Los falsos enfrentamientos a los grandes retos educativos - Consejo Consultivo de Ciencias | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Miércoles 04 de Julio, 2018
Los falsos enfrentamientos a los grandes retos educativos | La Crónica de Hoy

Los falsos enfrentamientos a los grandes retos educativos

Consejo Consultivo de Ciencias

Dr. Víctor Manuel Alcaraz Romero

Existe una legítima preocupación por el estado de la enseñanza en el país dado que son desalentadores los resultados obtenidos en las distintas pruebas aplicadas a los alumnos de los niveles educativos básicos de primaria y secundaria. Según el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación, el 47.8% de los alumnos que cursan el 3er año de secundaria tienen bajos desempeños en las áreas de la ciencia, mientras que en matemáticas ese porcentaje sube al 56.6%, en tanto que en Lectura ese porcentaje es de 41.7. En general sólo el 2.5 % de esos jóvenes alcanzan un buen nivel en ciencias, 3.5% en matemáticas y 4.5 en Lectura. En la Prueba ELSEN Planea que evalúa los logros alcanzados en el nivel de Primaria 60.5% de los hombres y 65.4% de las mujeres tienen conocimientos insuficientes y para el caso de las escuelas indígenas el 80% de los hombres y el 83% de las mujeres están en esa lamentable condición.

Por desgracia lo que se ha hecho para atender ese grave problema adolece desde hace muchos años de un gran número de deficiencias en virtud de que las medidas tomadas se adoptan sin un análisis adecuado. Para las soluciones propuestas años atrás bastan dos ejemplos. Uno es el paso de la escritura manuscrita al uso de las letras de molde con la idea que de que había que unificar la lectura de los libros de texto con la lectura de los textos escritos por los propios estudiantes. Si se analiza lo que eso significa nos encontramos con el hecho de que la escritura se hace más lenta y requiere para cada letra el levantar la mano, lo que ergonómicamente es inadecuado. No obstante que podría decirse que los avances en las nuevas tecnologías pueden llegar incluso a suprimir la escritura a mano, pues ahora se realiza mediante las teclas de una computadora, los toques en la pantalla de una tableta o de un teléfono, o a través del uso de la voz, sin embargo, el desarrollo de las destrezas manuales es fundamental, de ahí que estar atentos sólo a ciertas características de las nuevas tecnologías implica pérdidas en las habilidades manipulativas esenciales para un desarrollo óptimo, tanto físico como intelectual, dado que este último tiene un componente motor que han descuidado muchas de las teorías de una psicología que plantea procesos inmateriales, sin considerar que todos tienen su asiento y expresión en el cuerpo de los organismos. El pensar en palabras se ve acompañado de actos motores subvocales y el pensar con imágenes requiere de actividades motoras de los sistemas acomodatorios de los receptores, cosa que el espacio limitado de este artículo impide tratar, pero que podemos verlas en los acompañamientos de movimientos oculares que aparecen en el dormir cuando se tienen los sueños. Por otra parte, leer no se limita a reproducir en palabras lo escrito, sino lo básico de la lectura es la comprensión, y escribir no es únicamente ser capaz de representar las palabras por medio de ciertos signos visuales, sino expresar, comunicar de un modo lógico y comprensible nuestros conocimientos, nuestras necesidades y aspiraciones.

Otra de las medidas del pasado con repercusiones graves en los procesos de enseñanza es la tendencia a evitar las reprobaciones para supuestamente no provocar estados de frustración emocional que conducen al abandono de los estudios. Los exámenes son fundamentales, no sólo para estar al tanto de los avances en el conocimiento de los alumnos de todos los niveles, sino también como medios de asegurar la adquisición de lo aprendido a través de la corrección a las respuestas equivocadas.

Lo paradójico es que se utilizan los exámenes para medir los logros de los sistemas de enseñanza, como lo indicamos al principio de este artículo, o como medio para la admisión a los niveles educativos superiores mediante pruebas en las que están excluidas las habilidades que permiten descubrir lo que es sustancial en los procesos formativos: un espíritu crítico que permita desechar lo que no corresponde a hechos reales, descubrir la falsedad de ciertas afirmaciones, así como darse cuenta del carácter supersticioso de algunas creencias y, sobre todo, derivar lógicamente ciertas conclusiones a partir de determinadas premisas.

Por lo que respecta a las medidas tomadas actualmente, éstas no se encuentran dirigidas a lo que es el meollo de la educación. La consigna es aprender a aprender, desterrando los procesos memorísticos. Se incurre en un grave error al orientarse de esa manera, lo cual muestra la falta de comprensión de lo que es la memoria y de lo que es aprender a aprender.

Primero en cuanto a la memoria. Todo aprendizaje, sea aprender a caminar, a hablar o a conocer los principios más intricados de cualquier ciencia o de cualquier desarrollo civilizatorio, tiene que ser retenido, guardado en la memoria. Esta última no es otra cosa que los cambios que ocurren en el cerebro al fijarse ciertos circuitos neurales que van a permitir la manifestación de aquellas conductas nuevamente adquiridas, las cuales, se van a agregar a aquellas que se encuentran preestablecidas de manera innata, o sea, los reflejos más elementales. Perder la memoria es un trastorno que es una verdadera tragedia. Lo sufren quienes padecen la enfermedad de Alzheimer. Lo padecen quienes olvidan el pasado, los grandes logros alcanzados por la humanidad. Son víctimas quienes no pueden contar nada de su vida anterior y sólo viven el momento. La crítica que Edgar Faure, hace a la memoria en el libro clásico de la Comisión Internacional para el Desarrollo de la Educación de la UNESCO, intitulado Aprender a ser. La Educación del Futuro, se refiere a los procesos memorísticos faltos de una comprensión verdadera, representados en la mera repetición verbal y asimismo, a la sobrecarga de conocimientos obsoletos que deben ser sustituidos continuamente debido al avance tecnológico que en la actualidad, corre a un ritmo vertiginoso. La necesidad de aprender a aprender significa estar abierto a los nuevos conocimientos, en palabras del propio Faure, es el imperativo de formar la libido sciendi, el impulso, la apetencia, la sed por adquirir continuamente nuevos conocimientos, el volverse hacia el futuro y no anclarse en el pasado, ni sentirse retenido por las características de la sociedad actual. Vivir con vistas al porvenir para superar las condiciones limitativas de nuestro presente.

Aprender a aprender es apoyarse en lo previamente aprendido y desarrollar nuevos aprendizajes. Eso no se consigue con los métodos de transmisión verbalista del conocimiento. Las aulas no deben ser solamente los espacios cerrados de cuatro paredes de las escuelas, en esos espacios cerrados se aprende el pensamiento lógico, el espíritu crítico, el saber desechar las supersticiones y utilizar el propio juicio. A las aulas deben agregarse los espacios en donde se hace posible descubrir y confirmar los determinantes de los distintos fenómenos que ocurren en la naturaleza porque pueden verse en condiciones controladas, e igualmente, esos fenómenos hay que examinarlos en los espacios reales del mundo natural y en la sociedad. Para ello deben modificarse los planes de estudio escolares y no conformar currículo sin saber aprovechar lo que se sabe de los mecanismos del aprendizaje descubiertos por las neurociencias. Sólo hacer el catálogo de las materias que se cursarán, no es responder a las necesidades de asegurar una educación acorde con nuestros tiempos.

Es necesario implantar la libido sciendi, la búsqueda continua de nuevos conocimientos por el propio sujeto, la indagación permanente de los procesos que ocurren en la naturaleza para mejor aprovecharlos, y en la sociedad para hacerla más justa, así como el aprovechamiento individual del aprendizaje para hacer la vida mas plena, más llena de satisfacciones con el ejercicio de todas las facultades desarrolladas en el curso de una educación que no esté regida sólo por las falsas premisas, no bien comprendidas, de la consigna puesta en la divisa de sólo “aprender a aprender”.

Miembro del Sistema Nacional de Investigadores y miembro del Consejo Consultivo de Ciencias.

 

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