Casa-albergue del Hospital Federico Gómez: Los héroes anónimos | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Miércoles 11 de Julio, 2018

Casa-albergue del Hospital Federico Gómez: Los héroes anónimos

Desde 2014, atiende con alojamiento y comida a miles de familiares de niños en tratamientos médicos. Cuenta con 15 habitaciones para un total de 50 usuarios. Donantes de alimento prefieren no dar sus nombres, dice el administrador

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[ Última Parte ]

La generosidad de personas que gustan de ayudar a los demás, amparadas en el anonimato, permite ayudar a cientos si no es que a miles de personas que no tienen dónde pasar la noche y además tienen la angustia de cuidar a sus pequeños hijos o hijas que están en tratamiento médico.

Jonathan Castro Chávez, administrador del albergue del Hospital Infantil de México “Federico Gómez”, cuenta  en entrevista con Crónica que dicha casa cuenta con 15 habitaciones con capacidad para 50 usuarios —padres o madres e hijos en tratamiento médico—, quienes tienen un lugar seguro dónde pasar la noche, y un alimento.

Al entrar, un pequeño eco de las palabras retumba en el lugar, el cual está extremandamente limpio, sus paredes color beige lucen como recién pintadas, las camas-literas perfectamente tendidas, cada una con su almohada bien acomodada.

Las amplias habitaciones tienen espacio para tres literas con suficiente distancia entre una y otra, y no se observa nada, más que una pequeña cómoda, que guarda un cobertor y toda la ropa de cama se lava a diario, sin excepción.

El ambiente, la pulcritud del lugar hacen pensar que la casa está recién inaugurada, pero no es así, el albergue ya tiene funcionando casi cuatro años.

“Nuestros usuarios son divididos conforme a las necesidades propias de cada uno de ellos. Si viene mamá con un pequeño los colocamos en los cuartos de abajo para que tengan una vigilancia constante, en el caso de que llegaran a tener alguna emergencia durante la noche o madrugada”, mientras en la planta alta se acomoda a los varones, “nunca revolvemos a papás con mamás, siempre están separados, por seguridad y tranquilidad”.

Sólo la habitación 12 tiene una litera y una ventana herméticamente sellada y con cortina, se utiliza para el caso de pacientes que deban  realizarse estudios especiales, quizá que deban estar desvelados o levantarse muy temprano o con luces encendidas esta habitación se utiliza para ellos.

El inmueble cuenta con un comedor, en donde se observan mesas, sillas, un fregadero, bote de basura, una pequeña máquina despachadora de café —en sus distintas variedades, capuchino, americano, express—, un amplio patio, e incluso los usuarios pueden hacer uso de una pequeña capilla, lugar de oración, para los papás y/o mamás que necesitan hablar con Dios y pedir a través de sus rezos salud por sus hijos o hijas.

Durante un recorrido por el lugar, Jonathan detalla que son muchas las manos generosas que apoyan a los usuarios del albergue, en donde miles de personas de diversas partes de la República, e incluso de zonas alejadas del centro de la ciudad, acuden ahí para descansar, tomar algún alimento o sólo bañarse.

En este momento, relata, contamos con un donante, no te doy los nombres, porque a ellos no les gusta que se difunda, pero son nuestros héroes anónimos. Ellos nos proporcionan 40 box lunch de lunes a viernes, que contienen sopa de pasta o arroz, a veces trae guisados o tortas o sándwiches tacos dorados, un jugo y una fruta. Los fines de semana, tenemos el apoyo de otro donador que manda sopas instantáneas, que significan un gran apoyo para nuestros usuarios.

La comida es a partir de las cinco de la tarde, que es la hora en la que abre el albergue, y se termina a las ocho de la noche, a veces se junta con el café, de una máquina automática y con el apoyo de la empresa que dona el café, otra manda leche para los niños, y hay otro donativo cada tercer día de pan de dulce.

En los baños la impresión es la misma, limpieza extrema. La luz que se filtra por los vidrios traslucidos de las ventanas, no deja ver ni la más pequeña basura. Las regaderas  perfectamente limpias y secas. El ambiente huele a limpio en cualquier rincón del albergue. Si alguien no tiene toalla se le proporciona una, incluso también si necesitan champú o jabón.

En la azotea, cuenta Jonathan, se cuenta con área de lavado, en donde los usuarios pueden lavar su ropa.

Ante el comentario de la limpieza que hay en el lugar, Jonathan confiesa: “queremos que los usuarios se sientan lo mejor posible, en un ambiente limpio, y confortable…. Ya bastante tienen con la angustia de estar al pendiente de sus hijos o hijas y el padecimiento que los aqueja y que los trajo hasta aquí”.

Además de la televisión, se cuenta con una pequeña terraza para distracción de los usuarios, e incluso con un área donde los más chiquitos pueden dibujar o hacer manualidades.

A las 9 de la noche todos se retiran a dormir, conforme lo establece el reglamento, hasta las 10 de la mañana del día siguiente, para que acudan a sus citas médicas o a sus tratamientos o estudios que les deban realizar.

El joven administrador refiere que la casa comenzó a operar en septiembre de 2014 y a poco de cumplir los 4 años se han tenido registros de atención prácticamente muy relevantes, con hasta mil 300 usuarios en un año; sin embargo, también hay sus excepciones, ya que tan sólo en mayo pasado registraron a mil 277 usuarios.

“Este albergue —confiesa—, significa un gran apoyo para todos los usuarios, sobre todo aquellos que vienen del interior de la República, para que no se sientan tan desamparados, por eso tenemos este ambiente limpio, agradable, para que se sientan confortados durante su estancia con nosotros; incluso la seguridad, no sólo es interna, sino desde el hospital, ya que si un paciente sale tarde, es referido en vehículo o ambulancia al albergue, en donde se cuenta con un elemento de seguridad, y una cámara de seguridad que permite observar los movimientos fuera del albergue y saber a quién se le abre la puerta.

Jonathan advierte que como uno de los dos administradores del lugar, también pasa las noches en el lugar, para poder atender cualquier emergencia médica o algún fenómeno natural, como algún temblor “estamos capacitados por personal especializado del Hospital Infantil, para poder hacer frente a cualquier eventualidad”, señala.

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