Un Congreso paritario - Rosa Gómez Tovar | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Lunes 09 de Julio, 2018
Un Congreso paritario | La Crónica de Hoy

Un Congreso paritario

Rosa Gómez Tovar

El artículo 41 señala que los partidos deben garantizar la paridad entre los géneros en las candidaturas para integrar el poder legislativo en el ámbito local y federal. Si bien, este cambio fue aprobado en la reforma de 2014 y aplicado en las elecciones intermedias de 2015 en la que se renovó la Cámara de Diputados, la paridad en dicho órgano no se alcanzó.

Las medidas utilizadas por el Instituto Nacional Electoral (INE) fueron asegurar la postulación del 50% de candidaturas de cada sexo en el caso de votación directa —las llamadas de mayoría relativa— y solicitar que los partidos integraran las listas de representación proporcional alternadas por sexo. De forma que las reglas de postulación que se habían aplicado no fueron suficientes para avanzar en mayor medida hacia el objetivo paritario.

La legislatura LXII correspondiente al periodo 2012-2015 estuvo conformada en 41.1% por mujeres y 58.9% hombres. al renovarse en las elecciones de 2015 se dio un muy pequeño paso en la conformación de un mayor número de mujeres, al ser la nueva proporción del 42.9%. En el caso del Senado, la integración resultante de las elecciones de 2012 resultaba un desafío mayor, pues la proporción de mujeres fue de sólo el 38.3%.

Así, el INE incorporó algunas medidas adicionales a las aplicadas en 2015 para realizar el registro de las candidaturas a nivel federal: en el caso de diputaciones de representación proporcional, al menos dos de las 5 listas (una por cada circunscripción) que cada partido registró debían estar encabezadas por una mujer, de forma que si le corresponden un número impar de curules, habría un número mayor de mujeres que alcanzarán un escaño. En el caso del Senado, cada una de las 32 fórmulas para competir por mayoría relativa (integrada por 2 candidaturas) debería estar integrada por un hombre y una mujer. Además, en la mitad de las entidades federativas, la primera fórmula debía corresponder a una mujer. Por último, la lista nacional de candidaturas de representación proporcional debió ser encabezada en todos los casos por mujeres. 

Sin duda, estas medidas han rendido fruto pues de los resultados electorales se puede deducir que al menos de las 500 diputaciones de la Cámara de Diputados, alrededor de 243 corresponderán a mujeres, esto es el 48.6%. Por su parte, en el Senado, de los 128 curules, 63 serán ocupadas por mujeres, aproximadamente el 49.2%.

Ha sido un largo camino para lograr una mayor inserción de las mujeres en la política, incluso el pasado 3 de julio se celebró el 63 aniversario de la primera vez que las mujeres pudieron votar en elecciones federales a diputaciones, dos años después de que el presidente Adolfo Ruiz Cortines promulgara reformas constitucionales que permitieron la igualdad de derecho al voto de hombres y mujeres.

Han pasado además 66 años de que fuera electa la primera diputada federal Aurora Jiménez y por supuesto que se ha avanzado desde aquella elección de 1955 en la que únicamente resultaron electas 4 mujeres. No obstante, estos avances se dieron de forma bastante lenta, tan sólo en la legislatura de 1997-2000 el Congreso de la Unión estaba integrado por sólo el 17% de mujeres.

El gran avance de estas elecciones es un ejemplo claro de que las acciones afirmativas tienen efectos positivos, ahora tal vez haya que voltear la mirada hacia los ayuntamientos, pues hasta el año pasado los encabezados por mujeres únicamente representaban el 14% de los municipios.

Esperemos que esta integración legislativa, que es casi paritaria implique cambios sustantivos en las políticas que puedan favorecer la inclusión en forma más equitativa de las mujeres en la economía y nuestra sociedad.

rosagomeztovar@outlook.com

 

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