admitir el principio fundamental de la política  que dice: “todo logro tiene un precio”. 

El populismo es tan antiguo como la democracia, y en la presente campaña recibió un gran impulso, fue utilizado por muchos candidatos, en las concentraciones de masas y en la televisión con presentadores radicales. Las ofertas populistas no requieren formular conclusiones porque las sacan los espectadores, ayudados por la seducción de los oradores y con la ausencia  de  argumentaciones.

Los profundos principios doctrinarios y los grandes ideales casi no se escucharon. La impaciencia por los intereses cotidianos de la mayoría y las soluciones propuestas, no podían esperar. Los beneficios ofrecidos eran  para entregarlos de inmediato. Además, los temas populistas no se reconocen de izquierda ni de derecha, solamente están con los más necesitados.

La novedad de las alianzas inquietó, pero se trató de convencer de que todo estaría bien y que tendríamos un gobierno incluyente y plural, que respetaría las creencias y costumbres de cada persona. Esta innovación pretendió abrir distintos horizontes y ofrecer nuevas experiencias.

El candidato del otrora partido oficial  hizo pensar a algunos votantes: ¿Podrá cambiar la inercia de su partido? ¿Tendría libertad personal en sus decisiones?, ¿Con él, su partido seguirá siendo el mismo de siempre? Las preguntas  están en el aire.

Algo muy lamentable fue el cargamento de culpas que cada uno de los candidatos  descargó sobre las espaldas de los otros, pero los mexicanos ya sabemos que “nadie es culpable hasta que se demuestre lo contrario” y como en la campaña no habría posibilidad de demostrarlo, se siguió adelante. Además, es probable que muchas de esas culpas  sean sólo una estrategia de los contrarios para afectar la imagen del contrincante.

Pero no hay fecha que no se cumpla y en este primer domingo de julio todos los mexicanos tenemos la obligación de reflexionar antes de decidir a quién le daremos nuestro voto: Se requiere valorar a las personas  de los candidatos y sus programas, con el propósito de escoger lo que sea mejor para México. Analizar su pasado y el de los partidos a los que pertenecen, el comportamiento que ambos han tenido en su desempeño, para deducir cómo van a ejercer el cargo y si tienen la preparación para resolver los problemas internacionales.  ¿Cuál es su opinión sobre el comercio exterior y sobre la migración? ¿Cómo serán sus relaciones con el vecino del norte y con el resto del mundo?

Se requiere examinar cómo enfrentará y resolverá los problemas nacionales. Qué plan tiene para acabar con la violencia y la inseguridad. Qué criterios tiene  sobre la reforma educativa. Qué acciones propone para abatir la pobreza y la desigualdad. Qué tipo de relación tendrá con los gobernadores. Qué opina sobre la protección del medio ambiente. Etc., etc.

DESPUES DE REFLEXIONAR EN TODO ESTO,  DECIDE A QUIÉN LE DARÁS TU VOTO.


Doctora en Ciencias Políticas
melenavicencio@hotmail.com

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