Reconciliación - Guillermo Puente Ordorica | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Lunes 02 de Julio, 2018
Reconciliación | La Crónica de Hoy

Reconciliación

Guillermo Puente Ordorica

Suele identificarse el concepto de reconciliación nacional con situaciones de conflicto internacional, en las que los integrantes de una sociedad determinada han llevado sus diferencias al extremo, habiendo recurrido a la utilización de la violencia para imponer sus intereses al adversario, o de plano intentar aniquilarlo. Ello supone la fragmentación y la división social, cultural y étnica, la devastación del sistema político, la vulneración del estado de derecho y la economía de ese país, entre otros males. Tales situaciones de conflicto presuponen para la búsqueda de una paz duradera y estable, luego de un alto al fuego, sentar a las partes a dialogar y negociar, con el objetivo de permitir la gradual normalización del país, así como establecer mínimas condiciones para el ­desarrollo y la (re) construcción de sus instituciones. La pieza clave y objetivo final de ese magno esfuerzo consiste en promover un proceso de reconciliación nacional que permita la inclusión de todas las partes en pugna en igualdad de condiciones, obligaciones y derechos. La agenda del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (CS) tiene numerosos casos que caen bajo ese supuesto, los cuales requieren de esfuerzos individuales y colectivos permanentes de largo plazo, en distintas regiones del mundo como en Libia, Myanmar, Irak, República Centroafricana, y en Siria, desde luego, por citar algunos ejemplos posibles. Con mayor o menor grado de éxito y penetración, el CS y la comunidad internacional mantienen una presencia constante en aras de mantener la paz y la seguridad mundiales. No está de más mencionar que cada una de las situaciones señaladas posee su propia naturaleza y especificidad, si bien el camino de la solución integral tiene que ver con la reconciliación en el interior de sus países y sociedades. Así de complejo y sencillo a la vez, ya que parte del reconocimiento de un contexto negativo, apuntando a su solución integral y de largo plazo como algo positivo, diametralmente opuesto.

Probablemente por ello, parece menos obvio hablar de reconciliación en situaciones de sistemas políticos más robustos, con regímenes democráticos más sólidos que los de los países mencionados con anterioridad. Tal es el caso de Colombia, en el que se ha puesto desde hace un par de años, un proceso de reconciliación nacional, no exento de fuerte polémica y diferencias en el interior de su sociedad, mediante el cual se ha puesto término a décadas de conflicto armado e integra a las guerrillas a la vida institucional del país.

Sin ser un caso que pudiera representar una amenaza para la paz y la seguridad internacionales, ni mucho menos, en un país como México, apenas pasadas las elecciones presidenciales este domingo último, el candidato triunfador ha pronunciado un discurso, en festejo de su victoria electoral, en el que ha retomado la idea de la reconciliación para marcar la pauta del camino que seguirá su próximo gobierno. En este sentido, se entiende que la reconciliación buscará incorporar a todos los sectores de la sociedad en un esfuerzo común para proscribir la espiral de violencia que caracteriza la realidad nacional de los últimos doce años, vinculada principalmente a la denominada delincuencia organizada y el narcotráfico.  De acuerdo con lo expuesto, su esfuerzo se ampliará también a combatir la corrupción y la impunidad, todo lo cual hace suponer que el proceso de reconciliación anunciado implicará cambios sustantivos en el régimen político imperante, cimentando los pilares de lo que puede constituir una efectiva consolidación —finalmente— de la democracia en el país.  Si bien por razones muy diferentes a las que implica la atención internacional del CS, cabe sugerir que la cooperación internacional en la consecución de esos objetivos planteados por el presidente entrante, es deseable y necesaria, a fin de aspirar al inicio de una época más promisoria. El reto, sin embargo, sigue siendo mayúsculo.

 

gpuenteo@hotmail.com

 

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