El papel de la Iglesia como promotora del voto - Carlos Villa Roiz | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Sábado 07 de Julio, 2018
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El papel de la Iglesia como promotora del voto

Carlos Villa Roiz

Aristóteles decía en su primer libro sobre Política que había tres clases de mando: el del marido sobre la esposa, el del padre sobre el hijo y el del amo sobre el esclavo, recibiendo este último el nombre griego de despotismo y que no tiene las connotaciones actuales. El esclavo es una persona que no se pertenece a sí mismo, sino a otro: el amo.

Bajo esta mentalidad, los amos recibían su autoridad desde lo alto y contaban con la gracia divina; de modo que Dios había creado amos y siervos, conceptos que aparecen en el Éxodo, en la Biblia, aplicados a la relación del pueblo de Israel con Dios, y que luego, el propio San Pablo la utiliza en Efesios al referirse a Cristo.

Al paso de los siglos y con varias revoluciones sociales de por medio, las monarquías fueron decayendo para dar paso a distintas formas de democracia y así, por medio de la voluntad de los pueblos libres que acuden a las urnas, las autoridades resultan electas y es la ley quien avala y da su respaldo al ejercicio del poder, bajo la mirada prudente de los grupos legislativos y judiciales, así como por el propio pueblo.

La sana separación entre la Iglesia y el Estado vino a desterrar la posibilidad de que los gobernantes ocupen sus cargos de manera natural por la gracia divina, no obstante, en varios países, los mandatarios, una vez electos, son ungidos en rituales religiosos y muchos de ellos toman posesión de sus cargos jurando ante la Biblia, con lo que se pone a Dios como testigo.

En México, los recientes comicios se efectuaron de manera respetuosa entre ambas instancias y la Iglesia ­desempeñó un importante papel en el apoyo y promoción a la obligación ciudadana de acudir a las urnas y ejercer este derecho con libertad, de manera responsable y meditada, y de acuerdo a los principios éticos y morales de cada quien.

Fue la Conferencia del Episcopado Mexicano y varios obispos particulares quienes hicieron este insistente llamado y en incontables ceremonias religiosas se rezó porque este proceso electoral se llevara al cabo en orden y en paz, así como por las personas que resultaran electas. Los sacerdotes mismos acudieron a las casillas y emitieron sus votos con la misma libertad de todo ciudadano, lo que refleja un avance en las buenas relaciones entre México y la Santa Sede, a 26 años de que se restauraron, así como de las reformas constitucionales que se han hecho en materia de libertad religiosa y de culto y sobre las cuales no se debe retroceder.

Se advierte que en el sexenio venidero se agudizarán las diferencias en temas como el aborto o las uniones entre personas del mismo sexo, que están prohibido por la Ley de Dios y sobre los cuales la Iglesia no puede modificar los textos bíblicos, no obstante, como lo ha dicho repetidamente el papa Francisco, puede y debe asumir posturas de misericordia y discernimiento.

De momento, la Conferencia del Episcopado Mexicano y varios obispos y arzobispos han hecho públicas sus felicitaciones a las personas que el pueblo eligió, y aunque con seguridad existirán diferencias visibles en algunos temas, también hay muchos puntos de concordancia donde pueden realizar acciones conjuntas en beneficio de todos.

 

 

 

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